Los cronometradores del debate político
Esta noche gran parte del país estará pendiente de las pantallas de televisión. El debate Rubalcaba-Rajoy retransmitido por TVE, entre otras cadenas, será el único antes de las elecciones generales del 20-N, por lo que su importancia es evidente. Para garantizar que ninguno de los candidatos consume más tiempo que el otro exponiendo sus argumentos se solicitó la presencia de dos auxiliares de mesa de la Federación Madrileña de baloncesto. Son Alfonso Rodríguez y Elena Mendaña, que ya ejercieron esa labor en los debates de 2008. Entonces hablaron para Gigantes (nº 1.167). Por el valor informativo de su testimonio rescatamos aquel artículo en la previa del decisivo cara a cara.
Fue una de las cincuenta condiciones que se impusieron mutuamente PSOE y PP para poder llevar a cabo sus dos debates electorales: que el tiempo de intervención de cada uno fuera exactamente igual al del otro. Escrupulosidad máxima. Que para esa tarea eligieran a auxiliares de mesa de baloncesto les convierte a estos en una suerte de paradigmas de la precisión y la imparcialidad. Tomen nota, señores entrenadores.
Alfonso y Elena forman parte de los 19 oficiales de mesa que la Federación Madrileña designa para los partidos de los tres equipos de la comunidad en la ACB, pero además están presentes en muchos de los hasta 500 partidos que este organismo sustenta cada semana, así como en otros acontecimientos de Euroliga o FIBA. Elena se convirtió en mesa en la temporada 78/79, «porque me gustaba el baloncesto y me dijeron que nos podíamos ganar unas pelillas». Alfonso, por su parte, en la 80/81, «porque oí que daban un carnet gratis para entrar a los partidos». Ambos comparten incomodidad porque, después de tantos años, sólo se hable de ellos en estas circunstancias. Pues también son baloncesto.
Compromiso total
«La gente se cree que no entrenamos, ni los árbitros ni los mesas. Pero sí, hay una formación, y hay un ranking de mesas. Y también unos informadores que dan cuenta de todo lo que hace cada uno», nos explica Rafael Fernández, presidente del Comité de Árbitros de la Federación Madrileña de Baloncesto, que dentro de poco también entrará en un periodo electoral –pero sin debates televisivos–. Y son precisamente los oficiales de mesa más experimentados, los que más arriba están en ese ranking, los que se ocupan de enseñar a los demás.
Todo es más complejo de lo que puede parecer desde fuera. Desde luego mucho más que cronometrar a dos políticos. «Nosotros simplemente teníamos que contar el tiempo desde que empezaban a hablar hasta que terminaban y el moderador decidía si debía darles más tiempo», explica Alfonso, que se enteró por ‘los papeles’ de toda la historia. «Yo me entero el martes anterior al primer debate. Me dice mi mujer: ‘oye que han dicho que los debates los van a cronometrar mesas de baloncesto’. Le contesté, ‘estarán de broma’. A la mañana siguiente me llama Rafa, el presidente de los árbitros, y me dice que íbamos a ir nosotros dos». Elena lo supo antes, pero también mostró perplejidad. No es algo muy habitual, desde luego. «Me dijeron, ‘te va a parecer mentira pero han pedido cronometradores para el debate’. Pues sí, me parecía mentira». Ambos partidos políticos acordaron que el tiempo fuera llevado por mesas de basket, y luego los solicitaron a la Federación.
Poca presión
Sus nombres se mantuvieron en el anonimato durante todo el periodo de los debates para que, dada la crispación del panorama político, nadie pudiera interferir ni intentar sacar partido de los detalles más nimios. No tuvieron ningún contacto con los políticos durante los debates ni tampoco con sus equipos. En esta «experiencia», como no dudan en calificarlo, no tenían a nadie colgado de su hombro pendiente de si se les escapaba un segundo o no se concedía un tiempo muerto. «Al principio estás impresionado. Cuando no sabes cómo va a ser te crees que vas a estar ahí en el plató en directo. Luego ya vimos que era de otra manera diferente», dice él. ¿Presión? Ninguna. «Nosotros ya llevamos mucho tiempo haciendo partidos de baloncesto y sabemos cómo funciona. Hay partidos que tienen mucha tela que cortar y hay entrenadores muy atosigantes con la mesa. Aquí la presión era porque no sabíamos cómo funcionaba», sigue Alfonso. Nada comparado con un partido en un estadio de 12.000 personas rugiendo.
Sobre todo, baloncesto
Llevan muchos años viviendo el baloncesto desde dentro y acumulando historias, aunque ninguna sea tan extravagante como ésta. Elena recuerda que en un Real Madrid – Cibona de Copa de Europa, con Petrovic en el equipo croata, «un jugador de la Cibona me sacó de la cancha con un parapeto de la policía nacional porque me habían encajonado y no podía salir. Se la quitó a un policía y así pude salir de allí. Aquel día llovieron mandarinas y monedas en el Saporta». Alfonso echa la vista atrás y rememora la final de ACB de 1997, que fue «de pasar miedo. El quinto partido de la final Madrid-Barça. Ganó el Barcelona y cayeron hasta grifos». Elena Mendaña y Alfonso Rodríguez, los cronometradores de los debates políticos, los verdaderos. Pero por encima de eso, auxiliares de mesa.