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Barcelona `92. Croacia, el sueño de un país nuevo

Barcelona `92. Croacia, el sueño de un país nuevo

SU VÍNCULO CON CROACIA TRANSCENDIÓ EL ÁMBITO DEPORTIVO. COMPROMISO ABSOLUTO Y SIEMPRE FUE EL PRIMERO EN DAR UN PASO AL FRENTE. REFERENTE, ICONO DE UN PAÍS NUEVO. PESE A SER YA UNA ESTRELLA NBA, SU LEALTAD A SU PAÍS FUE EJEMPLAR. LA FINAL OLÍMPICA ANTE EL DREAM TEAM, LA REAFIRMACIÓN DE UNA INDEPENDENCIA

Artículo publicado en la revista número 1.475, publicada en agosto de 2018, dedicada a Drazen Petrovic. Consíguelo aquí

Dos días antes de que Croacia fuera reconocida como país miembro de las Naciones Unidas (22 mayo de 1992), Croacia jugó en Ljubljana ante Eslovenia su primer partido. Y dos después lo hizo en Badalona ante una Cataluña dirigida por el gran Nino Buscató: mayúsculo espectáculo (82-118) con Petrovic (21), Kukoc (30) y Radja (19) brillando en el marco del XV Trofeu Samaranch. Al término de aquella cita con marcados tintes nacionalistas y reivindicativos, el seleccionador croata Petar Skansi declaró que “Drazen es mucho menos egoísta ahora; es algo que le han enseñado en la NBA. Tiene más mentalidad de conjunto que cuando se fue”. Buscató, por su parte, apuntaba que “ahora está mucho más fuerte que antes y por eso hace tanto daño”.

Desde el primer momento, su tristemente frustrada trayectoria con Croacia tuvo una relación muy especial con España. Sin Kukoc de baja por neumonía, su siguiente aparición fue en un cuadrangular en Trieste (31 puntos a los de Díaz-Miguel en la tercera jornada). Y antes de un multitudinario Preolímpico, los ajedrezados jugaron dos partidos en Palma de Mallorca (recital de 36 puntos con sólo 20 tiros en la final del torneo ante España) y uno en Sevilla (19).

Preolímpico en Murcia y Zaragoza

Poco se recuerda el complicado camino que tuvo que recorrer Croacia hasta la plata olímpica. La desmembración de la Unión Soviética, Yugoslavia y Checoslovaquia significó la creación de cantidad de nuevos países. Por ello, el Preolímpico español acogió a 26 selecciones en cuatro sedes: Bilbao, Granada, Murcia y Badajoz. Los dos mejores de cada grupo, a la fase final en Zaragoza con tres pasaportes olímpicos en liza.

Cinco partidos en cinco días en Murcia. Y para empezar, tropezón ante la Alemania de Schrempf: 86-74 pese a los 28 de Drazen. Derrota que, como ocurrió, se contabilizaría también en la fase final si los teutones se clasificaban para Zaragoza. Al límite desde el comienzo. Sucesivos triunfos ante Rumanía, Islandia y Portugal desembocaron en un cara a cara decisivo con Grecia. Sin titubeos: 102-63 con 23 de Petrovic. A Zaragoza.

En el Príncipe Felipe maño, Croacia también empezó con derrota. La ya histórica rivalidad entre Petrovic y Sabonis comenzaba una nueva etapa con sus países. Y en su primer encuentro croata-lituano, el pívot báltico se mostró intratable (33 puntos y 16 rebotes). De nada valieron los 30 tantos del escolta balcánico (99-89). De nuevo, los de Skansi al borde del abismo desde el arranque. Sin margen de error: balance 0-2 Y con rivales de renombre. El primero, la CEI (Comunidad de Estados Independientes, resultantes de la URSS).

Resultado ajustado, pero resuelto 85-81: 22 puntos de Kukoc y Radja y 19 de Petrovic, por 21 de Berezhnoi. Momento crítico superado que ya propulsó a los croatas. Eslovenia (36 de Drazen), República Checa, Italia e Israel, por este orden, no pudieron contestaron la determinación de los de Skansi. En esos once partidos entre Murcia y Zaragoza, Petrovic promedió 24 puntos. El rol de líder le caía como un guante. Lituania (7-0), Croacia y CEI (5-2) y Alemania (4-3) alcanzaron la meta olímpica.

La gloria de Barcelona

Con dos cambios respecto al Preolímpico (Cvjeticanin por Mrsic y Arapovic por Sarlija), el combinado de Skansi, asistido por Aleksandar Petrovic, llegó a Barcelona con una misión primordial. Enorgullecer a un país. Y a fe que lo lograron. En la primera jornada, duelo contra el brasileño Oscar, con reminiscencias de aquella final de Recopa en Atenas. Cómodo triunfo croata (93-76) y sí, claro, ambos fueron los máximos anotadores: 26-22 para el legendario Mao Santa, bien defendido por Komazec, que acaparó 26 tiros por sólo 17 de Petrovic.

En la segunda jornada, el Dream Team.Y Drazen motivaba a sus compañeros para competir sin miedo. Sin Magic y Stockton, Jordan jugó de base y fue el máximo anotador (21). Mucho tiempo cara a cara con Petro (19). Pippen se merendó a Kukoc, para demostrar que aún estaba verde para competir con él en los Bulls, y repartió 9 asistencias. Los europeos lograron contener el arreón inicial (13-8, minuto 7), pero el resultado final (103-70) fue baño de realidad. Tras un día de descanso, llegó el partido ante España. Petrovic anotó 17 de los 19 primeros puntos croatas (acabó con 28 sin triples), ante la sufrida defensa de Villacampa. Pero los anfitriones hispanos plantaron cara y llegaron a cinco minutos del final cinco arriba (68-73). Y entonces llegó el apagón local: fulminante parcial de 016. La defensa de Komazec sobre Villacampa y los recursos de Radja en la pintura, argumentos decisivos.

Un ajuste de cuentas con Alemania por aquella derrota en Murcia (Drazen ganó el duelo anotador con Schrempf 26-25) y un trámite ante Angola en el que la estrella croata no jugó completaron la primera fase de los dálmatas. Una prueba de compromiso de Petrovic con su nuevo país es el dato de que sólo dejó de jugar 3 partidos: éste, uno amistoso ante Italia en noviembre del 92 (razones obvias…) y ante Macedonia en el Preeuropeo de Wroclaw’93. El primero de la lista.

‘¿Y ahora qué hago?’

Llegaban los cruces: Australia en cuartos. A la lucha por las medallas sin titubeos (98-65). Skansi ajusta su maquinaria y utiliza cinco jugadores con +30 minutos: Petrovic (25 puntos), Perasovic, Komazec, Kukoc y Radja, todos ellos en +10 tantos. Semifinal ante una CEI de esencia rusa pero con estrella ucraniana, Volkov.

Partido de desenlace trepidante tras una primera mitad con iniciativa del combinado que competía bajo la bandera olímpica (30-40). Comandados por Volkov (20 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias), se situaron en clara disposición ganadora (68-74 ante el último minuto). Pero, como en Madrid’86 (estaban presentes siete protagonistas de aquella semifinal mundialista), el guión sufriría un brutal cambio final. Pero esta vez la risa cambió de bando. ¿Justicia divina? Con la soga al cuello, Drazen se acercó a la banda y preguntó a su hermano Aza‘¡¿Y ahora, qué hago!’. La respuesta resultó profética: ‘¿ahora preguntas, después de hacer lo que has querido todo el partido? No sé… haced faltas a Volkov’.

Y funcionó. A la estrella rival le tembló el pulso y en ese último minuto erró tres ocasiones de 1+1 (sólo lanzabas el segundo si anotabas el primero). Drazen, para redondear 28 puntos, sí metió los cuatro tiros libres que dispuso (70-74 y ya el definitivo 75-74 a ocho segundos del final tras un providencial triple de Kukoc previo). ¡A la final soñada!

Final olímpica. Un sueño muy real

Con la camiseta de tu nuevo país ante el mejor equipo de la historia del basket. Pocas metas más por alcanzar. Aquella final olímpica, ante Jordan, Magic, Bird…, situó a Croacia en el mapa y consolidó a Petrovic como una estrella total. Para el recuerdo aquel contraataque culminado con un mate de Arapovic que colocaba a los suyos por delante pasado el ecuador de la primera mitad (23-25… Barkley contestó con dos triples y se acabó la fiesta). Aquella noche, Croacia metió más puntos que nadie al Dream Team (85) y los 32 puntos de diferencia fue la menor de las estrellas norteamericanas aquel verano, mejorando los 33 del partido de la primera fase… Y Petrovic ganó el duelo anotador a Jordan (24-22). Lágrimas de felicidad para un sueño compartido. La nueva Croacia, en el segundo escalón del podio olímpico, y Lituania en el tercero. Nuevos tiempos.

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