Réquiem por un sueño
Vivieron doce temporadas en ACB, trajeron a grandes jugadores, se hicieron un hueco en el basket español a base de carisma… Pero en unas semanas el CB Granada puede ser historia. Así están siendo sus últimos días.
Son las 21:00 h. de un viernes en Granada. Noche de partido. El Palencia enfrente. Sobre el parquet son cinco contra cinco, pero en el banquillo del Cebé las dos últimas sillas están vacías y las tres siguientes, ocupadas por voluntarios. De los solo cinco jugadores que aguardan su oportunidad sentados cuatro militaban en Primera Nacional no hace demasiadas semanas. Hay un entrenador, un fisio y un delegado que también ejerce de preparador físico. Son los Últimos del Cebé. Los que han aguantado; los que vestirán el rojo y verde hasta el final de la temporada que, tiene toda la pinta, será también el final de la historia del club.
Pese a lo diezmada que está la tropa, no camina completamente sola. Un millar de personas observan y alientan desde la grada. Desde uno de los fondos un insistente bombo prueba que ellos tampoco se rinden. Sus rostros y ademanes no indican cabreo o indignación, las reacciones que suelen aflorar cuando tu equipo pierde por treinta en casa. En su lugar, una mezcla de resignación, comprensión y, muy (pero muy) al fondo, esperanza. Esperanza en que el equipo haga una machada, evite el descenso deportivo en las próximas semanas y eso facilite la irrupción de algún mecenas –en esta época del año habría que decir mesías, mejor– que rescate al CB Granada.
La cruda realidad
«La posibilidad de salvación del club es minúscula», nos explica Miguel Ángel Zapata, siete años en el Cebé pero primer entrenador desde hace solo un mes, cuando Curro Segura fue despedido. «Depende, primero, de que nos descendamos, y luego, de que aparezca alguien que invierta y quiera asumir la deuda del club». Ambas condiciones son igual de leoninas.
Después de doce derrotas consecutivas el Granada ocupa la penúltima posición de la Oro, que implica disputar un play out de descenso al mejor de cinco partidos contra el equipo que les preceda en la tabla (Huesca o Tarragona, probablemente) y con el factor cancha en contra. Sería la última bala. Dado que solo aventaja en una victoria al colista (Clínicas Rincón) y que tiene que visitarle en la última jornada –habiendo perdido con ellos ya en la primera–, puede incluso que se les prive de ella.
Son las consecuencias deportivas de una problemática económica, generalizada en el país y en nuestro baloncesto, y de una pésima gestión del club en los últimos años; ésta, específica. Porque el Granada empezó a trabajar en pretemporada con una plantilla de play offs y el objetivo velado de retornar a la ACB en un solo año. Huelga decir que no todo es lo que parecía…
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