Entrevista con Marcelinho Huertas: «Pienso en baloncesto muchas horas al día»

Entrevista con Marcelinho Huertas: «Pienso en baloncesto muchas horas al día»

El Marcelinho Huertas más personal, Marcelo Tieppo Huertas, tiene 37 años, dos gemelos y un bebé recién nacido, hace poco más de un mes. “Los dos primeros son vitorianos, y éste, canario”. El Marcelinho Huertas jugador es un animal competitivo que está lleva 19 años en la élite, 14 en la Liga Endesa y ahora, con los 38 en el horizonte, está firmando el segundo curso más anotador de toda su carrera en España (más de 13 puntos por partido al cierre de este número). Un tipo que no quiere ni oir hablar de su retirada (tiene un año más de contrato en el Lenovo Tenerife) y que lleva tres lustros siendo uno de los mejores bases de nuestro baloncesto. Un director eterno que ahora está dejando huella en la isla. Una huella que apunta a ser muy profunda.

Entrevista publicada en este especial dedicado al Lenovo Tenerife

Gigantes: ¿Te imaginabas cuando empezaste tu carrera llegar a este punto, en este nivel y esta situación?

Huertas: Ni siquiera imaginaba llegar donde he llegado. De pequeño sueñas con ser jugador, pero no tienes ni idea de dónde puedes llegar. Van pasando las cosas, vas viendo primero que puedes ser profesional, luego vestir la camiseta de la Selección, jugar en Europa… Ahora lo pienso y con 36 años hay muchos jugadores que ya se han retirado, y tampoco esperaba seguir rindiendo al nivel que puedo seguir dando. Todo el mundo que ha pasado por mi carrera, entrenadores, jugadores, familia, amigos, mi mujer… todos tienen un papel muy importante. También los cambios que yo mismo he adoptado. Antes de los 30 no me cuidaba así. Todo eso ayuda a que pueda seguir jugando a buen nivel con la edad que tengo.

G: Hablas de cambios en tu forma de cuidarte, de prepararte… ¿En qué han consistido en tu caso?
H.: Más allá de la alimentación, es todo el cuidado que tienes con tu cuerpo. Recuperación después de un partido, estiramientos, cómo duermes por la noche. Todo eso influye mucho en tu rendimiento. Sobre todo cuando juegas muchos partidos seguidos. Todo el cuidado que puedas tener extra más allá de los entrenamientos dentro de un pabellón te va a ayudar. Muchas cosas que son ‘invisibles’: horas de descanso, recuperación con un fisioterapeuta. Mira LeBron, que se gasta un millón en su cuerpo… No todo el mundo se puede permitir eso, pero sería lo ideal. Yo cambié mi alimentación, me quité todo lo que eran alimentos inflamatorios y eso me ha ayudado en tener mucho menos dolor de lo que tenía después de un partido o entrenamiento. Hasta los 30 tuve muchos problemas de tendinitis, dolores musculares, y eso se me ha ido con los años, cuando lo normal hubiera sido lo contrario. Cada uno tiene que buscar lo que se adapta mejor.

G: ¿Cómo ha evolucionado el juego, el baloncesto, desde tu llegada a la élite?

H.: Ha cambiado sobre todo en cuanto a la velocidad. Muchos equipos ahora juegan partidos de alto nivel con mucho volumen de triples o sólo con bandejas y mates. El baloncesto va hacia esa línea. Un juego más rápido y muy directo, en vez de gastar muchos segundos en la posesión, es ir directo al foco, bien con bloqueos directos, salida de un tirador o balones interiores. Llegar, jugar y transiciones. Los equipos son más directos que hace años. Nosotros aquí, en Tenerife con Txus, tenemos un juego ofensivo con bastantes jugadas, con mucha variedad, que intentas utilizar en los partidos. Sabemos que hay mucho estudio táctico previo y cuando menos rico sea tu juego, más previsible será para el rival. Tener esa variedad y reconocer los momentos…

G: Y castigar las ventajas…

H.: Es nuestra filosofía. Saber lo que queremos y saber reaccionar. Igual queremos meter un balón interior a Shermadini y el rival le hace un dos contra uno, ahí hay que saber qué hacer y buscar un mejor tiro. Nosotros intentamos hacer un baloncesto solidario y buscar siempre que lance el que mejor opción tenga, independientemente de que el sistema fuese para él o no. No hacer tiros precipitados, sino buscar la mejor opción.

“En mi carrera he tenido una conexión especial con 4 jugadores: Splitter, Tomic, Shengelia y Shermadini ”

G: Con lo que has aprendido como jugador, con tu inteligencia de ahora… ¿El Marcelinho de 2010 sería MVP de la liga, no?

H.: (Risas) ¡Sería la hostia! Con las piernas de antes y la cabeza de ahora… Pero todo forma parte de un proceso y hay que saber adaptarse. Al principio tenía un juego más directo, más vertical, sin mirar tanto al equipo sino a explotar mis cualidades y encontrar la forma de anotar, que era mi característica cuando vine. Ya desde que llegué al Joventut, que tenía muchísimos jugadores de calidad, tuve que ser más base para el conjunto. A nivel de juego noté mucha diferencia cuando llegué. De conceptos, forma de jugar… Por suerte, en este proceso tuve a Aíto como primer mentor aquí, jugadores veteranos, la llegada de Elmer Bennett… incluso de Ricky Rubio, que era un jugador muy joven, aprendí muchas cosas, Carles Marco, Mumbrú, Rudy, que sabía un montón de baloncesto… Me ayudaron a entender este juego.

G: Ahora tienes una sociedad perfecta con Shermadini. No sé si en tu carrera has llegado a estar tan cómodo con otro pívot…

H.: En mi trayectoria destaco cuatro jugadores con los que he tenido una relación especial. Al final no sólo generan puntos ellos porque son muy buenos o juegan bien el pick and roll, sino que tienes que desarrollar también una comunicación fuera del campo para que todo eso funcione y sea posible, que sepas en qué situación le puedes dar un buen pase para una canasta o que ellos puedan generar para los demás porque atraen tantas ayudas defensivas que propician buenas situaciones para los exteriores.

Marcelinho Huertas

G: Pues adelante con los cuatro.

H.: Primero tengo que destacar a Tiago Splitter. Con la Selección y luego con el Baskonia tuvimos una conexión de muchos años, que de hecho nos dio alguna liga. Luego Ante Tomic, que es un jugador super inteligente en cuanto a posicionamiento para recibir balones, lectura de pick and roll, de los espacios… y aparte es un genio con el balón en la mano, distribuyendo desde el tiro libre. Otro al que destaco es a Toko (Shengelia), con el que también tuve una conexión muy buena en Baskonia, aunque fuera más ala-pívot y no jugase tanto pick and roll, dentro de los sistemas ofensivos que teníamos, encontrábamos muchas canastas fáciles con puerta atrás, juego sin balón. Teníamos muy buena química. Y ahora estos dos años con Shermadini. Se coloca muy bien, le das balones en el poste bajo y hace maravillas. Es un jugador muy completo. No sé cómo otros equipos no se matan por tenerle.

G: Recuerdo una entrevista en la que decías: “No ficho por el Tenerife para venir aquí de vacaciones”. Desde tu llegada, el proyecto no ha parado de crecer. ¿Crees que ya se ha ganado el respeto y reconocimiento de todo el baloncesto?

H.: Es difícil decir dónde está el proyecto, pero antes incluso de venir Shermadini y yo, y todos los que llegaron, creo que el Tenerife ya era un equipo muy respetado. Son muchos años en Copa del Rey, en los que han ganado competiciones internacionales, con presencias en playoffs… Jugando a un nivel muy alto y estos dos últimos años estamos a un gran nivel. Seguimos creciendo. Es un equipo ambicioso. Los jugadores que están aquí tienen una carrera consolidada, han pasado por sitios importantes y han sido ganadores. Tienen mentalidad de equipo grande. Y el entrenador también. Nos exige al máximo y nos pide que entendamos su filosofía. Y claro, a veces no es fácil llegar y rendir porque es mucha información, a nivel técnico y táctico. El año pasado, con 12 jugadores nuevos, hicimos la temporada que hicimos. Tiene mucho mérito. Y lo que hace Aniano (Cabrera, director deportivo) y el club es algo a lo que se debería dar más mérito del que se le da.

G: Pero ese crecimiento también traerá nuevos objetivos.
H.: Vamos sin presión añadida, sin esa presión que pueden tener otros, pero sí que somos un equipo ambicioso que quiere luchar, pelear, y cree en nuestras posibilidades. Queremos luchar por estar en los puestos altos y quizá en los playoffs tener oportunidad de jugar con factor cancha para poder avanzar y seguir haciendo historia con el club. Ahora también tenemos la Copa del Rey por delante, que es un torneo en el que siempre puedes tener posibilidades haciendo buenos partidos. Todos salen del mismo punto, a un partido. Es una competición que permite que equipos puedan ganar un torneo ante equipos que a lo mejor en una serie de playoffs les cuesta más ganar. Independientemente del rival, somos un equipo que sale a competir y a hacer su baloncesto.

“Se hace más raro jugar sin público que se aplacen partidos”

G: Entiendo que está siendo un curso complicado por las diferencias que vivimos: partidos aplazados, sin público, incertidumbre… ¿Cuesta más psicológicamente esta temporada convivir con estas situaciones?

H.: Se está haciendo raro. Por suerte no hemos tenido de momento muchos partidos aplazados, creo que sólo uno. Al final, en dinámica de entrenamiento y viajes, te acostumbras. Tenemos suerte de seguir trabajando y compitiendo aunque sea diferente. Para mí se me hace más raro jugar sin afición que tener un partido aplazado. Nos estamos adaptando e intentamos aceptarlo porque no queda otra, pero el público es la guinda del pastel de nuestro deporte y es lo más extraño.

G: Tú estuviste dos años en la NBA y recuerdo reflexiones tuyas interesantes sobre cumplir el sueño de probar allí y dar el salto. ¿Entiendes el paso que ha dado Campazzo?
H.: En mi caso, cuando fui, prácticamente había hecho todo en Europa. Quería probar, tener mi oportunidad y demostrar mi valor. Antes de Campazzo lo han hecho también otros jugadores: Jasikevicius, Spanoulis… Gente que había ganado todo aquí, que había sido MVP, llegan allí y es como dar un paso a la oscuridad. No sabes lo que te vas a encontrar. Es complicado llegar, salvo que seas drafteado muy joven y hagan una apuesta por ti muy grande. Ahí sí que sabes que vas a jugar y que la franquicia te va a respaldar. Cuando vas como agente libre pasa lo que le está pasando a Campazzo. Vienes de un status altísimo en Europa y allí es diferente. Y el jugador se empieza a dar cuenta de que está en una situación en la que haga lo que haga, o juegue como juegue, lo normal es que su status no cambie. Y es frustrante. Le pasó a Saras o a Spanoulis, que volvieron. El baloncesto allí es más un negocio que un deporte. A veces el dinero que se invierte en los jugadores refleja los minutos que va a tener cada uno. Eso tienes que aceptarlo. Pero yo entiendo que haya dado ese paso. También tienes que tener algo de suerte con la franquicia, o esperar a que pase algo con un jugador que esté delante de ti en la rotación y tengas realmente una oportunidad de tener minutos más constantes para demostrar y consigas ampliar tu espacio. Es complicado. Pero insisto, yo le entiendo. Campazzo ha tenido su oportunidad de ir y se lo ha tomado como un reto en su carrera. Ha entendido que era su momento. En mi caso fue algo tarde porque no pude salir antes por las cláusulas que tenía en Baskonia y Barcelona. El timing para él es mejor porque ha ido más joven. Tiene que tener paciencia, quizá en verano hay cambios en el equipo y puede tener una oportunidad mayor, porque seguramente se la merece.

G: Para acabar, no te voy a preguntar por la retirada. Cuando te despiertas por la mañana, ¿te sigue picando el gusanillo de jugar, te duele el cuerpo o cómo estás?
H.: Te agradezco que no me preguntes por la retirada, que es un clásico. Sigo con ganas. No tengo dolores cuando me despierto y puedo bajar las escaleras sin agarrarme (risas). Sigo con muchas ganas de jugar. Me gusta entrenar, hacer trabajo extra, incluso los días que no tenemos entrenos, hacer mis ejercicios. Todo eso forma parte de ese trabajo invisible que me permite aguantar, prevenir lesiones y estar preparado para rendir. Yo sé que el físico que tengo ahora no es el mismo que tenía y tengo que entrenar más de lo que entrenaba antes. Pero me gusta el baloncesto, pienso en baloncesto muchas horas al día y sigo disfrutando como siempre.