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Entrevista a Joan Plaza en Gigantes: «Nunca he buscado atajos en mi carrera»

Entrevista a Joan Plaza en Gigantes: «Nunca he buscado atajos en mi carrera»

Joan Plaza (Barcelona, 1963) es un entrenador de baloncesto empático, divulgativo y vocacional. Se abrió una cuenta de Twitter hace años con el objetivo de compartir ejercicios y metodología gratuitamente. “Ni siquiera tengo descargada la aplicación en el móvil”, admite entre risas. De origen humilde, su pasado -trabajó 14 años en una prisión- le permite valorar el camino recorrido. Ese que empezó de la mano de Miquel Nolis hasta Sevilla, su última etapa profesional hasta la fecha. Autor de dos libros, el tercero está en camino y podría llevar bajo el brazo el estreno de un cortometraje. Todo ello mientras aguarda un nuevo proyecto en los banquillos.

Plaza atiende a Gigantes del Basket desde su casa, tras un fin de semana en Bolonia visitando a Sergio Scariolo y horas antes de partir a Valencia para impartir una charla.

No para usted quieto.

Tengo la fortuna de no haber estado demasiadas veces en paro, así que cuando tengo tiempo libre aprovecho para hacer viajes. He estado en Boston, San Antonio, Zaragoza, Santiago, Manresa, Obradoiro…

¿Qué busca en esos viajes?

Seguir aprendiendo. La vida es un constante camino de aprendizaje. A todos los niveles. Estoy enfermo de empatía. Me pongo siempre los zapatos de los demás. Tengo el oído preparado. Me enriquece mucho ir a ver a amigos, coger detalles, no tanto de aspectos tácticos en sí, sino de la gestión y metodología implementada. Creo que hay muchas maneras de conseguir el éxito y es bueno aprender también de aquellos con los que quizás no tienen un perfil parecido al de uno mismo

¿Con qué entrenadores se identifica en la actualidad?

Me han vinculado mucho con Pedro Martínez. Nos hemos redescubierto en los últimos años. Estuve casi 10 días viendo sus entrenamientos. No todo el mundo te deja ir a v verlos. He coincidido también con Ibon (Navarro), Porfi (Fisac), Moncho (Fernández), Txus (Vidorreta), Jota (Cuspinera)… Siempre tengo predisposición para aprender.

Todos los entrenadores que ha nombrado son españoles. ¿Exageramos cuando hablamos del alto nivel que hay en los banquillos de nuestro país?

Me lleno la boca siempre de que somos los mejores preparados. La competitividad desde las categorías inferiores acaba notándose en la élite. El nivel del entrenador español es brutal. En la ACB hay presupuestos, tanto por arriba como por abajo, similares a otras ligas de Europa. La diferencia es que el técnico español es capaz de liártela con cuatro cositas y sacar el máximo provecho con condiciones complejas. 

La dictadura de los resultados. ¿Cómo de difícil es poner sobre la balanza la voluntad de construir durante una temporada con la obligaciónde ganar sí o sí? 

Yo vengo de Badalona. Los años que estuve allí uno de mis objetivos era mejorar al jugador. Eso no es incompatible con que el equipo juegue bien. Entiendo que algunos entrenadores crean que todo vale por ganar y que otros no valoren la mejora específica de jugador en el medio o largo plazo. Hay que saber encontrar un equilibrio. Necesitamos potenciar al jugador, no solo ganar. A mí me gusta ver que a un equipo le cuesta mantener a jugadores porque han crecido y se van a equipos mejores.

Decía recientemente Jagoba Arrasate, técnico del Osasuna, que él no disfruta viendo los partidos. ¿Le ocurre lo mismo? 

Yo sufro. Básicamente porque como entrenador intentas no decepcionar a quien ha confiado en ti. Directivo, afición, jugadores…

Las ha vivido de todos los colores.

Cada uno de nosotros tenemos nuestra propia historia. Yo vengo de una familia de 6 hermanos, he trabajado 14 años en una prisión, he estado en una tienda de neumáticos… Para mí el baloncesto es algo muy especial. He entrenado en todas las categorías del baloncesto español. Desde prebenjamín hasta senior. No me he saltado ninguna y nunca he buscado atajos.

¿Quién le abrió la puerta? 

Mi hermano me puso el virus del basket en las venas, eso lo tengo bastante claro. He sido siempre autodidacta. Yo era un mal jugador de baloncesto. Mi virtud era dirigir grupos humanos. Creamos una escuela de baloncesto (Betsaida) con mi hermano y vi que se me daba bastante bien. Me gustó tanto que empecé a llevar tres equipos. Y claro, no era el mejor estudiante del planeta.

¿Cómo sale la oportunidad de ir al Joventut?

Por Miquel Nolis. Durante algunos años estuvo fichando jugadores de nuestra escuela. Hasta que decidió ficharme a mí. Aprendí muchísimo a su lado. Su discurso me caló hondo y aún ahora tengo sus ideas muy arraigadas. Tener paciencia, buscar siempre el máximo nivel… Es una figura clave en mi vida. Luego he tenido el enorme privilegio de aprender de Manel Comas, Bozidar Maljkovic o Aíto García Reneses, así como de un montón de personas que no han sido conscientes que con algunos comentarios o refuerzos han ido forjando mi personalidad y conocimiento. 

¿Entrenador se nace o se hace? 

Creo que se puede hacer, pero es verdad que hay cosas innatas. Cuando vemos niños pequeños ya identificas al jugador que da consejos a sus compañeros, el que calma, temporiza una mala racha, el que da una idea positiva… Me he ido haciendo, pero la predisposición de sugerir cosas la he tenido desde el comienzo. Estoy seguro que tenía más pósters de entrenadores que de jugadores. Siempre he querido llevar grupos humanos.

¿Qué cualidades debe tener un gestor de grupos humanos?

Para ser un buen líder tienes que saber escuchar, especialmente a los menos afines. En deporte profesional, sobre todo a los que vienen de otra cultura y que entienden el deporte y la vida de otra forma. Antes de fichar tengo la necesidad de hablar con el jugador para saber lo que le espera. Yo he hecho 16 horas de avión para hablar 45 minutos con un jugador y volver.

¿Le costó mucho ganarse a un vestuario como el del Real Madrid?

Con el adiós de Maljkovic, el Madrid buscaba un primera espada. Era lo lógico. Yo ayudé de hecho en ese proceso de búsqueda. Fue todo un poco variopinto. Todos los entrenadores rechazaron la oferta para dirigir al Madrid. Entonces, estando yo en Irlanda, recibí una llamada del presidente para ver si me veía capaz de coger al equipo. Yo creo que él no se imaginaba que aceptara. Y la liamos.

¿Recuerda cómo fue su primera charla?

Por supuesto. Me la preparé bastante. Quería ponerme en la piel de los Reyes, Mumbrú, Hervelle, Bullock.. y creo que lo conseguí. No soy mucho de monólogos, me gusta empatizar con los jugadores.

¿Le ha sorprendido la capacidad y las cualidades de Mumbrú como entrenador?

La verdad es que se tiró a la piscina y me alegro que le vaya bien. Yo le recomendé que empezara de ayudante. Como entrenador lo he tenido en dos etapas, en Badalona siendo muy joven y luego en el Madrid. Tiene mucho conocimiento y siempre percibí que fuera de la pista se interesaba por saber más.

 ¿Qué es el éxito para Joan Plaza?

Poder dedicarte a aquello que siempre has soñado. Y luego, si te dedicas, hacerlo bien. ¿Cuánta gente trabaja de aquello que realmente había soñado?

Acumula 30 años de carrera. ¿Hay algo que le motive especialmente o que le gustaría hacer? 

En su día se especuló con que estaba en la lista para dirigir a España, incluso para ir como ayudante de una franquicia NBA. Algunas cosas han sido ficción, otras más posibles… Cuando yo era pequeño no imaginaba entrenar a un equipo senior. Luego llegué al Joventut de ayudante. Para alguien de Badalona llegar a la Penya era lo máximo. Y de repente saltas al Madrid. Seguro que hay cosas pendientes que me gustaría hacer, pero no pienso demasiado en ello. Nunca me hubiera imaginado llegar a tres finales de Eurocup con tres equipos distintos, ganar dos de ellas, una Liga, la ULEB…

¿Dónde se ve a corto plazo?

Si te soy sincero, no lo sé. Quiero estar en un sitio que me merezca y me quieran. Mi leitmotiv siempre es el mismo: mejorar el equipo por el que paso. En mi despacho tengo pelotas de todos los clubes en los que he estado… y no son muchas, señal de que no he cambiado demasiado. No me gusta estar en los sitios sin más. Quiero ir a lugares en los que confíen en mí. 

¿Qué dificultades y diferencias hay de coger un equipo con la temporada empezada?

Hay entrenadores muy válidos para cambiar dinámicas e incentivar a la gente. Hay otros que quizás no. Manel Comas era capaz de ponerte un cohete en el culo y te doblaba el rendimiento. Como Oscar Quintana. Yo he cogido dos equipos a mitad de temporada. En San Petersburgo nos fue bastante bien, llegamos en noviembre en un momento delicado, levantamos al equipo y acabamos cayendo en semifinales contra el CSKA. El curso pasado en Sevilla conseguimos salvarnos. 

¿Le ha quedado una espina clavada con su salida del Coosur Real Betis esta temporada? 

Manel Comas siempre decía que no podías ser entrenador hasta que no te dejaran de pagar y te echaran. Yo añado una tercera variable: hasta que tú mismo renuncias a un equipo. Yo renuncié como entrenador del Betis. Fui a ayudar un club al que le tengo mucho cariño. Avisé un mes antes y renuncié a cobrar todo lo que quedaba de temporada. Di un paso al lado. Si las cosas no van como tu crees que deberían hacerse o hay otra manera de hacer, haces un paso al lado y ya está. 

Aún guarda buenos amigos de su etapa en San Petesburgo. ¿Cómo está viviendo todo el conflicto en Ucrania y qué le cuentan desde allí?

Lo veo fastidiado. Francamente me duele. Es una bestialidad. Se está escondiendo mucha información de lo que está ocurriendo. Es difícil porque en algunas cosas parece que vayan un siglo atrasados. Recuerdo el miedo a hablar y opinar. Cuesta manifestar tu opinión. Creo que hay que personalizar todo esto en un individuo. Al pueblo ruso le gustaría vivir en otras condiciones.

 

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