Cómo hemos hecho el nuevo número de Gigantes

Cómo hemos hecho el nuevo número de Gigantes

Hemos hecho números de Gigantes con alguno de los miembros del equipo de baja. Y números con muchísima prisa y agobios por esperar al resultado de una competición. Incluso números en los que alguno del equipo estaba especialmente afectado, como el de Kobe. O físicamente exhaustos después de unos premios Gigantes, una Copa del Rey o una Final Four o Mundial.

En los cierres nos ha pasado de todo en estos siete u ocho años que lleva este equipo haciendo Gigantes: defunciones y tanatorios con familiares, problemas tecnológicos de todo tipo, contratiempos de la imprenta o la distribución. De todo. Hasta una vez se estropeó la cerradura de la redacción y no podíamos salir después de terminar un número. Vicisitudes de todo tipo propias de un producto artesanal como sigue siendo una revista en papel. Pero no esperábamos tener que hacer un número de Gigantes en plena pandemia mundial.

Gigantes del Basket lleva casi 35 años saliendo a los quioscos ininterrumpidamente. Primero, de forma semanal. Y hace unos cuantos años, mensual. Nunca ha faltado. Prácticamente 1.500 números de vida (este es el 1.495). Ahora, en las condiciones más extremas, tampoco queríamos fallar a nadie. En pleno caos, con el país parado y multitud de problemas logísticos obvios, no queríamos faltar por primera vez. Al menos, mientras tengamos posibilidad real de hacerlo. Por nosotros, por nuestra historia y por el compromiso que tenemos adquirido con nuestros lectores, suscriptores y todos los anunciantes que siguen apoyándonos y a los que especialmente, en estos tiempos, hay que darles las gracias públicamente. Gracias.

En este número hemos intentado combinar una parte informativa, con reportajes, análisis y testimonios de cómo la crisis sanitaria ha afectado al mundo del baloncesto, con otra parte más ligera. Lecturas para evadir la mente y alejarnos durante unos minutos de aquello que nos ocupa y nos invade nuestro día a día. Lo hemos hecho teletrabajando todos, cada uno en su casa, sin vernos las caras en un cierre, algo que jamás había pasado en la historia de Gigantes, en esos 35 años.

El primer cierre totalmente virtual de Gigantes, con históricos como mi compañero Nacho Doria, con el que bromeo diciendo que él no hace cuarentena, sino cincuentena, respondiendo a la perfección. Como decía, es un número diferente con un montón de limitaciones lógicas de logística. No sabemos cuándo y cómo se imprimirá, ni cuándo podrá enviarse físicamente a los suscriptores. Por eso toca dar las gracias a todos, en uno de los partidos más complicados de nuestras vidas. A los quiosqueros, muchas veces ignorados. Al que imprime la prensa estos días y a los que la distribuyen, y a los redactores que han participado para que este número sea posible. Lo leas cuando lo leas.

PD: Este mes vamos a hacer algo que habitualmente no hacemos: enseñar algunos descartes e ideas de portadas de nuestro diseñador, Pablo Salvador. Estos fueron algunos bocetos que finalmente descartamos.