Jugar o no jugar. ¿Cómo puede volver la NBA? Por José Ajero

Jugar o no jugar. ¿Cómo puede volver la NBA? Por José Ajero

La sensación de potencia de la NBA como institución no nos deja de sorprender. Al menos, a un servidor. La gestión de la crisis del coronavirus se adivina ejemplar, ya en sus primeros pasos. Sin entrar en dedos acusadores, veo cómo los Gobiernos de toda Europa han sido doblegados por la rápida transmisión del virus entre sus ciudadanos. A ver, es ilógico pensar que la responsabilidad de la NBA y la de cualquier gobierno europeo es similar. No voy a eso.

La historia es cómo, Adam Silver y sus oficinas han estado desde enero recopilando datos. “Por suerte, tenemos una gran base de aficionados en China, doscientos millones de personas. Lo que estaba pasando allí, levantó nuestras alarmas y nuestras oficinas empezaron a elaborar, a mediados de enero, un plan sobre qué hacer, si el virus saltaba a los Estados Unidos”. A mediados de enero… Desde entonces se estaba preparando un protocolo de actuación que ha superado en mucho al del propio gobierno estadounidense. La fecha clave es el 11 de marzo. La NBA no dudó en suspender el partido que enfrentaba a Jazz y Thunder, una vez que Rudy Gobert, jugador de Utah, dio positivo. Se cancela toda la competición. “No se trata del contagio de un jugador, sino de cómo uno solo puede poner en peligro la vida de personas que tienen problemas de salud”, aseguraba Adam Silver.

La NBA no sólo ha sido la primera Liga que paró todo. Sin titubeos, sin dudas. Si no que se ha adelantado al propio gobierno americano en prevención. Tras su clausura temporal, el resto de las ligas profesionales del mundo siguieron su ejemplo. Esto incluye los pasos en falso de Euroliga, Liga de fútbol, Champions League y por último, los Juegos Olímpicos.

TRES ESCENARIOS

Además, empezaron a llegar las primeras medidas lógicas de contención. Y el 24 de marzo, el confinamiento del país por dos semanas. Activaron cientos de mensajes, utilizando a sus jugadores como caras contra la pandemia. De hecho, ya se han alineado con la Organización Mundial de la Salud y Ricky Rubio forma parte de esa campaña. Ahora, con las medidas de seguridad tomadas, la NBA va ya en el siguiente paso.

Volver a jugar. NO saben ni cuándo, ni cómo, ni dónde, pero trabajan en ello. Lo hacen con la misma previsión que cuando vieron que en China estallaba la crisis. Quieren tener todo preparado para cuando se pueda recobrar cierta normalidad. Hay tres escenarios: jugar normal; jugar sin público y jugar sin público en una cancha única. Con respecto a jugar normal, simplemente es imposible pensar en esa opción en 2020. Ciencia ficción. Jugar sin público es una de las más razonables. Pero se enfrenta a un complicado escenario.

La limitación de 50 personas que impone la seguridad pública estadounidense. Pensad que hablamos de 17 jugadores por equipo; árbitros; mesa de anotadores; staff técnico; doctores… Ni reduciendo todo a su mínima expresión se podría. ¿Y jugar en una ciudad lo que queda? Me seduce, me encanta y sería una brutal manera de acabar la temporada. Es una idea que ya se maneja. Jugar una especie de playoffs -aunque el tema de cómo acabar la temporada es otra historia- en un lugar como Las Vegas reduciría el personal. Solo variarían unas 30-35 personas por partido, dejando cierto margen de maniobra a operarios, utilleros y médicos.

La ciudad, además, dispone de dos o tres canchas -como vemos en la Liga de Verano-, oficiales para jugar y adaptables a las condiciones mínimas de retransmisión televisiva. Al margen de un brutal músculo hotelero para albergar a todos los equipos que haga falta. Dejemos que las ideas fluyan, estamos en las manos de la mejor Liga de todos los deportes.

Foto: Getty Images