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Como el buen vino

Como el buen vino

Win te trae la visión de José Ajero sobre el buen envejecer del baloncesto español y nuestra competición nacional.

Lamborghinis y Mercedacos. Sip, ‘Mercedacos’. No soy mucho de coches y no soy bueno a la hora de encontrar marcas que me sirvan para explicar lo que quiero, pero Mercedes, me vale. Hace escasas horas, en los micrófonos de Movistar+, Svetislav Pesic nos dejaba un mensaje contundente: “Tengo un Lamborghini, pero aún no tengo gasolina”.

La gasofa no va ni mucho menos en el tema de piernas y frescura, no. Va más en relación a que una cosa es tener piezas y otras hacer equipo. Y claro, la SuperCopa, el primer título de la temporada nos explicó lo que quería decir el serbio. Los nombres hacen selecciones, pero no hacen equipos a la primera. De verdad. Es cierto que la calidad del mimbre acaba decidiendo la cesta. Pero qué tipo de cesta seremos capaces de construir si los mimbres no se enredan entre ellos. Y cuánto tiempo va a llevar el proceso, también es importante de plantear. Más que nada porque para la Liga Endesa, la cosa es sostenible.

Un gran duelo

Pero en Euroliga todo es muy diferente. De hecho, completamente nueva, porque es la primera vez que hay tantos equipos y todos juegan contra todos. A lo que vamos es que empezar lento, puede penalizar en un futuro a medio plazo cuando una derrota condicione tu acceso a otras rondas.

La mala noticia para el Lambo -apócope de la marca en jerga- de Pesic es que su espejo ha de ser el Real Madrid. Y es que los blancos son el ‘Mercedes’. El coche potente, pero seguro en reacciones. Construido con muchas piezas de calidad, pero al servicio de un todo. No del nombre. Durante la era Laso se han ido apellidos importantes y han aparecido otros con continuidad. Chacho, Doncic… dos piezas básicas en las Euroligas que se han tapado por la fuerza del bloque.

Está claro que acusas cuando se te van jugadores en ese estado de forma y de semejante talento, pero la mejora colectiva, el ‘un poco más’ de cada uno, le ha ayudado a Laso a hacer de su Madrid uno de los mejores equipos de basket de nuestra historia. Americanos con varias temporadas acumuladas, como los de antes, o apuntalamientos con renovaciones como las de Campazzo y Tavares, en tiempos en los que la continuidad parece cosa de libros de papel y no de smartphone. El Mercedacos de la  tranquilidad, el núcleo y el bloque del Madrid es el anhelo del FC Barcelona. Sin duda. Pero no sólo de este Lamborghini
de Pesic,sino de los que ha tenido Obradovic o Itoudis en los últimos años. Todos se dieron cuenta de la necesidad de unir, de formar un core potente que sustente las temporadas. Y el Barça, de momento, sólo tiene los nombres -el Lambo-, pero no la conjunción -la gasolina-. El autoservicio está sobrevalorado, así que ha de ser Pesic quien llene el depósito.

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