Vidas cruzadas
Entre la canasta de Thomas Heurtel, primeros puntos de la temporada, y el tiro libre de Carlos Jiménez, último tanto de la jornada, 26 horas de intensas confrontaciones; las primeras de la prometedora Liga Endesa. Hubo de todo. Resultados lógicos y desenlaces imprevisibles. Héroes locales, figuras emergentes, reconciliaciones, regresos esperados… Acercando la lupa, además, curiosos cruces de caminos. Como le pasa a Real Madrid y Asefa Estudiantes, de nuevo bajo el mismo techo (pero no revueltos). O Txus Vidorreta aguándole la fiesta a ‘sus’ chicos de negro en uno de esos finales de partido que pueden con los nervios de los entrenadores. Salva Maldonado hincando la rodilla en Manresa. Muchos de nuestros últimos chicos de oro prolongando sus momentos de gloria e intentando aprovechar la oportunidad… Primeros esbozos de lo que puede ser una campaña especial.
Sesión doble
Desde la temporada 97-98 el Palacio de Deportes no era la casa del Real Madrid. Bueno, circunstancialmente sí lo ha sido en Copas del Rey y duelos contra equipos NBA, pero no es lo mismo. El pasado domingo, además, se dio la circunstancia de que tanto madridistas como colegiales jugaban sus partidos en el mismo día –no ocurría en Liga desde los play offs de 1998–. Sesión doble de basket, ración doble de victorias madrileñas. No pudo ser triple porque uno de los rivales era el Fuenlabrada, peleón y con recursos, pero aún incompleto –falta Ayón, que es la viga maestra del equipo de Fisac–.
El Madrid de Laso se permitió el lujo de soñar con lo ‘sencillo’ que puede ser jugar una campaña entera con Rudy Fernández. El mallorquín, aquejado por una lumbociática, solo apareció en momentos concretos, dosificado con mimo. Aún así, a medio gas, su concurso fue rompedor. 4 puntos seguidos (65-53) tras un acercamiento fuenlabreño, un triple para solidificar la ventaja en el último cuarto (72-58), un tapón aquí, un robo allá… Un desatascador magnífico. El escolta, que solía ser muy mal recibido en la capital cuando vestía de verdinegro, tuvo un debut ideal y el aplauso entregado (merecido) de su nueva grada. «La gente se ha volcado. Es bonito; no me lo esperaba»…
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