‘Ancho de huesos, el mejor pívot del mundo’ Nikola Jokic, visto por Piti Hurtado

‘Ancho de huesos, el mejor pívot del mundo’ Nikola Jokic, visto por Piti Hurtado

SI NO ESCRIBIERA PARA GIGANTES ESTA PIEZA, DIRÍA QUE NIKOLA JOKIC JUEGA COMO UN ‘GORDO’, PERO NO LO DEBO HACER PORQUE LAS SENSIBILIDADES A 2020 SE HAN MULTIPLICADO. BUENO, YA QUE ESTÁ IMPRESO, NO EXISTE MAYOR HALAGO DESDE EL PUNTO DE VISTA TÉCNICO QUE DECIR ESO DE UN JUGADOR.

El exceso de peso en infancia o adolescencia condiciona tus desplazamientos, tus apoyos y tu forma de entender el juego. Los chicos y las chicas que sobreviven a esto en una cancha sin duda suelen ser los que más disfrutan del juego. La ausencia de velocidad de piernas se sobrecompensa con velocidad mental. Ven muchas cosas antes que los demás, la supervivencia pasa por la coordinación ojo-mano y la sensibilidad de dedos. Nikola Jokic es eso, es la sublimación de eso.

Normalmente este ‘genotipo’ de jugador no tiene tiro, usa su cuerpo, sus ‘anchos huesos’ para ganar espacio dentro, para apantallar a su hombre, disfruta del contacto, de la acumulación de gente en la pintura, del espacio que ocupa y el que potencialmente puede ocupar. Jokic lo es pero adaptado al baloncesto de esta década. Ha conseguido desarrollar un lanzamiento de tres sin salto pero con mecánica muy estirada, terminación de brazo en vertical sin acompañar el antebrazo a la parábola, ya se encarga la muñeca y las yemas de los dedos, donde está su don.

Amplio abanico de virtudes

Sus inteligentes ligamentos en hombros y cadera son flexibles, potentes dentro de su envoltura de lípidos, sus redondeados deltoides son capaces de mandar pases de salida de transición a más de 20 metros con precisión de arquero olímpico e instinto inmediato. Su cadera geolocaliza la línea de fondo para escaparse con la complicidad del final del campo y ese terreno ignoto para sus defensores que es el que queda a la espaldas del tablero, la bandeja a aro pasado es inminente. Su cadera gana de nuevo. Los bailes en la burbuja han sido constantes, a veces ha tenido que ir a recoger el balón casi a la línea de tres puntos para empezar a girar, a veces a tenido que finalizar su juego de espaldas con un runner (tiro a una pierna en carrera) pero la base es el posteo. Su 1c1 es contundente con la incapacidad del rival para abarcarle, por volumen, sí, pero también por destreza en el manejo del balón y por velocidad en el giro e idoneidad. Sabe cuándo pegar el volantazo.

Casi todo en la vida de Nikola Jokic es susceptible de interés mediático. El padrinazgo del agente más poderoso de Europa, Miško Ražnatovic, que lo formó en el equipo de su propiedad, el Mega Basket, antes de llegar a la NBA, donde entra por la ‘gatera’, número 41 del draft de 2014. Su repetido hasta la saciedad gusto por las bebidas de extractos. La compañía perenne de sus hermanos mayores Nemanja y Strahinja. A este último es a la única persona que Jokic le tiene miedo en la vida, mucho más que a LeBron James…

Cuando The Joker rebotea en propia y sube el balón por el centro de la cancha antes de cederlo en mano a mano, hay algo de trotón en su desplazamiento, una carrera al trantrán de alguien que compitió en amateur en su infancia en carreras de caballos tirando un carro y que además actualmente posee al menos seis corceles.

Un chico sencillo; un competidor nato

El primero que compró tiene como nombre Dream catcher, una declaración metafórica de lo que es Jokic, medalla de plata olímpica, fracaso en la Copa del Mundo de China pero comprometido con el trayecto hacia la victoria, con un gesto de aparente chico sencillo. “Mozo de establo”, pero competidor nato que busca el reto de llegar muy lejos en los playoffs. Denver Nuggets, la cenicienta de la burbuja, se ha consolidado en torno a él. Pareja anotadora con Jamal Murray, en esta post temporada han conseguido el sueño de muchos entrenadores: jugar sin mirar al marcador, ni al de partido, ni al de eliminatoria. Si tantos litros de cola no le hicieron perder la posibilidad de ser el mejor en su posición, toda aquella cafeína fue controlada igual que la adrenalina de sentirse prácticamente eliminado en tantos momentos.

Dando menos asistencias que lo habitual, por mejores defensas que liga regular, por menor capacidad de los compañeros de ofrecerse ante el objetivo de recibir bolas importantes y por jerarquía. Jokic se sabe líder y además de distribuir juego o rebotear, sus puntos indefendibles, son capitales.

Por supuesto que siendo Finales de Conferencia, su entrenador Mike Malone se ha quejado de los pocos tiros libres que ha lanzado su estrella serbia. Tiene 25 años, acaba de llegar a la cima y la comparación es con LeBron, historia NBA.

Es un pívot que no salta, pero tiene una gracia para palmear. Es un center que no tiene un primer paso rápido, pero sabe cuándo arrancar y posee herramientas cuando no ha ganado la ventaja. Es un jugador que no es atlético pero pulsa el pause y sabe dónde ha de poner la bola o donde cambiar la dirección. Nikola Jokic es una persona de ‘huesos anchos’ y es feliz jugando a baloncesto.

Un comentario

  1. No pongo en duda de que sea el mejor, pero solo añadir que cuando le defiende alguien como Marc… se come un poco los mocos.