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Ergin Ataman: el Joker de la Euroliga

Ergin Ataman: el Joker de la Euroliga

Es uno de los villanos del baloncesto europeo, con un currículum brillante en lo deportivo. Hablamos con él.

Puedes encontrar este reportaje en la revista Gigantes del mes de noviembre de 2019 (Nº 1.490)

«Fui un defensor agresivo pero sin atleticismo para el alto nivel”, afirma Ergin Ataman, por lo que dejó de jugar en junior para sentarse en un banquillo e iniciar una carrera meteórica. Con 31 años llevó al Turk Telekom a la final de la liga turca, luego se marchó a la Universidad de Stanford “buscando una visión diferente” junto al reputado Mike Montgomery, y a su regreso guió al Efes a la primera Final Four de la historia de un equipo turco. Cuatro ligas y otras tantas copas turcas más tres títulos europeos adornan el palmarés del controvertido técnico del Efes, capaz de cambiar a la cara a los de Estambul hace un año, convirtiendo al peor equipo de la Euroliga en el finalista. Una metamorfosis como la suya, pues apunta que el entrenador y sus formas nada tienen que ver con la persona. La doble cara de uno de los mejores técnicos del baloncesto actual. Un tipo que cae gordo pero triunfa. El Joker de la Euroliga.

Ergin Ataman

Gigantes: Suele ser noticia por sus extravagancias. ¿Cómo es Ergin Ataman realmente?
Ergin Ataman:
Fuera de la cancha soy un tipo tranquilo. Me llevo muy bien con los directivos, con otros clubes, con la prensa. Estoy abierto para todos. Pero cuando entro en la pista sólo quiero ganar. Soy agresivo, pero no con mis jugadores. Quiero tener todo en mis manos, bajo mi control. A los jugadores, al cuerpo técnico, a veces incluso hasta a la directiva. Y a la prensa, porque si empiezan a molestar a mis jugadores nuestro plan se altera, así que necesito controlarlo todo. Es por eso que mucha gente me ve agresivo. La realidad es que me llevo muy bien con los árbitros. Claro que a veces me quejo durante el partido, pero luego nos vamos a comer si hace falta. El último año tuve algunos problemas con Zeljko Obradovic, pero somos amigos. Me cae bien, me gusta como persona y por supuesto como entrenador. Tenemos buena relación y es mi presidente en la Asociación de Entrenadores. Pero en la cancha quiero ganar. A él y a todos. Al que sea y peleo para ello. A Pesic por ejemplo le tengo un gran respeto pero en el playoff del año pasado hubo que jugar de forma psicológica. No era sólo baloncesto, no era liga regular. Era ir a la Final Four.

G: ¿Sabe que suele vérsele como el malo de la película?
E.A.: Sí, desde luego. Zeljko tiene una carrera enorme y la respeto totalmente. Pero él creció en la antigua Yugoslavia, con los mejores jugadores del mundo. Yo lo hice en el baloncesto turco. Para alcanzar este nivel todo ha sido mucho más difícil para mí.

«NUNCA ME HE RENDIDO EN LA VIDA»

G: Es aficionado del Galatasaray. ¿Se debe a eso la hostilidad de la grada del Fenerbahçe hacia usted?
E.A.:
Mire, en los once últimos años el Fenerbahçe ha ganado 6 ligas. Y yo cuatro con tres equipos distintos. Con Besiktas y Galatasaray, clubes de fútbol con gran rivalidad con ellos, y dos con Efes, el gran rival del baloncesto turco. Es normal que no les guste. Cada año Fenerbahçe tiene más pero yo les he ganado cuatro veces. El Fenerbahçe, como club de fútbol, presiona a los rivales. A aficionados, a jugadores, al propio club. Presión psicológica. Pero yo no me rindo. De hecho me gusta porque es una motivación. Nunca me he rendido en mi vida y eso no les gusta. Cuanta más fuerza ponen contra mí, más me concentro. Desde luego se gana en la cancha y necesitas buenos jugadores, una buena organización y buenos entrenadores. Pero también fuerza psicológica, y como entrenador tienes que estar fuerte siempre, no ceder y ser ejemplo para tus jugadores. Si ven que flaqueas, estás perdido. Pierdes con la federación, con los árbitros, con todos. Pero si te muestras poderoso, tu equipo te sigue. No habría ganado lo que he ganado sin mis jugadores, pero creo que les ayudé a creer, a luchar, a no rendirse ante la presión. Eso no gusta a los aficionados del Fenerbahçe.

G: Su currículum es curioso. Dos etapas en Besiktas, tres en Efes, Galatasaray, Pinar, Ulker.
E.A.: Mi carrera cambió muchas veces y eso no es fácil. Crecí en el Efes y con apenas 34 años llegamos a la Final Four de 2000, la última que organizó la FIBA con todos los equipos. En 2002 gané la Copa Saporta con Siena, y en 2003 de nuevo jugamos la F4. Todo eso entre los 34 y los 37. Luego pasaron cosas raras. Desde que volví a mi país siempre traté de elegir el mejor equipo en cada momento, sin ser nunca el favorito. Cuando ganamos la liga con Besiktas en 2012 llevaban 37 años sin ganar nada. E hicimos triplete: Copa, Eurochallenge y Liga. Pero hubo problemas con el patrocinador y en los clubes de fútbol turcos, cuando no tienes patrocinador sus prioridades son otras. Así que me marché al Galatasaray, donde estuve 5 años, una de las mejores etapas de mi carrera. Es difícil pasar tanto tiempo en un equipo grande, especialmente en países mediterráneos. Y tras 23 años logramos ganar la liga a la primera, luego jugamos el Top-8 de la Euroliga y también ganamos una EuroCup. Fue muy especial y me convertí en algo así como un héroe en el Galata. Fue un sueño para mí, que soy aficionado suyo. Pero de nuevo, problemas de patrocinio. Jugadores que no cobraban y se iban. Entonces volvió el Efes. Esta es la razón de tanto cambio, suelen ser motivos económicos. Me gustaría estar ahora diez años en Efes, ¡pero quién sabe!

«EL AÑO PASADO HICE UN ESFUERZO PARA CONVENCER
AL PRESIDENTE DE UNA INVERSIÓN MAYOR»

G: Hace un año empezaban la Euroliga como el peor equipo y acabaron subcampeones. ¿Qué pasó?
E.A.: Cambiamos las cosas. Cuando cogí el equipo hace dos años a mitad de temporada no tuve la opción de hacerlo, pero el verano pasado sí. Fichamos nueve jugadores. Les elegimos no sólo por su calidad, sino por su personalidad. No sólo hay que gastar dinero en talento. La química es básica. Y los jugadores encajaron y tuvimos un gran ambiente. Teníamos grandes jugadores, como Dunston, Larkin, Micic o Beaubois, pero sobre todo querían trabajar por el equipo. Al principio tuvimos algún problema con Larkin, por no estar preparado para lo que queríamos. Pero hicimos lo necesario como club para implicarle y que nos diera lo que podía tal y como hizo en la segunda parte de la temporada.

G: ¿Fue difícil cambiar esa sensación de que el Efes era un equipo con dinero y malos resultados?
E.A.: Sí, desde luego. Era cuestión de mentalidad. Hice un esfuerzo para convencer al presidente de una inversión mayor. Ese Efes ya no era en el que jugaban Dario Saric o Nenad Krstic. Teníamos 7’5 millones de presupuesto para el primer equipo. Convencí al club de que si querían pelear por más cosas necesitaban subirlo un 20%. Le dije que con 7’5 no seríamos últimos, pero no pasaríamos del 12º. “Dadme un 20% más y lucharé por la Final Four”, afirmé. Me jugué mi credibilidad. Y cambié la mentalidad para todo, incluso para los aficionados. Hace dos años venían 3.000. Al final de la temporada pasada, todo estaba vendido. En cada partido. Siempre he luchado por el éxito. Ahora lo que tengo en mis manos es el Efes y para mí habría sido fácil decirles que con tres años de contrato haría un proyecto para desarrollar al equipo poco a poco. Pero eso es una mierda. Estoy en la Euroliga y quiero ganarla. Si puedo tener jóvenes, está bien. Pero lo que quiero es ganar.

«A VECES LOS JUGADORES DE NBA VIENE, FIRMAN UN
CONTRATO Y CREEN QUE VAN A JUGAR SÍ O SÍ»

G: ¿Le sorprendió el nivel de la pareja Micic – Larkin?
E.A.: Todo el mundo habla de Larkin por su gran final, pero Micic estuvo excelente siempre. Honestamente, le fichamos de Zalgiris para tener un rol saliendo del banquillo. Pero cuando empezamos y vimos su agresividad y su estilo de juego le di las llaves del equipo. Fue cuando Larkin entendió que para jugar tenía que ponerse verdaderamente en forma. A veces los jugadores de NBA vienen, firman su gran contrato y creen que van a jugar sí o sí. Y no, en la Euroliga no. Para tener minutos él debía jugar mejor que Micic, o si no aprender a jugar a su lado. Pero encontramos la forma de que jugaran juntos y creo que esa fue la clave de nuestro final de temporada.

G: Micic dice que usted es el mejor entrenador de su carrera por la confianza que le ha dado.
E.A.: Le agradezco esas palabras porque ha trabajado con grandes técnicos. Siempre me gusta dar confianza a los jugadores. Son ellos los que juegan. Pero ojo, el plan de partido es importante. Enseñarles a jugar para el equipo. Y a partir de ahí, confianza. Supongo que se siente así porque cuando comete un error o dos no voy y se lo reprocho. O si se salta un sistema, tampoco. Si da un pase bueno que no sigue el sistema, ¡que le den a mi sistema!

«BARÇA Y MADRID SON DOS GRANDES EQUIPOS,
NO TENGO MUY CLARO CUÁL ES MEJOR»

G: ¿Y ahora qué? Ya no son ustedes la cenicienta de la Euroliga
E.A.: Creo que hemos acertado no cambiando el equipo. Solo a Brock Motum, porque sinceramente no estábamos seguros de si seguir con él y en ese momento apareció Valencia y se lo llevó. Entonces fichamos a Alec Peters. Y no queríamos más cambios, queríamos el mismo plan y la misma mentalidad. Luego hemos fichado a Chris Singleton por la lesión de Moerman, clave el curso pasado y al que tendremos fuera como mínimo hasta diciembre. Con Singleton seremos más fuertes. Hay equipos que se han reforzado muy bien: Barcelona, Milán, Khimki… Muchos jugadores nuevos. Pero nosotros somos los mismos, creemos los unos en los otros y trataremos de repetir. ¿Cuál es el siguiente paso? Ganar la Euroliga. Quiero ganarla. No será fácil ni meterse entre los ocho mejores, pues hay doce o trece equipos capacitados para ello. Pero si soy el entrenador del subcampeón y alguien me pregunta por mi meta, lo que le digo es que quiero ganar la Euroliga.

G: Se hablaba de crisis de Fenerbahçe, pero ha renovado a Sloukas y Datome y fichado a De Colo o Derrick Williams.
E.A.: ¿Qué crisis? (risas). Vuelve a ser el gran favorito para la Euroliga. Son los mejores y tienen el mejor entrenador y un gran presupuesto. La crisis está en la economía turca y afecta sobre todo a los clubes de fútbol. Pero en los de baloncesto no ha cambiado tanto la cosa.

G: ¿Qué le parecen las apuestas de Madrid y Barça este verano?
E.A.: ¡Vuelve El Clásico! (en español) España está a gran nivel, como se ha visto en la Copa del Mundo, donde fue un excelente bloque. Barça y Madrid son dos grandes con dos equipazos, no tengo muy claro cuál es mejor de los dos. El Real Madrid sigue con el mismo equipo y la misma estrategia. En el Barcelona ha habido muchos cambios y el trabajo de Pesic no va a ser nada fácil.

Puedes encontrar este reportaje en la revista Gigantes del mes de noviembre de 2019 (Nº 1.490)

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