¿Han desaparecido los pívots?, Por Piti Hurtado

¿Han desaparecido los pívots?, Por Piti Hurtado

El que haya probado a jugar un rato con niños en canastas muy bajitas, aro tamaño babybasket y balones poco más grandes que una pelota de tenis, se dará cuenta que con defensa, es difícil anotar de cerca, no hay espacios, no hay sitio para maniobrar, todo es chocar y chocar contra muros. La vieja escuela se lamenta de que el juego de espaldas se ha perdido, todos recuerdan que en su época” había grandes bailarines del poste bajo. ¿Una especie extinguida?

El papel todo lo aguanta pero youtube ayuda a poner en valor esas memorias arrimadas al ascua de “todo tiempo pasado fue peor”. El poste de corte físico, defensivo, tosco y escasa coordinación, siempre ha existido, entonces era confinado (perdón) a la línea de fondo, a no molestar mucho, a recibir sin ventaja, colocación para el rebote y ya está en labores ofensivas. Aquella máxima de los patios del Ramiro de Maeztu: ‘Pívots, a vosotros os pasarán los tableros’.

En la actual edición de la Euroliga, si observas un partido del FC Barcelona, observarás a Niko Mirotic jugando de espaldas mucho más que los últimos años, buscando superioridades, físicas o técnicas. Desde el Campeonato de Europa U20 en Bilbao donde España fue campeona, este jugador no era tan incisivo pidiendo bolas dentro. En volumen de juego al poste es el octavo pero entre los que tienen un alto uso del poste es el mejor en puntos por posesión, con 1.099.

Ante Tomic, el gran distribuidor en continuaciones cortas de bloqueo de la década, sigue teniendo su gran cualidad y rango en el poste bajo a izquierdas. No esperen que los pívots reciban y tengan tiempo para leer que está pasando gracias a dos o tres botes, no, son situaciones mucho más cortas que cuando Kareem Abdul-Jabbar recibía y había espacio para alargar en horizontal ese brazo interminable que terminaba subiendo y soltando su mítico gancho. La evolución del scouting lleva a que sólo pueden jugar poste bajo con varios segundos los pívots que tengan mucha capacidad de pase y los que además se puedan abrir para hacer una bicicleta hacia la esquina corta (si, ya sé que decir fade away es más corto, pero aburrido).

Mumbrú, Carlos Suarez, el mismo Tomic, Hanga, San Emeterio… Jugadores de distintas posiciones en el campo. Con un denominador común, sus entrenadores tienen la confianza de que reciban de espaldas a canasta para buscar un defensor más débil o porque sus compañeros se ofrecerán ya que saben de la buena visión de juego y lo fácil que encuentran una línea de pase a la espalda de la defensa.

El triple devora (casi) todo

La glaciación del triple ha llevado a la desaparición de muchos de estos grandes dinosaurios o mejor dicho, a buscar pasto alejados de su hábitat primario, al que vuelven en cada continuación de bloqueo directo… o no. Ganar una herramienta de tiro lejano siempre debe ser una razón de corte positivo. Cuando empezamos a ver lanzar a Arvydas Sabonis el triple frontal, nos sorprendía por un momento. Pero la idoneidad era alta y se nos pasaba el susto al ver el acierto medio de un hombre de 2.20 lanzando desde ahí.

La realidad es que no ha muerto el poste bajo. Sí que ha descendido su uso por muchas razones aquí señaladas y las estadísticas que nos ofrece la “Biblia” de Synergy Sports nos indican los equipos que más lo usan en Euroliga: Bayern Munich, 9,4 posesiones de poste bajo por partido con 8,2 puntos de media; Zalgiris Kaunas 9 con 7,5; Alba Berlín 8.4 con 7,3 y Olympiacos 7,7 con 8. Como podemos comprobar, no son cuatro franquicias ganadoras, de parte alta de la clasificación.

Esto nos lleva a mirar qué hace el triunfador de la Liga Regular hasta ahora, el Anadolu Efes. Sólo juega 3,2 situaciones de espaldas a canasta por juego con unos escasos 2,6 puntos. Shane Larkin con su juego frontal de 1c1, de bloqueo directo y de aclarados… son tiempos de aislamiento.

Sin embargo, en NBA sube el éxito de seguir jugando de espaldas, aunque ustedes, lectores no lo crean cuando vemos series de ataques basados en triples lejanos y con no demasiada buena lectura. De los cuatro primeros en volumen de posesiones por partido al poste bajo, Lakers y Denver están entre los elegidos de su conferencia. Sixers presentan 12,6 posesiones de poste bajo por partido con 12,6 puntos; Lakers 8,9/8,3; Spurs 8,2/7,9 y Denver 8,2/8,0.

Estos cuatro equipos tienen jugadores muy dominantes: Joel Embiid (también tira de tres, pero eso no debe disfrazar que es un jugador de pintura), La Ceja y LeBron (versátiles de cara y de espaldas), Jokic (sin una muñeca finísima para el tiro, pero enorme pasador) y LaMarcus Aldridge (el más “culoviejo” de todos). San Antonio Spurs, el peor clasificado de los que más poste bajo usan.

El valor de los centímetros

Synergy nos da muchos datos pero tenemos que interpretarlos. El CSKA ha conseguido tener éxito en una época en la que no han fichado jugadores de siete pies, pero eso no le da la razón absoluta. El Real Madrid está siendo muy exitoso con un Edy Tavares que en plenitud cada vez recibe más de espaldas aunque no sea el fuerte de su juego. Los porcentajes de triples son muy diferentes en los partidos decisivos, las flotaciones que no vemos por disciplina defensiva en las ligas regulares, sí que las vemos cuando los defensores empiezan a oler el miedo en esos choques de o ganas o para casa.

Los entrenadores animamos a nuestros jugadores a lanzar siempre que tengan una posición suficiente, incluso nos enfadamos cuando no lo hacen porque dudan. Somos generadores de confianza (¿verdadera o artificialmente creada?), no nos enfadamos de cara al público cuando lanzan con un hombre encima y podían haberla pasado (por si la mete, no quedar mal). Luego lo analizamos en el vídeo y tratamos de corregir el conocimiento del juego de nuestros jugadores.

Pero ellos cada vez entrenan más tiros imposibles, más tiros complejos, más tiros lejanos. El siguiente paso es el de la aceptación, más por parte de los jugadores, de qué pueden hacer bien y de los entrenadores saber a quién deben invitar a tomar riesgos y a quienes no. Directores de departamentos de Recursos Humanos con una pizarra en la mano. Pero la fuerza las piernas nos aleja del aro porque detrás de nosotros no hay nadie, tenemos más espacio. Cuanto más nos acercamos, más cuerpos hay, más pequeña es la canasta, menos hueco tengo.

¿Cómo era antes?

El poste bajo no ha desaparecido, se ha transformado en un recurso. Pero… ¿tanto se jugaba antes al poste bajo? El juego de contraataque de los años 70 a los 90 era de mayor volumen y efectividad porque las piernas no eran tan rápidas pero acababa en bandejas o tiros muy cortos. Si se jugaba estático, se trasladaba el balón de campo a campo con menos velocidad. Eso significaba que se llegaba en más ocasiones con la defensa muy establecida, menos transición en ritmo. Muchos brazos cerca, no daba rédito tirar de muy lejos, valía lo mismo.

Idealizamos a los equipos campeones, el Real Madrid de los 70, los Lakers del Showtime, pero ¿de verdad era tanto como decían el juego interior? No, no hacemos de menos al gancho de Clifford Luyk, ni la pelea de Audie Norris con Martín, pero existían los Kurt Rambis, Granville Waiters, Rafa Rullán y demás especies de pívots con distintas cualidades entre las que no estaban el poste bajo fino y estiloso o incluso el potente movimiento terminado en mate.

Ha declarado recientemente Shaquille O´neal, que no es un piernas precisamente, que los pívots de época no ven como una evolución que se diga que los grandes sepan tirar, sino que es una suerte de blandura por no quererse golpear. Y aquí es dónde debemos distinguir entre el cinco clásico, de menos velocidad a campo abierto pero capacidad por estatura de defender rectificando tiros y el cuatro. Antes los dos interiores jugaban como dice el adjetivo, por dentro. Ahora ya no se puede hacer todo el partido ofensivo eso, son mucho más móviles.

Hemos visto a Marc Gasol jugar en todos los espacios del campo ofensivo durante su carrera profesional; él ha visto dónde y cómo vienen las lesiones y con la edad ha sabido incorporar cosas a su juego. En el limbo de los haters se queda la Copa del Mundo de China, hasta semifinales se le recriminaba, a veces con malos modos, que tirara tanto de fuera. Y llegaron las semifinales contra Australia, en un partido larguísimo, siguió lanzando de fuera y cuando fue necesario se fue al poste bajo, a imponer estatura. Conocer cuando puedo hacer daño y desde dónde si es una evolución. No todos están dotados para ello, los buenos por eso lo son.

Los pívots no han desaparecido, las nomenclaturas clásicas, sí. LeBron James es un pívot, uno con velocidad y hombreras de running back, altas capacidades en espaciado de los compañeros y estatura de center en los 60-70, de cuatro en los 80 y 90 y de lo que él quiera en su siglo.

Kevin Durant demostró en los anillos ganados con los Warriors que todo su arsenal ofensivo era más brillante en lo colectivo cuando fue usado como taponador en defensa, un 5 delgadito pero intimidante. Kyle Hines es un pívot que durante una década ha podido defender casi todas las posiciones en el campo. En ataque su rango de lanzamiento es limitado.

Conoció desde joven sus limitaciones y explotó sus virtudes, inteligencia absoluta al servicio del equipo y encima carisma de vestuario. Puedes jugar con dos generadores y tres aleros durante muchos minutos en una temporada, pues cada vez son más largas y las ligas regulares te dan espacio. Pero aún no se ha demostrado que puedas jugar sin un 5 para ganar el campeonato en el más alto nivel, aún no. Cuando ese momento llegue y se mantenga dos o tres temporadas que no sea un rara avis, entonces volveremos a revisar este artículo.

Los pívots no han desaparecido, se han reinventado. La labor de los pequeños era alimentarlos; en este capitalismo voraz, los pequeños han decidido que les alimentarán si reciben ayuda a cambio, no a cambio de nada. Ahora los hombres grandes tienen que hacer muchos más metros subiendo y bajando a poner bloqueos, mano a mano, a ofrecerse en las continuaciones y a controlar su mal genio. Todo ha cambiado, ganar es lo que marca las tendencias. Todo sigue igual.