Entrevista con Rubén Guerrero: su experiencia americana, adaptación al Unicaja…

Entrevista con Rubén Guerrero: su experiencia americana, adaptación al Unicaja…

La espera ha merecido. Un 2.13 m. español de 24 años que empieza a ser una realidad. Suena bien, ¿no? Pero su camino hasta aquí, pasando por Estados Unidos, merece ser contado. Él lo hace en Gigantes

Artículo publicado en la revista Gigantes de marzo especial a Kobe y al título copero del Real Madrid (número 1.494). Aquí puedes conseguirla

Un par de aficionados se miran sorprendidos en el Carpena. En el Unicaja, que estaba lanzado hacia las semifinales, Rubén Guerrero se come el aro ante la mirada impotente de Fran Vázquez y Robin Benzing. Revienta la canasta para abajo, su especialidad. La cara de sorpresa que estos seguidores, atentos al grito del pívot del Unicaja, es compartida por muchos de los presentes, sobre todo por aquellas aficiones que no son las del equipo andaluz.

Porque la irrupción de Guerrero, un pívot español de 2.13 metros, sólo 24 años y un físico espectacular, es una de las grandes noticias recientes de nuestro baloncesto, necesitado de centímetros y físicos potentes en la pintura, y Scariolo no ha tardado en convocarle con la absoluta. La lesión de Frank Elegar le abrió un hueco en la rotación del Unicaja y él ha respondido: 15 puntos ante Baskonia, 12+9 en la Copa frente al Casademont Zaragoza y 6+8 en las semis ante Andorra.

Pero más allá de sus potentes brazos hay muchas horas de pesas y trabajo duro en Estados Unidos, donde pasó más de 5 años entre un instituto y dos universidades e incluso una temporada entera en la que no pudo jugar. Llegar hasta aquí no ha sido un camino nada sencillo para Rubén.

Gigantes: Apenas han pasado un par de días desde la final de Copa ante el Madrid. ¿Qué sabor te queda 48 horas después?

Rubén Guerrero: Todavía es un pelín amargo, porque perdimos, pero creo que a la larga vamos a saber apreciar y disfrutar lo que hemos conseguido estos tres días. Para mí es el recuerdo más bonito que tengo desde que juego al baloncesto por lo que viví, por lo que logramos juntos tal y como estábamos. Por lo que se decía de nosotros antes de empezar la Copa, incluso que no merecíamos estar. Estoy orgulloso de haber llegado a la final.

G: Recuerdo ver tu cara tras las semifinales [los jugadores salieron a celebrarlo con la afición después de haber entrado a vestuarios]…

R.G.: Tenía los pelos de punta. Incluso durante el partido, cuando la afición se ponía a animar. Nunca había tenido una experiencia así y se nota un montón. Jugando estás más aislado, pero en el banquillo y los tiempos muertos lo escuchas y te das cuenta.

G:¿Notasteis en la final el cansancio de haber jugado tres partidos en tres días seguidos?

R.G.: Yo sí y sé que mis compañeros también. Se nos vio sin la energía con la que jugamos todo el torneo. Es algo que afecta a todos los equipos, aunque el Madrid tuviera un día más. La verdad es que no excusa, tuvimos que haber salido un poco mejor.

G:¿Esperabas tener a estas alturas un rendimiento así?

R.G.: Sinceramente no. Yo he seguido trabajando igual, ahora que me van mejor las cosas, que hace dos o tres meses cuando no me salían tanto. Ahora he tenido más minutos, más confianza del entrenador, de mis compañeros y de mí mismo también. Haber seguido trabajando y no venirme abajo creo que ha dado sus frutos.

G:¿Tú notas esa sensación de estar más cómodo, de que te sale mejor lo que intentas?

R.G.: Sí, sí. Yo mismo he notado que podía hacer más cosas. Me solté un pelín más y he jugado sin presión. Noto esa confianza, y la de mis compañeros que me dan balones, me buscan.

G: Volviendo a tu trayectoria, cuando vuelves de Estados Unidos y empiezas a jugar en Europa. ¿Qué diferencias notas?

R.G.: La parte táctica. Todo el rato tienes que estar haciendo lecturas tanto en ataque como en defensa. Igual estás haciendo una jugada y te la rompen. Tienes que fijarte en tu defensor. Todo eso me costó al adaptarme al juego de aquí. Quizá la parte física no fue para tanto, ahí me veía bien, pero la parte tácticame costó y me sigue costando analizar y asumir todos los recovecos del juego.

«Al volver a Europa la parte táctica me ha costado y me sigue costando» 

G: El margen de mejora tuyo, va más por ahí, ¿no?

R.G.: Yo creo que sí. Cuanto mejor lo entienda y más vaya jugando, más confianza tendré y podré hacer más cosas. Mientras, centrarme en dos o tres cosas y hacerlas bien.

G: ¿En qué aspectos del juego te sientes más cómodo en este punto de tu carrera?

R.G.: En las finalizaciones, casi siempre con la izquierda, y las continuaciones. Moverme por el fondo, por el dunker position, y rebotear bien, buscar palmeos. Jugar duro, bloquear e intentar hacer funciones pequeñas típicas del pívot cerca del aro.

G: ¿Con el triple todavía no, no?

R.G.: (Risas) No, no. Todavía no. De momento vamos a hacer bien lo básico y mejorando otras facetas.

G:Si miras atrás, antes de irte a Estados Unidos. ¿Volverías a tomar la decisión de irte allí?

R.G.: Sin duda. No me arrepiento. Me he tirado allí mucho tiempo, igual un poco más de lo que quería, pero me ha venido bien ese tiempo extra, el cambio de universidad. Aquí no sé los pasos que hubiera tenido que dar. Igual estás de un LEB a otro, dando vueltas. Allí me he sacado mis dos carreras, hablo inglés perfecto y ha sido una experiencia increíble en cuanto a amigos y vivencias. Ahora he tenido la gran suerte de llegar aquí y jugar en el Unicaja. Pienso que me ha salido todo soñado.

G: Es interesante pensar en lo que hubiera sido aquí tu carrera, para que se entienda los pasos que a veces dais.

R.G.: Igual estás en un LEB Plata, después en un LEB Oro, con suerte un ACB, e igual luego un LEB Oro. Y te tiras 3 o 4 años dando vueltas por España. Y a lo mejor hubiera llegado al mismo punto, no sabes, pero habiendo hecho un camino larguísimo.

«La gente no se imagina la caña que tuve que darle al gimnasio» 

G: Físicamente en tu caso vimos un cambio espectacular. ¿Allí os exigen esa musculatura o por qué llega?

R.G.: En Estados Unidos la cultura ayuda bastante. Antes de irme era un tirillas. Lo primero que me dijeron es: ‘aquí no vas a poder jugar así’. Por mucho que yo fuera rápido y supiera más del juego, físicamente no podía. Me conciencié y sabía que tenía que cambiar. Trabajé un montón; algo exagerado. La gente no sabe la caña que tuve que darle al gimnasio porque veía que si no me ponía más fuerte, no iba a poder jugar. Esa fue mi motivación.

G: Cuando llegas a USA, un jugador blanco, español… ¿Cómo os reciben?

R.G.: Te miran un poco como ‘¿éste quién es?’. Yo estaba con mi hermano también. Pensaban que todos los españoles éramos mulatos. Y llegué yo rubio, alto. Algunos piensan que vienes de fuera a quitarles el sitio. Al principio con un poco de rechazo. En la universidad ya estuve mucho mejor, cuando te vas soltando con el idioma y entiendes su cultura.

G: Estuviste en tres sitios diferentes, un prepcomo Sunrise Academy [instituto de preparación] y dos universidades (South Florida y Samford). ¿Con qué te quedas de aquello?

R.G.: En Sunrise me abrieron los ojos. Allí empecé con el tema de las pesas y me prepararon para la universidad. South Florida fueron tres años más complicados. Me hizo más duro mentalmente y aprendí a seguir y no perder la confianza. Perseverar. En Samford estuve un año parado, pero sabía que tenía que seguir trabajando porque el último año podía marcar lo que iba a ser mi carrera.

G: En esos momentos más duros ¿te planteas si has elegido bien o te has equivocado?

R.G.: Claro. En Florida por ejemplo, pensaba que había estado tres años, y no sabes si te ha servido de mucho o no. Puede hacerte dudar, claro. Por suerte he tenido gente que me ha ayudado, pero es duro. Yo he tenido la gran suerte de que me ha salido bien, pero conozco muchos casos de chicos a los que no les ha ido tan bien. Lo que a mí me ayudó es tener las ideas claras, seguir y pensar en cuál era el objetivo final.

G: Mucha gente interpreta que el nivel competitivo allí quizá no es tan alto.

R.G.: A ver. Puede ser que haya equipos de un nivel de EBA, pero también hay otros de nivel LEB Oro y equipos que compiten muy bien. No voy a decir obviamente ACB porque son niños, pero si juegas contra gente que al año siguiente está en la NBA. Nivel hay, pero varía mucho. Eso sí, competir contra pívots grandes y fuertes es lo que mejor me ha venido para pegarme con los animales que hay aquí.

G: Hubo un momento curioso en la Copa en el que te emparejabas con Fran Vázquez y sois parecidos. ¿Es un buen referente para ti?

R.G.: Claro. Y fíjate. En el único entrenamiento de pretemporada que hice con el Unicaja antes de irme a Estados Unidos coincidí con él. Y ya estuvimos emparejados. No sé si Fran se acordará, pero siempre ha sido un ídolo para mí.

G: Ahora ha llegado la llamada de la Selección, aunque Sergio Scariolo ya te llamó en alguna concentración incluso estando en Estados Unidos

R.G.: Le estoy muy agradecido. Recuerdo que cuando me convocó por primera vez estaba en clase y me llegó un audio de whatsapp de un número desconocido. Y dije: ¡ostia! En cuanto le escuché supe quien era. Llevar esta camiseta es un orgullo.

G: Para acabar, ¿cómo te ves en el futuro?

R.G.: Si me preguntas hace un mes, no me veía ni en la Copa ni en la Selección. Voy a intentar seguir igual, currando mucho, escuchando a mis compañeros y absorbiendo todo lo posible para que lleguen las cosas buenas.

Foto: ACB Photo