Petrovic en el Real Madrid, por Nacho Doria

Petrovic en el Real Madrid, por Nacho Doria

Repaso a cuatro de los artículos publicados en la revista especial a Petrovic sobre la etapa del genio de Sibenik en el Real Madrid

Unión de varios artículos publicados en la revista número 1.475, publicada en agosto de 2018, dedicada a Drazen Petrovic. Consíguelo aquí

QUERIDO ENEMIGO

DRAZEN PETROVIC JUGÓ 69 PARTIDOS CON EL REAL MADRID DE LOS QUE GANÓ 55 EN LOS QUE ANOTÓ 2.007 PUNTOS. ¡29 DE MEDIA!

Fichado con casi dos años de anticipación, la llegada del croata al Real Madrid fue un fenómeno global. ¿Cómo se adaptaría tras un pasado cargado de polémicas? Tras cuatro años como bestia negra, llegaba para recuperar el sitio perdido en la ACB y Europa. Ganó la Copa del Rey en A Coruña y la Recopa con aquellos 62 puntos en la final al Snaidero Caserta. Todo iba sobre ruedas, pero perdió la llamada ‘Liga de Petrovic’ en un controvertido quinto partido en el Palau Blaugrana. Su enfrentamiento con el árbitro Neyro acaparó tanta atención como el propio juego.

Azote del Madrid y la Selección, en la última temporada había atemperado un tanto su indómito carácter. Llegó dispuesto a compartir el balón, pero siempre con su alta cuota anotadora cubierta. Y como no podía ser de otra manera, la afición madridista se rindió al talento de Petrovic.

Pero más allá de títulos, anotaciones y actuaciones fabulosas, la temporada madridista del genio balcánico provocó una catarata de emociones. En cada cancha que visitaba era recibido con máxima expectación y división de opiniones.

Finalmente, tras una intensa polémica final, su fuga a los Blazers el 16 de agosto ya inmerso en la pretemporada blanca, cerró una etapa corta pero intensa. El día anterior tuvo un enfrentamiento con Fernando Martín en su último entrenamiento en el Pabellón, del que se marchó malhumorado sin hablar con nadie. “Mi único error fue firmar por cuatro temporadas”, aseguraba en Marca en su última entrevista en España antes de su espantada.

RELACIÓN PROFESIONAL Y FRÍA CON SUS COMPAÑEROS DEL REAL. TRAS GANARSE A LA AFICIÓN, SE FUGÓ RUMBO A PORTLAND

Divorcio y fuga

“Nos ha engañado constantemente” declaró un desencantado Lolo Sainz, ahora director de la sección, al enterarse de su fuga. El nuevo entrenador blanco George Karl, sin embargo, se mostró más tranquilo. “Es mejor para todos. Llevaba semanas provocando un ambiente de discordia, desunión y nerviosismo en el equipo”. Drazen Petrovic. Real Madrid. Querido enemigo.

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¡DE BLANCO!

Aterrizó en Madrid un viernes 7 de octubre, una semana después de perder la final olímpica de Seúl’88. El día siguiente, con apenas un entrenamiento con sus nuevos compañeros, debutó de blanco ante los vecinos Estudiantes en el V Torneo de la Comunidad. Locura mediática. Entró ovacionado a los diez minutos, pero no pudo evitar la derrota (82-78) con sus 18 puntos. Estuvo tímido y fallón (0/6 triples), pero dejó entrever lo que se avecinaba con dos minutos desatado en los que colocó la única ventaja blanca en ese derby: 65-66 tras 7 puntos seguidos del balcánico mediada la segunda mitad. Anotó desde el tiro libre (10/11) y procuró pasar el balón. No fue el chupón conocido; llegó enarbolando la bandera de la paz.

La semana siguiente, torneo de la asociación en Puerto Real. Drazen toma los mandos en un cuadrangular de lujo con Barcelona (23 puntos), Jugoplastika (29) y CSKA (32) como rivales. La escena chocando narices con Tarakanov fue antológica. El fin de semana, debut liguero en La Laguna ante el Cajacanarias (22 puntos) en una trabajada victoria (91-95). El Open McDonald´s redondeó un trepidante aterrizaje. Ante el Scavolini Pésaro anotó 34 puntos y se afanó por protagonizar algún highlight: dejó su sello con una asistencia a Jou Llorente en carrera pasando el balón entre las piernas. Cumplió 24 años el día siguiente, en el que pudo pensar en el que iba a ser su primer partido ante estrellas NBA.

Y ante los Celtics (22 puntos, 6 asistencias y 6 rebotes) no brilló lo deseado. Apariciones luminosas alternadas con minutos en la sombra. Fue un domingo para tomar nota del maestro Larry Bird: 29 puntos (sin forzar un tiro libre) y 12 asistencias.

Como si de un calendario NBA se tratase, el Real Madrid jugó los dos días siguientes al encuentro con los verdes de Boston: el lunes 24 recibió en partido liguero al Magia Huesca y el martes 25 sentenció en Granada una eliminatoria copera previa (70 puntos de Drazen en los dos partidos ante su compatriota Goran Grbovic). En sus primeros 19 días en España jugó diez partidos. Trepidante arranque

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LA ‘MADRE’ DE TODOS LOS RECITALES

Sin duda, la exhibición más recordada de su etapa madridista… y entre las mejores de su luminosa carrera. ¡62 puntos en la final de la Recopa ante el Snaidero Caserta de Oscar Schmidt! Fintas, aclarados, tiros a tabla, ocho triples… Aquel recital provocó fuertes tensiones en el vestuario blanco, que reprocharon al balcánico su egoísmo y afán de protagonismo. Aún hoy Romay recuerda que “nosotros jugamos por el Madrid; él sólo por el mismo”.

Goteo constante

La fluidez anotadora del yugoslavo fue constante: 26 puntos en la primera mitad; 25 en la segunda y 11 en la prórroga. Pero su pérdida a 8 segundos del final con empate a 102 en el marcador pudo cambiar la historia. Nando Gentile erró el triple que pudo darles el título. La final comenzó con un elevadísimo acierto anotador: 26-17 a los seis minutos con Rogers y Biriukov como afinados artilleros; 33-34 mediado este periodo en la que fue la única vez que los de Marceletti estuvieron por delante; 60-57 al descanso. En la reanudación, los blancos abrieron brecha y alcanzaron una máxima renta de 12 puntos (85-73, m. 28 ya con 39 puntos de Drazen). Pero el conjunto transalpino no tiró la toalla y mediante una zona 2-3 y lanzamientos increíbles de Oscar (44 puntos) y Gentile (34) apretó el resultado hasta un inquietante 91-89 a falta de cuatro minutos. Y entonces Petrovic se hizo dueño del balón: triple (94-89) y seis tiros libres en la recta final (102-99) para mantener a los suyos siempre por delante. Hay que reseñar la tensión que significaban los tiros libres en aquella época: con bonus había 1+1, sólo tirabas el segundo si metías el primero. Petrovic hizo 14/15 y Oscar 16/17…

Borrón… y cuenta nueva

Un triple del incansable anotador brasileño igualó a 102 con 18 segundos por jugarse. Bola para Drazen… que la pierde cuando se disponía a coronar su partidazo con la canasta ganadora. El Snaidero pudo quedarse con el título si Gentile hubiese acertado el último tiro (quejas por una posible falta de Biriukov). Prórroga.

UNA EXHIBICIÓN DE RECURSOS QUE LEVANTÓ AMPOLLAS, ACUSADO DE EGOÍSTA

Pero el tiempo extra comenzó con el octavo (y último) triple de Petrovic. En el bando italiano se sucedían las eliminaciones por faltas: Expósito, Gentile, Oscar y el pívot búlgaro Glouchkov. Los tres últimos encestes de Petrovic eran auténticas inyecciones de oxígeno: 113-108; 115-111 y el definitivo 117-113.

Lolo Sainz ha explicado en diversas ocasiones que fue el mismo el que en el descanso pidió a Petrovic que acaparase la anotación. Sus compañeros (Fernando Martín jugó con el pulgar de la mano derecha roto) no asumieron bien que todos los focos fueran para él. Pero la celebración del título pareció devolver las aguas a su cauce… hasta que en el avión de vuelta el presidente Ramón Mendoza llamó a Petrovic para hacerse una foto brindando. Sólo con él. No, ese gesto no cayó bien en la plantilla.

Semifinal fraticida ante la Cibona

Lógicamente, los 62 puntos de la final eclipsan todo. Pero la semifinal de aquella Recopa también fue memorable. ¡Drazen versus Cibona! Los hermanos, seis años después, volvían a enfrentarse en una cancha.

En la ida, el Real Madrid ganó por un punto en Zagreb (91-92), en el pabellón que ya llevaba el nombre de su hijo pródigo. Drazen anotó 38 puntos, aunque la canasta del triunfo fue obra de Pep Cargol tras capturar dos rebotes ofensivos tras sendos fallos del menor de los Petrovic.

Y en la vuelta, en el Palacio, el genio balcánico desarboló a sus antiguos compañeros con 47 tantos ¡con 13/17 tiros de campo! El 119-97 final resultó elocuente de la superioridad blanca. Cerrada ovación de un Palacio entregado. Drazen anotó 85 puntos en dos partidos, demostrando que en una pista no tenía piedad de nadie.

Esta Recopa comenzó con una sencilla eliminatoria previa con el Glasgow Rangers. En la fase de grupo tuvieron como rivales al Hapoel Galil Elyon, el Cholet y el Snaidero y firmaron un 5-1 de balance (única derrota en la visita a Francia, pese a los 31 puntos de D.P .). Campeones de Copa y Recopa, quedaba la liga ¿de Petrovic?

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Y EPI CELEBRÓ LA LIGA DE PETROVIC

El colofón de la temporada blanca de Drazen fue una apasionante (y polémica) final ACB ante el Barcelona. Y en el decisivo quinto partido, Epi se transformó… en el Petrovic más provocador.

Aliciente de aficiones y equipos rivales. Cada partido de Petrovic en la ACB fue especial. Ganó los primeros cinco primeros partidos que disputó contra el Barça (eso sí, aún sin Norris). La Liga de Petrovic… que terminó festejando Epi toalla al viento. Recordemos: Petrovic y Villalobos debían cubrir los huecos dejados por Corbalán, Iturriaga y Del Corral. Lolo Sainz mantenía seis jugadores (los hermanos Martín, Romay, Biriukov, Llorente y Cargol) y cambió de americano (Rogers por Branson).

El Barça de Aíto había ganado el doblete nacional las dos últimos cursos… Competición de 24 equipos, con A-1 y A-2 inicial. Buena muestra de la motivación que provocaba en sus adversarios son las cuatro derrotas (Valladolid, Vitoria, Badalona y Huesca) que sufrió el Madrid en sus siete primeras salidas ligueras de aquella campaña 88-89. Pero al yugoslavo le motivan esos pabellones encendidos: 42 en Bilbao, 40 en Zaragoza, 43 puntos en Badalona en la undécima jornada, en la que fue su mejor marca anotadora en la ACB, 42 en Granada… Y sólo había comenzado noviembre.

Días mágicos

Y llegaron sus doce mágicos en febrero. Del 10 al 22, ganó dos partidos al Barça y otros dos a ‘su’ Cibona en la semifinal de la Recopa. Drazen, en su máximo esplendor: 30 puntos en el Palau para acabar la primera fase liguera; 38 en Zagreb en la ida; 34 otra vez en la pista culé para arrancar la segunda fase y ¡47! a su ex equipo para rematar el pase a la final de Atenas. ¡Qué decir! Madrid, a sus pies.

Tras el primero de esos cuatro recitales, Aíto entonó el célebre “Petrovic tiene bula arbitral.En el descanso, he preguntado a los árbitros el motivo de la técnica a Costa. Y me dicen que por un gesto despectivo. ¡Pero si él se pasa el partido haciendo gestos! Puede dar patadas, empujar al defensor… hasta patea el parqué cuando el rival tiros libres. Todo el mundo habla de su excelente cambio de ritmo, pero comete dobles cada vez. ¿Dónde se compra la bula?”. Sin comentarios…

… Pero el tema arbitral ya fue un tema candente el resto de la temporada. El Barcelona se ganó el factor cancha para los playoffs… ¡por un punto! Empatados con 11-3 de balance, los culés metieron un punto más en sus duelos: 87-94 en Barcelona; 87-95 en Madrid. ¿Decisivo? En los playoffs, 2-0 ante un pujante Taugrés, firmando en Vitoria su peor anotación liguera: 13 puntos con 2/13 tiros. En semifinales, la Penya. Su relación con los verdinegros fue curiosa: perdió 4 de los 8 partidos que jugó contra ellos. Un ejemplo fue la única derrota de la serie (3-1) en el tercer partido en el que los 40 puntos con ¡9! triples no bastaron. Final Barça – Madrid, servida. O el conjunto contra el genio.

Una final apasionante

Tras ver en casa la paliza del primer partido (94-69), un convaleciente por lumbalgia Fernando Martín cogió un avión y se plantó en el hotel. “Pringaos, animad esas caras, yo no me he levantado para perder”. A Petrovic se le iluminó la cara. Reduciendo las rotaciones la mínimo y con 37 puntos de Drazen, el Madrid igualó la serie (81-88).

Ya en el Palacio, el Barça recuperó el factor cancha en el tercer choque: 86-100 con siete azulgranas con +10 puntos y Epi 27. Además, Rogers se lesionaba y sería baja en el cuarto choque. Pero Drazen no podía aceptar una derrota final en casa. Y pese a la eliminación de Fernando Martín en el minuto 22, puso el Palacio patas arriba y forzó el desempate con 42 puntos con 8 triples (88-87).

Para muchos , los veinte primeros minutos de ese quinto choque fueron los mejores de la serie. Basket de muchos quilates. Pero el Madrid alcanzó hasta un 61-64, pero entonces comenzó el carrusel de eliminaciones por las que los blancos acabaron con cuatro jugadores. Con un Epi desatado (pique con Romay) y el árbitro Neyro, con el que Drazen tuvo una trifulca años antes en Puerto Real (escupitinajo incluido), en el ojo del huracán, el Barça ganó su tercer liga consecutiva.

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