¡Oro en Kau­nas!

¿Presión? No, gracias. La selección española cadete demostró calidad y carácter para proclamarse campeón de Europa ganando en la final a Lituania y su afición. Estos chicos se han estrenado a lo grande en un campeonato oficial, demostrando que la química entre los compañeros es un factor fundamental cuando se aspiran a objetivos ambiciosos.

La derrota por 27 puntos ante Letonia podría haber desorientado al grupo y acusarse en los partidos ‘a vida o muerte’. Pero apelaron al espíritu coilectivo para salir adelante, si cabe más fortalecidos y motivados. El escolta Jaime Fernández, con veinte puntos tanto en la semifinal como en el partido por el oro, fue la mano ejecutora de un grupo inconformista.

La gran final comenzó bien para los intereses hispanos: en menos de ocho minutos, ya se alcanzaban los diez puntos de renta (15-5). Fernández tiraba del carro (21-10 con 7 puntos suyos; 39-28 con 14 del madrileño) y todo parecía demasiado sencillo. Pero Lituania reaccionó y con un parcial de 0-12 dio la vuelta al marcador (39-40).

El momento de la verdad llegó en el arranque del último periodo. España pegó un nuevo estirón (58-48, minuto 33) y ya supo mantener la situación controlada hasta el bocinazo final. Y como a lo largo de todo el campeoanto, los doce jugadores participaron en el juego y se repartieron los minutos. Todos se sintieron partícipes de un triunfo tan trabajado como merecido.

Tarta repartida
Porque además de los resultados, reconforta comprobar como en esta selección todos sus integrantes han aportado y sumado. En los nueve partidos disputados, Daniel Díez ha sido el que más tiempo ha acumulado en pista (25.7), pero el décimo jugador (Julen Olaizola) ha rozado los 15 minutos por partido. Todos para el oro; oro para todos.

Dudas para crecer
La semana pasada dejamos a los U16 tras un modélico 3-0 en la primera fase. La segunda comenzó con otra victoria: 92-90 ante Serbia. Triunfo in extremis ya que los ‘plavi’ tenían cuatro puntos a favor a 54 segundos del final (86-90). Pero cinco puntos seguidos y providenciales de Cerqueira dieron la vuelta al marcador. Seguían invictos, pero aparecieron algunas dudas. Las derrotas ante Letonia (sonrojante capicúa 58-85) y Francia (64-68 en duelo por el primer puesto, pero con el segundo asegurado tras las sorprendentes derrotas anteriores de Croacia y Letonia) obligaron a una reflexión ante la llegada de los decisivos cruces.

En cuartos de final, Turquía. Nervios, tensión y puntos con cuentagotas. Pero la determinación y defensa de los chicos de Ocampo volvían a colocar a España en la lucha por las medallas (57-41, 18 puntos concedidos en la segunda mitad). En semifinales, Serbia. De nuevo, igualdad, incertidumbre, emoción: 59-59 al término del tercer cuarto. Pero en esos diez últimos minutos, vendaval hispano: parcial de 29-16 con Jaime Fernández anotando 11 de sus 20 puntos en este periodo decisivo. Y en la final… ¡la gloria!