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Neven Spahija: «Drazen abrió la puerta NBA al Mundo»

Neven Spahija: «Drazen abrió la puerta NBA al Mundo»

Uno de esos amigos íntimos que cuentas con los dedos de una mano. Vecinos desde niños en la calle Predarovic, Drazen Petrovic compartió con Neven Spahija toda su vida. Confidencias, travesuras, complicidad... y baloncesto, mucho baloncesto

Artículo publicado en la revista número 1.475, publicada en agosto de 2018, dedicada a Drazen Petrovic.

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Un ejemplo de su especial relación: cuando Amadeus se fue a jugar al Real Madrid, Spahija le acompañó al comienzo. Una amistad inquebrantable hasta aquel desgraciado 7 de junio de 1993. Spahija fue, junto a Stojko Vrankovic, el encargado de reconocer y repatriar el malogrado cuerpo de Drazen. 25 años después se le seguían humedeciendo los ojos al recordarlo. Esta fue nuestra entrevista con él en el especial aniversario

Gigantes: ¿Cómo explicar a los millenials la relevancia de Drazen Petrovic? ¿Por qué se le sigue recordando 25 años después?
Spahija: Es, sin duda, el personaje más importante de la historia moderna del baloncesto europeo. Sobre todo, cuando fue a la NBA, cambió el mundo de nuestro deporte. Antes de él, los americanos no creían en los jugadores europeos y los únicos extranjeros que llegaban a la NBA habían estudiado en universidades estadounidenses.

G: Incluso Drazen sufrió mucho en su aterrizaje…
S: Con perspectiva y una mirada amplia, hizo un trabajo enorme. Abrió la puerta a todos. Ahora tenemos más de cien jugadores internacionales en la NBA. Después triunfaron Kukoc, Nowitzki, Parker, los Gasol… ganaron anillos, premios individuales. Pero América nunca confió hasta que Drazen demostró lo buenos que podíamos ser. Aparte de sus cuarenta puntos casi cada partido, mostró una actitud impresionante. Tenía mucho, mucho talento, pero la diferencia era su nivel de trabajo y responsabilidad. En ese sentido, se anticipó 20 años a su tiempo. Fue el primero que enseñó cómo trabajar para llegar a lo máximo.

G: ¿Cómo describirías la carrera de Drazen? ¿Lo tenía todo planeado?
S: Sí. Siempre fue muy bueno tomando decisiones. Pasando etapas: Sibenik, Cibona, Real Madrid, NBA… Drazen era un obseso de los datos y le gustaba calcular todo. Jugando, conduciendo, rivales, equipos, estadísticas… ¡No hubiera necesitado el google map, lo tenía todo en la cabeza! Se convirtió en la bestia negra del Real Madrid con aquel 5-0 en la Copa de Europa… Disfrutamos mucho de aquellos partidos. ¡41 puntos de media! Recuerdo que el segundo año, Yugoslavia fue a jugar el torneo de Navidad y el nuevo americano del Real, Linton Townes, hizo una gran defensa sobre Drazen. Al descanso, sólo llevaba 4 puntos y toda la prensa madrileña publicó que el Madrid ya tenía el antídoto contra Petrovic. Tres semanas después, regresó al mismo Pabellón con la Cibona e hizo 49 puntos y 10 asistencias…

G: El día antes de marcharse sin avisar a Portland tuve la oportunidad de entrevistarle: ‘Mi único error ha sido firmar cuatro años por el Real Madrid’ fue el titular de aquella charla.
S: No fue un error porque entonces no podías firmar con el Real por uno o dos años. Era otra época. Mirko Novosel, que tenía mucho poder, cambió la ley que impedía a los deportistas salir del país antes de los 28 años.

G:¿Cómo explicar su doble personalidad? Doctor Jekyll y Mr. Hyde…
S: Fue el mayor competidor que ha habido. Pero cuando perdía o no iba bien, era durísimo consigo mismo y los demás. Muchas veces, al llegar de viaje tras una derrota se iba a entrenar fuese la hora que fuese.

G: La pandilla de críos con Robert Jablan, Ivica Damjanic…
S: Nacimos en la misma calle; era su vecino de enfrente. Y cuando empezamos a jugar al baloncesto, hicimos más amigos. Todos imitábamos a su hermano Aza. Bonitos recuerdos.

G: ¿Cómo fue el día que os encontrasteis la canasta rota?
S: Duro. ¿Cómo sabes eso? Ese vecino no podía aguantar los botes y fue con sus dos hijos a destrozar la canasta. Llamamos a un amigo mayor y preparamos una respuesta totalmente loca. Vino la policía, hubo una investigación, pero nunca se supo nada. Fue una locura: si te la contase, podía ir a la cárcel ahora mismo (risas).

G: Desde niño, Drazen tuvo algunos problemas de cadera. Algún doctor realizó algún diagnóstico alarmante…
S: Bueno, sí tenía un andar muy particular. Era nuestro Garrincha… Pero nunca tuvo problemas para desarrollar todo su potencial.

G:¿Cómo fueron sus comienzos? Hay mucha mitología sobre aquellos entrenamientos solo de madrugada en Baldekin driblando entre sillas…
S: Bueno, siempre iba alguien para ayudarle. Recuerdo que entramos al pabellón por primera vez el mismo día. Yo soy dos años mayor que él. Es importante saber que Drazen siempre jugó con gente mayor que él. Así mejoraba mucho. Desde el principio se vio que iba a ser un jugador muy importante, especial. Ganó medallas con la Selección cadete, pero nunca entrenó con ellos antes de los campeonatos.

«SU DESEO ERA JUGAR EN NUEVA YORK. CON LOS KNICKS DE PAT RILEY»

G: Se formó aún sin línea de triples, al principio no era un gran tirador…
S: Puede que no fuese el killer que luego fue con el tiempo, pero entrenaba muchísimo y su mecánica de tiro era impresionante. En la NBA mejoró su cuerpo perdiendo grasa y cambiando hábitos de comida.

G: Le acompañaste en su etapa en Madrid. ¿Qué recuerdas?
S: Entrenamientos voluntarios por la mañana a los que sólo iban Pep Cargol, Villalobos y los Luyk, padre e hijo. Estuve un mes con él. Comíamos en una cafetería al lado de la Ciudad Deportiva [La Fontana] con Miroslav Vorgic, preparador físico del equipo de fútbol. Ayudó mucho a Drazen; era un tío con mucha energía.

G: Mucho se habló de un vestuario roto tras los 62 puntos en la final de la Recopa; problemas con Fernando Martín…
S: Drazen no era egoísta, era puro competidor. Destacó también dando asistencias. Hacía mejor a la gente que tenía alrededor.

G: ¿Fue un golpe muy duro no ser All-Star en 1993?
S: Sí, claro, era una de sus metas. De sus cálculos. Entonces la NBA tenía otros ojos con los europeos. Pero Drazen nunca lloraba, siempre estaba con ganas para ir a por nuevos objetivos.

G: ¿Dónde iba a jugar el curso 93-94? ¡¿Panathinaikos?!
S: No. Giannakopoulos me dijo alguna vez que me iba a enseñar el contrato, pero nunca lo vi. Drazen tenía mucha ambición, Pat Riley estaba en los Knicks… Vamos, que lo tenía apuntado en una lista, todo lo analizaba con un papel. Quería competir por un anillo. Creo que su deseo era jugar en NY.

G: Fuiste a Alemania con Stojko Vrankovic a reconocer el cuerpo. Seguro que sigue siendo triste recordar el día de su muerte, el accidente.
S: Fue algo desgarrador; aún hoy me duele. Vi el coche y la parte del copiloto, simplemente, no estaba. Y el lado del conductor, nada, casi intacto. El coche no estaba bien para conducir en esas condiciones de lluvia. Iba muy rápido y se empotró con el camión. Yo pensaba que debía haber sido un choque en movimiento, pero no. El camión ya estaba parado con gente fuera tratando de frenar a los coches que venían. Me enteré de la noticia en la cafetería Amadeus… ¡Una desgracia!

G: Gracias, Neven, por recordar a Drazen con nosotros.
S: No, es al revés: gracias a vosotros por seguir teniéndole presente.

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