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Artículo de Antoni Daimiel: Kobe Bryant, el último jugador de La Tierra

Artículo de Antoni Daimiel: Kobe Bryant, el último jugador de La Tierra

Artículo publicado originalmente en papel, en el especial sobre la retirada de Kobe Bryant en 2016

El triángulo es la figura geométrica que mejor explica la carrera de Kobe Bryant. El ofensivo, el modelo táctico con el que se le posibilitó la gloria, o el geométrico escaleno que trazó Shaquille O’Neal y Phil Jackson en contraste al isósceles que formó con Pau Gasol y el propio Jackson para ganar sus dos últimos títulos en la NBA.

Dibujemos un cuarto con Nicolás Maquiavelo y el ficticio presidente de Estados Unidos Francis Underwood, el protagonista de la serie House of Cards. «Es de gran importancia disfrazar las propias inclinaciones y desempeñar bien el papel del hipócrita», escribió el filósofo florentino, en una cita que encaja a la perfección con el personaje de ficción y enlaza con determinados episodios de la carrera del jugador de baloncesto. Las extraordinarias cualidades del jugador de los Lakers han estado acompañadas de una personalidad puntiaguda, que le empujó en ocasiones a priorizar su propio ego sobre los intereses del colectivo. Walt Frazier llegó a decir en una ocasión de él que «jamás había visto un jugador tan egoísta». Coque Malla podría haber inspirado su trabajo El Último Hombre en La Tierra en Kobe porque Bryant se sintió en ocasiones como el último (y el único) jugador de baloncesto de la Tierra. Ese fue el secreto de su éxito, el motor de su ética diaria y su sacrificio. Pero se discuten sus métodos empleados para convertirse en uno de los elegidos para habitar en el parnaso de este deporte.

Un ego mayúsculo

Si en la película La Vida de Brian una serie de confusiones llevan a un ciudadano de Nazaret a ser considerado como El Mesías, en la de Kobe Bryant es el joven de Filadelfia el que forzará algunas situaciones para autoproclamarse el continuador de una estirpe que comenzó con George Mikan, continuó con Bill Russell y a través de Wilt Chamberlain, Kareem Abdul Jabbar, Julius Erving, ‘Magic’ Johnson, Larry Bird o Michael Jordan llegó hasta nuestros días. En los periodos de interregno entre uno y otro emperador la cuestión sucesoria se decidió por un lógico proceso natural hasta dar con el elegido. De Jordan a Bryant, Kobe se reivindicó ya el heredero desde ese Partido de las Estrellas de Cleveland’97 en el que ya trató de desafiar al ’23’ de los Bulls. Ese vídeo de YouTube en el que se suceden jugadas miméticas de uno y otro es un punto de arranque imprescindible de uno de los capítulos de la biografía del jugador de los Lakers.

Su ego le llevó a minusvalorar a algunos otros jugadores de su misma quinta que podrían haber aspirado a dominar la liga en aquellos años (Steve Smith, Webber, Vince Carter, Tracy McGrady, Allen Iverson…). El problema llegó cuando Kobe y el jugador más determinante de la NBA (Shaquille O’Neal) coincidieron con la misma camiseta. La pugna entre ambos por ocupar el status de principal en los Lakers y en la NBA le costó algún anillo a la franquicia (el de 2004, por ejemplo). Kobe siempre ha señalado a Pau Gasol como su compañero perfecto en los Lakers. El español llegó al equipo con ansia de campeonatos y no de conquistas personales, puso la docilidad a la altura del pragmatismo y construyó hermandad con Bryant. Por otra parte, la partida con LeBron James ha quedado en tablas; Kobe considera que no ha habido rivalidad entre ellos puesto que jamás coincidieron en una serie de playoffs.

Gira de despedida cerrando heridas

Introducción, nudo y desenlace. Hasta la despedida de Kobe Bryant contó con referencias inevitables a la que protagonizó Michael Jordan en su aventura postrera en los Wizards. Ruta de homenaje por todas las canchas de la NBA y un All-Star dedicado en cuerpo y alma a su figura. El anuncio con meses de antelación de que ésa iba a ser su última temporada en activo dejaba tiempo para que se fueran preparando los fastos en su honor. Tuvo aplausos en canchas en las que en la mayoría de las ocasiones había recibido los abucheos más sonoros, un reverso de la historia para una estrella que nunca tuvo buena prensa entre aficionados ni otros jugadores de la NBA. Los afroamericanos le consideraban un pijo que sabía italiano y hasta le reprocharon que no llevara tatuajes. Él trató incluso de grabar un disco de rap para buscar aceptación aunque las circunstancias lo llevaron a claudicar. «No me relaciono ni quedo a cenar con ellos. Todos están interesados en coches, chicas, rap y cosas así», le confesó una vez a Phil Jackson.

En esos meses de despedida en los que gozó de una sobreexposición en los medios trató de dar su imagen más afable y de cerrar cualquier herida que hubiera dejado abierta a lo largo de su carrera. Sin embargo, los rasguños de su relación con Shaquille parecían destinados a seguir manando sangre por un tiempo más. Con Phil Jackson la situación pareció haber llegado a un equilibrio cordial. El hombre, que consiguió reconducir personalidades tan despiadadas como la de Michael Jordan o tan desestructuradas como la de Dennis Rodman, llegó a reconocer frustración por no poder controlar a Kobe Bryant. La confesión entre ambos marcó una falla en la relación entre técnico y estrella, que tardó años en solucionarse. Kobe siempre le restregó su preferencia por otros técnicos como Larry Brown, Pat Riley o Popovich. Ahora Jackson aprovecha para destacar la cartujana ética de trabajo de Kobe y recuerda cómo lo encontraba durmiendo a las ocho y media de la mañana después de haber entrenado por su cuenta antes de que amaneciera.

Después de dos lesiones muy graves, la carrera del ’24’ de los Lakers tuvo dos años de bola extra. Firmó su último contrato cuando todavía no se había recuperado de una de sus dolencias y condicionó a la franquicia con un compromiso de más de 48 millones de dólares. Los dueños del equipo californiano prefirieron prolongar casi artificialmente la carrera de Kobe a costa de retrasar la reconstrucción de un equipo que hacía ya varias temporadas que deambulaba como alma en pena por la liga. Solo 18 jugadores en la liga lanzaban a canasta más que él: 16,4 lanzamientos por partido. De los 466 jugadores que han participado en la liga regular, sólo 26 cuentan con peor porcentaje de tiro que Bryant, un 35,6% (ha anotado 309 de 869 intentos al término de estas líneas).

Una pregunta… en el aire

Tocaba especular con lo que sería de Kobe una vez que disputara el último partido de su carrera de veinte años en la NBA. Tuvo ocasión de haber forzado para estar en los Juegos Olímpicos de Río pero se autodescartó. Se presentó voluntario ante la madre de LeBron James para ser el tutor deportivo de sus nietos, una sutil manera de perpetuar su legado y dejar huella, incluso en la herencia de la saga James: «Pasan demasiado el balón. Déjemelos un tiempo y arreglo eso».

 

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