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Entrevista en profundidad con Alocén: debut precoz, éxito adolescente, futuro, Real Madrid…

Entrevista en profundidad con Alocén: debut precoz, éxito adolescente, futuro, Real Madrid…

Con 19 años recién cumplidos es uno de los bases más prometedores del baloncesto europeo. Una realidad con minutos y responsabilidad en el Casademont Zaragoza y al que el Real Madrid echó el lazo en verano. Primera entrevista en Gigantes

Carlos Alocén se despide de Gigantes en la puerta del Príncipe Felipe. Se pone el abrigo, cruza la acera y espera con el móvil mientras llega el autobús. Para muchos es el próximo jugador español que puede dar el salto a la NBA. Un talento innato con una proyección brutal y ya fichado por el Real Madrid. Para otros, para los que conviven con él en el día a día, es un joven de 19 años recién cumplidos con la cabeza muy bien amueblada, que vive en casa de sus padres y que se preocupa por sus exámenes de la universidad (estudia marketing a distancia en Logroño) porque le coinciden con la Copa del Rey de Málaga. Un contraste vital enorme que lleva años aprendiendo a gestionar con éxito en Zaragoza y al que ahora nos acercamos en su primera entrevista en la revista Gigantes.

Gigantes: Hace tres, cinco años, ¿te imaginabas estar aquí sentado, haciendo entrevistas, sesiones de fotos?
Carlos Alocén: Es cierto que era algo que veía un poco lejos. Pero cuando estás aquí en la cantera y vas subiendo escalones, vas pasando etapas… con lo que sueñas es jugar en el primer equipo. En mi caso, en el equipo de mi ciudad. Era el objetivo desde que entré con doce años. Y cuando lo consigues, la verdad es que todo ese camino se saborea mejor.

G: ¿Qué tal lleva Carlos Alocén el tema de hablar con los medios?
C. A.: Hasta que no cumplí los 18 no hice ninguna entrevista. Cada vez voy teniendo más y de momento no me desagrada; no hay ningún problema.

G: ¿Y el coche? Leí que estábas a medias con el carné…
C. A.: Sigo ahí igual. Me atasqué un poco y me dormí con los test. Ahora me he puesto las pilas otra vez. Hubo una etapa que me puse, luego lo dejé y me costó volver a retomarlo.

G: ¿Y vas a entrenar en autobús o con algún compañero?
C. A.: Normalmente en autobús, porque lo cojo en la puerta de mi casa y me deja en la puerta del pabellón. Directo.

G: ¿Y ahí notas ya que la gente te mira, te conoce?
C. A.: Hay muchos días que sí y otros que no me conoce nadie. Es curioso cuando normalmente alguna persona mayor me dice algo; es de agradecer. Luego a la vuelta suelo ir en coche con Robin Benzing que vive cerca de mi casa. A la ida vengo antes para hacer entrenamiento de tiro o individual, pero a la vuelta siempre me lleva él.

G: Debutaste en Liga Endesa con 15 años y diez meses, extremadamente joven. No sé en qué momento te das cuenta de que esto es un trabajo, una profesión.
C. A.: Tan joven que no te das cuenta. En esa época estás más con tus amigos jugando en cadete, junior. Pero conforme pasa el tiempo, sobre todo el año pasado, me di cuenta de que obviamente es lo que quiero hacer. Es lo que me gusta, nadie me obliga a hacerlo y me encanta… pero esto ya es un trabajo. Tienes que tomártelo muy en serio y cuidar tu cuerpo. Soy muy joven, pero entiendes que vas a vivir de tu físico. Lo más importante es que estés bien y a partir de ahí puedes crecer. Pero ése es el punto número uno

G: Entiendo que te pierdes muchas cosas, que tu vida no era igual que la de tus compañeros de colegio de 17 años…
C. A.: Sobre todo cuando había algún intercambio. Recuerdo que fueron a Portugal y a Inglaterra. Esas cosas no las podía hacer, pero bueno, al final tienes recompensa de otra forma. Todos los jugadores hacemos lo que nos gusta y a la mayoría, y me incluyo, ahora se me ve recompensado 100 veces más.

G: ¿Hubiera podido Carlos Alocén lograr lo que ha conseguido hasta ahora, ser un jugador del primer equipo con minutos con responsabilidad y con un rol importante, en otro sitio que no fuese Zaragoza?
C. A.: Aquí se llevan años haciendo muy bien las cosas en la cantera. Se siguen haciendo. La base que implantaron se mantiene y de ahí sale lo que llamamos ahora la generación Z. En mi caso tuvimos mucha suerte con la entrada de Porfi el año pasado porque le encanta trabajar con jugadores jóvenes, es una de sus motivaciones. No nos vamos a engañar, igual con otro entrenador no hubiéramos tenido esos minutos y esa confianza. A Porfi le da igual cómo te llamas que si demuestras en los entrenamientos que quieres jugar y estás preparado, él te va a poner.

G: ¿La opción de irte a formarte a una universidad de Estados Unidos estuvo cerca o era todo ruido?
C. A.: Cuando me lo plantearon lo vi un poco lejano, no quería pensarlo demasiado porque aún quedaba mucho para decidir. Con el paso del tiempo, fue una opción que me iba gustando más. La universidad de Gonzaga fue la que más se interesó y con la que más contacto tuve. Era una posibilidad muy buena, pero al final lo que yo quería desde el principio era quedarme aquí. Lo que buscaba era jugar aquí en Zaragoza y el club me dio la oportunidad. No es normal que a un chaval de 17 años le hagan ficha del primer equipo y que empiecen a contar contigo. Al principio me costó tener minutos pero con el paso de los partidos cogí más confianza, Porfi me dio toda la libertad del mundo… y al final todos contentos con la decisión tomada.

G: ¿Hasta qué punto influyó en esa decisión ser de Zaragoza, estar en casa, en tu pabellón, tener cerca los consejos de tu padre Alberto?
C. A.: Eso es la clave de todo. Recuerdo sobre todo el equipo de José Luis Abós, verlo aquí y venir al Pabellón todos los partidos. Ese año era mi segundo en la cantera y no me perdía ni un partido. Pasar de ser un aficionado más con mi familia y vibrar con la gente del Felipe a ser un jugador y que los roles cambien fue algo extraño, pero es para lo que entrenas y también con lo que sueñas.

G: Volviendo a lo de debutar tan joven. Solo hay dos casos más precoces en Liga Endesa que el de Carlos Alocén, Ángel Rebollo y Ricky Rubio. ¿Cómo ves ahora que alguien tan joven debute en deporte profesional? Entiendo que no debe ser fácil mentalmente manejar ese escenario.
C. A.: Lo difícil del deporte de élite es mantenerse. Hay muchos jugadores que quieren estar en tu puesto, que te quieren quitar minutos o quieren estar en el equipo en el que estás tú. Y es algo normal, porque como decíamos antes esto es un trabajo. Debutar tan joven, teniendo esa presión añadida, es complicado. He tenido bastante suerte con la familia, con el entorno que tengo. Cuando pasé al primer equipo mantuve los pies en el suelo; no había que creerse nadie. Lo más importante es mantenerse… y lo más complicado.

G: Cuando hablas de tu padre Alberto (seis campañas ACB en Huesca en los ochenta) siempre cuentas que te ha apoyado, pero con distancia y dejándote hacer.
C. A.: A mi padre le encanta el baloncesto y siempre me venía a ver. Después del partido, si veía algo me lo decía, pero sin meterse en temas tácticos ni nada de eso. Ésa es la clave para ser un buen padre o una buena madre y que tus hijos disfruten del baloncesto. Que sepan que ellos tienen un rol como padres, pero no como entrenadores. Para eso ya tenemos los entrenadores asignados.

G: Creo que él te hace menos caso a ti porque no deja de fumar…
C. A.: (Risas) Lo hemos intentado de todas las maneras pero nada, no hay forma.

G: Tengo entendido que a Carlos Alocén le gusta la NBA.
C. A.: Hay domingo y sábados que juegan a nuestra hora y siempre me gusta verlo. Sobre todo cuando juegan españoles. Y cuando no puedo verlo, sigo resúmenes y estadísticas. Miro sobre todo a los Mavs de Luka Doncic y los Suns de Ricky.

G: Volviendo a Zaragoza. ¿Sientes que tenéis margen para mejorar?
C. A.: Obviamente cuando empezó la temporada no pensábamos que podíamos quedar terceros en la primera vuelta o que podíamos ganar a Madrid, Barsa y Baskonia y sabemos que hemos hecho historia en este club. Es complicado mantener este nivel, pero una vez que estamos aquí, no queremos bajar. No queremos que todo ese esfuerzo realizado en la primera vuelta y todas las cosas buenas que hemos hecho se vayan por la borda por conformarnos. Es difícil pero queremos seguir ahí arriba.

G: ¿Qué recuerdas del día del debut? ¿Estabas nervioso, sabías que ibas a jugar?
C. A.: Yo pensaba que sí que iba a jugar porque era en el WiZink contra el Madrid y nos podían ganar de mucho, así que se te pasa por la cabeza. Al descanso íbamos empatados y en el tercer cuarto también, pero en el último nos metieron un parcial bastante grande y se fueron de 15 o así. Quedaban dos minutos, el entrenador era Andreu Casadevall, y me sacó. Me dijo que hiciera lo que sé, que no me pusiera nervioso. Me temblaba todo el cuerpo, en ese momento no podía controlar los nervios y la presión. Tenía 15 años y es normal. Recuerdo que metí alguna cagadita que otra. Lo he vuelto a ver alguna vez y la mayoría de los recuerdos son buenos.

G: ¿Cómo llega el interés del Real Madrid por Carlos Alocén y cómo te enteras?
C. A.: Quedé con mi familia a comer un día con mi representante y justo nos lo dijo. En esa comida era lo último que esperaba que me dijeran. Ni por asomo me imaginaba que pudiera venir a decirnos algo así. Y en el momento en que me lo dijo tuve que parar un momento a pensar en lo que me estaba contando. No tomé una decisión en ese momento, pero la ilusión que te entra y todas las cosas que te pasan por la cabeza son buenas. Que un equipo como el Madrid se fije en ti y quiera ficharte para los próximos cinco años es algo genial.

G: Lógicamente te siguen, pero no sé si tienes contacto o hablas con ellos desde el fichaje
C. A.: De momento no. Yo no tengo contacto con ellos. Supongo que mi agente sí, pero de momento no sé nada más.

G: ¿Qué te falta por hacer en Zaragoza? ¿Cómo te gustaría irte?
C. A.: Sé que es complicado pero me encantaría ganar un título. Levantar un título en Zaragoza, siendo el capitán, sería algo muy especial que no se puede explicar con palabras. Me haría muchísima ilusión aunque sé que no es fácil. Ahora tenemos la Copa, que será la primera que juegue… Me encanta el ambiente que se genera y tengo muchas ganas de vivirlo por dentro, como lo vamos a vivir en Málaga.

G: ¿Si te pregunto por el partido en el que más superior o más a gusto te has sentido de todos los que has jugado?
C. A.: Contra Tenerife en casa la temporada pasada. Ganamos en la prórroga y conseguí mis topes de puntos y valoración en la Liga Endesa. Fue un partidazo, con un ambientazo en el Felipe increíble. Fue redondo todo; jugué bien yo, jugó bien el equipo y ganamos.

G: Para terminar, ¿crees que tu vida, con 19 años, es muy diferente a la de tus amigos o gente de tu edad? ¿O al fin y al cabo tenéis muchas más cosas en común de lo que parece?
C. A.: Lo único que nos diferencia es que, por ejemplo, a mí se me hace mucho más difícil ir a la universidad. Por los horarios, por entrenamientos… Yo supongo que haré lo mismo que ellos. Me gusta jugar a la Play en mis ratos libres, me gusta sobre todo quedar con mis amigos; paso mucho tiempo con ellos. Las cosas que podemos hacer tanto yo como otro chico que esté estudiando Derecho son parecidas.

Fotos: ACB Photo / E.Casas

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