La bendición de un verdadero líder. Navarro, visto por Sergio Scariolo

La bendición de un verdadero líder. Navarro, visto por Sergio Scariolo

Puedes encontrar esta entrevista en el número 1.477 de Gigantes, correspondiente a octubre de 2018, cuya edición digital puedes conseguir en nuestra tienda on-line.

Navarro es un jugador que marca; que marca como rival y que marca como compañero. Y para mí pasar de ser rival a ser compañero, justo cuando en 2009 empecé a entrenarlo, fue algo curioso e incluso complicado. Pasé de dedicar todas mis energías unas cuantas veces al año a intentar ponerlo en las peores condiciones en pista a actuar exactamente al contrario; intentar buscar las mejores situaciones de juego, de espacio, de tiempo, de bloqueos, para que pudiera gratificar al equipo con todo su talento. Y eso fue evidentemente un salto importante.

No hablaré del Juan Carlos Navarro no jugador, porque creo que son cosas superfluas y conociéndole no creo que le haga mucha gracia que se hable de la intimidad de la persona. Juan Carlos es una persona muy familiar, reservada, extremadamente divertido y simpático en círculos estrechos, pero también a la vez bastante protector de su privacidad, la vida personal y familiar. Centrándome en el Juan Carlos compañero de equipo, realmente puedo decir que en mi trayectoria he sido bendecido por un número importante de jugadores que me han aportado cosas. Y Juan Carlos es de los que más me han transmitido.

Hablo de hacerte ver qué quiere decir un grupo; que te importa tu equipo, lo que significa cuando te pones esa camiseta, y que sientes una responsabilidad y un orgullo especiales. El saber que en condiciones muy complicadas, estás presente, das la cara y te esfuerzas. En definitiva, dar la mejor contribución posible en cualquier condición, incluso de deficiencia física.

Sin rodeos, cuando toca

Juan Carlos siempre ha sido un líder de gente. Muy respetado por ser capaz de predicar con los hechos, y no hablo sólo de su extraordinario talento ofensivo. Me refiero a la manera de estar en la cancha. Incluso cuando le tocara hablar; eso sí, sin abusar demasiado porque Juan Carlos es una persona que sabe medir sus palabras. No es alguien al que le guste hablar fuera de lugar, pero también tiene la cualidad de decir las cosas de forma directa, respetuosa y educada. Sin rodeos, cuando toca.

MUY RESPETADO POR PREDICAR CON LOS HECHOS Y DECIR LAS COSAS DE FORMA DIRECTA, RESPETUOSA Y EDUCADA

Casi siempre ha estado al lado en los momentos más bonitos de mi trayectoria con la Selección, pero lo que más me ha marcado es cómo Juan Carlos ha sabido vivir los momentos negativos. Digirió las derrotas con un sentido del liderazgo tremendo, asumiendo responsabilidades y ofreciéndose para comparecer en ruedas de prensa aunque a él no le guste nada pasar demasiado tiempo con los medios de comunicación. Pero en esos momentos, sea de cara a los compañeros o al exterior, ha tenido un saber estar que me encantaría que todos mis jugadores, mis amigos o mi familia, que todas las personas a las que quiero, pudieran tener. La capacidad de no buscar excusas, no esconderse, incluso culpándose de errores que no eran suyos. Ésos son los momentos en los que un líder se refuerza de cara al grupo como tal. Son los momentos en los que se ven las características de un gran líder y Juan Carlos me ha demostrado serlo.

Anécdotas tendría muchísimas, pero me quedo con el sentido de responsabilidad y esa capacidad para ser un buen compañero. En sus años jóvenes, era el más divertido y el más dispuesto a pasarlo bien, pero a la vez también el primero en cambiar el chip cuando era el momento y convertirse en el jugador que disfruta del juego, que compite y que sabe hasta dónde se puede llegar. Saber a partir de cuándo hay que asumir la responsabilidad y actuar como un jugador que sabe que el destino del equipo depende de él. Insisto, ha sido un gran compañero, lo he sentido cerca en los momentos difíciles, me ha ayudado mucho a apoyar a otros compañeros en dificultades… Nunca reivindicó nada a nivel personal, nunca ha pedido un trato especial o un protagonismo diferente dentro del equipo. En definitiva, Juan Carlos es uno de esos jugadores de los que disponer es una bendición y cuando eso pasa, un entrenador tiene que sentirse un privilegiado por haber trabajado con una persona de ese nivel.

Puedes encontrar esta entrevista en número 1.477 de Gigantes, correspondiente a octubre de 2018, cuya edición digital puedes conseguir en nuestra tienda on-line.