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Puente en la transición Plavi: la primera etapa de Petrovic con Yugoslavia

Puente en la transición Plavi: la primera etapa de Petrovic con Yugoslavia

Drazen Petrovic jugó 155 partidos con Yugoslavia. Fue el eslabón que unió las dos Edades de Oro plavis. En sus primeros años con la Selección estuvo lejos de las finales, pero en Zagreb’89 y Argentina’90 comandó el mejor equipo visto en mucho tiempo. Yugoslavia, etapa primera

Debutó con la absoluta el verano de 1982, en un amistoso contra Italia en Forlí. Pero mientras Sabonis sí se estrenó con la URSS en el Mundial de Colombia’82, el genio yugoslavo finalmente no fue convocado.

Ambos tenían 17 años. Petrovic tuvo que conformarse con la disputa del Europeo junior que se celebró en las mismas fechas en Bulgaria: plata tras perder la final ante la URSS de Biriukov (el ruso ganó también un espectacular duelo anotador 34-32).

De 1961 a 1981, Yugoslavia jugó 15 finales de 19 torneos. Sólo en los setenta, fue tres veces campeón de Europa, dos del Mundo y una olímpica (Moscú’80). De los pioneros Ivo Daneu y Radivoj Korac a una generación única con nombre míticos como Ratko Tvrdic, Nikola Plecas, Vinko Jelovac, Damir Solman, Zeljko Jerkov, Mirza Delibasic… En su primer torneo con la absoluta, el EuroBasket’83, Petrovic coincidió con el otoño de estrellas legendarias de esos años 60-70: Kresimir Cosic, Dragan Kicanovic, Zoran Slavnic y Petar Vilfan (última aparición de estos cuatro), Ratko Radovanovic, Drazen Dalipagic y Rajko Zizic. Viajemos a los ochenta…

EuroBasket 83. A la sombra de Kicanovic

Yugoslavia jugó en la sede de Limoges… verdugo del Sibenka los dos últimos años en tensas finales de la Copa Korac. Petrovic se las había tenido tiesas con Jean Michel Senegal y la afición gala la tomó con él desde el primer día. Y eso que Drazen no jugó mucho, a la sombra de Kicanovic y Slavnic.

Curiosamente, el primer minuto de Drazen con Yugoslavia fue ante España. Era la segunda jornada y entró por un eliminado Dalipagic a 51 segundos del final y con Andrés Jiménez en la línea de tiros libres. Para romper un empate a 90, el sevillano anotó sólo el segundo. Y Yugoslavia falló tres tiros para ganar: uno primero de larga distancia de Vilfan tras pase de Petrovic, el segundo del rookie de 18 años en un forzado pero factible tiro a tabla y el palmeo postrero de Radovanovic. ¡Fue la primera victoria oficial de España ante Yugoslavia!

En aquel EuroBasket, Yugoslavia quedó séptima. Fuera de semifinales tras el célebre partido ante Italia, la noche de la tijeras, en la quinta y última jornada en Limoges. Los plavis tenían al alcance el pase a la lucha por las medallas forzando un triple empate: España perdió con Italia y ganó a Yugoslavia, en ambos casos por un punto.

Ganaban por seis al descanso, pero acabaron perdiendo por 15. Pero lo que ha pasado a la historia fue la monumental tangana con aquel highlight de Goran Grbovic cogiendo las tijeras de un botiquín para amenazar a Dino Meneghin. Pero, ¿adivinan quién fue el que encendió la mecha? Sí, ese muchachito con pelo afro. Sin opción en un rebote ofensivo, agarra y cae al suelo con Enrico Gilardi. Le rodean italianos, a Vilfan, que llega en su auxilio, Sacchetti le da una colleja y Meneghin le ahuyenta con una mirada, patada de Kicanovic in the middlede Villalta… y lo demás es historia.

Quedaban cinco minutos para el descanso y en la jugada anterior al tumulto, Kicanovic se lesionó el hombro derecho tras un duro bloqueo de Bonamico. Esa baja dió la titularidad a Petrovic los dos últimos partidos: 20 puntos en derrota ante Israel y 25 en la despedida ante Alemania. Tomaba el testigo.

Juegos Olímpicos 84. Sólo una derrota

Fue la primera de las tres medallas de bronce que logró junto a su hermano Aleksandar (el Mundial de España’86 y el EuroBasket de Atenas’87, las otras dos). Con la modélica referencia de Dalipagic (22,7 puntos de media), Petrovic tomó las riendas pese a no haber jugado esa temporada, cumpliendo el servicio militar. Con Mirko Novosel como nuevo seleccionador, Drazen anotó +20 puntos en cuatro de las seis victorias iniciales. Pero la única derrota plavi en el Forum de Inglewood fue en la histórica semifinal ante España. Aquel 8 de agosto, la historia del basket español cambió.

Drazen anotó 16 puntos (8/17 tiros) en 36 minutos en pista. Fue la noche de los suplentes españoles: con diez abajo a los quince minutos, las entradas de Matraco Margall, Romay y Jou Llorente cambiaron el decorado para una victoria memorable (74-61). Sí, la de ‘El Imperio contraataca’ de los Nikis. “Hay cosas que no se olvidan por mucho tiempo que pase (…) Mira como gana la Selección. España está aplastando a Yugoslavia por veinte puntos arriba”. Pues eso. Un día después, Yugoslavia ganó el bronce a Canada (88-82) en el que fue el último partido sin línea de tres de Petrovic (12 puntos). El juego cobraba una nueva dimensión. Comenzaba una nueva era…

EuroBasket 85. Tropezón checo

Cosic seleccionador: aterrizan Zoran Cutura, Stojan Vrankovic, Zoran Radovic y Sven Usic. Petrovic llegaba pletórico tras aquel mágico triplete con la Cibona apenas dos meses antes. Debut ante España: de salida, falla sus siete primeros lanzamientos ante la defensa de Jordi Villacampa. Pero llegaría su momento: dos triples seguidos (70-78, minuto 35) fueron el preámbulo a su ya conocido show de cabriolas y provocaciones celebrando más la derrota ajena que el triunfo propio.

Drazen fue el máximo anotador de este EuroBasket teutón con 25 puntos de media en ocho partidos. Yugoslavia anotó 514 puntos en sus cinco partidos de Karlsruhe. Pero todo se derrumbó en cuartos de final, ronda que se estrenaba en esta edición y en la que cayeron sorprendentemente ante Checoslovaquia (91-102, con los correspondientes 25 de Drazen). Batacazo en Stuttgart ante aquellos veteranos con mínimas rotaciones pero en estado de gracia: entre Brabenec, Kropilak, Rajniak y Skala sumaron 96 puntos. Pese al preaviso, también retrataron a España en semifinales.

Como dos años antes, séptimos. Sin fuerza en la pintura, problema agravado por la baja de Mihovil Nakic, repatriado tras un codazo en la boca del soviético Volkov en la tercera jornada. En este torneo, Drazen lanzó 16/44 triples (36%), 5,5 de sus 18 tiros por partido fueron desde fuera del arco. Dura decepción, acentuada por el incontestable dominio de su gran rival: Arvydas Sabonis, en su esplendor.

Mundial 86. Incorregible y abroncado

Despedida de la leyenda Dalipagic; llegan los pivots Divac y Arapovic y el tirador Cvjeticanin. Intensas dos semanas con diez partidos en tres ciudades: Tenerife, Oviedo y Madrid. Petrovic, doble campeón de Europa con la Cibona, era el enemigo público uno general. Dieciocho días antes del campeonato, los Blazers eligieron en el draft tanto a Sabonis (nº24) como a Drazen (nº 60).

La afición canaria le recibió de uñas, pero los fans terminaron presa de esa mezcla amor-odio inherente al balcánico.: 34 puntos en el estreno ante Nueva Zelanda, 45 a Holanda en un recital con las gradas ya entregadas a su talento… Y en la quinta y última jornada, Canadá plantó cara y estuvo cerca de sorprender a los de Cosic. Petrovic firmó otra exhibición con 36 puntos (8/15 triples) y no perdonó que las gradas tomaran partido y se despidió con algunos cortes de manga y salivazos. Incorregible.

EN SU PRIMERA ETAPA CON YUGOSLAVIA GANÓ TRES MEDALLAS DE BRONCE. LOS RESULTADOS NO FUERON BUENOS, PERO EN AQUELLOS AÑOS SE FUE RECLUTANDO MUCHO TALENTO

Traslado a Oviedo. Icónica imagen de Tyrone Bogues defendiéndole. Estados Unidos liquidó el partido en los diez primeros minutos con la soberbia defensa del diminuto base americano, que dejó a Drazen en 12 puntos (6/17 tiros de campo). Semifinales en Madrid ante la Unión Soviética. Drazen versusSabonis tres meses y medio de la final de la Copa de Europa en Budapest. ¡No va más!

Y la fiesta plavi comenzó antes de tiempo, con Drazen al mando, pese a los pitos de la grada y la desaprobación de Dalipagic: 76-85 entrando en el último minuto. Pero entonces se desató la locura con un primer triple frontal y tablero de Sabonis (79-85). Tras el saque de fondo, Tikonenko roba a Radovic y lanza desde la esquina (82-85). Cosic mete a Aleksandar Petrovic como tercer base. Bronca monumental del Palacio cuando Drazen sube la bola ante Valters…

… Se suceden personales soviéticas (la quinta de Homicius, un palo de Tarakanov a Cutura…) hasta que a 16 segundos un saque desde mitad de pista termina en unos dobles del joven Divac. Y Valters, ante una débil defensa de Drazen y con la ayuda de un leve pero preciso bloqueo de Sabonis, anota el empate a 85. Prórroga. Con Madrid convertido en Moscú, en el tiempo extra la URSS se impuso por un punto (91-90) con un rebote ofensivo providencial de Tarakanov para asegurar la posesión decisiva. El bronce ganado a Brasil,triste consuelo.

Artilleros de lujo: Gallis (33,7), Oscar (33,1), Petrovic (25,2). En este Mundial, el yugoslavo firmó 27/59 triples (45%): el mismo volumen con más acierto que un año antes. El gran Dalipagic, en Gigantes, nos decía que “Drazen comete muchas estupideces. He hablado con él muchas veces para que deje de comportarse de manera incorrecta. Que se limite a jugar, que no provoque al público o al rival. Yo nunca lo hice y él no lo necesita porque es el mejor”. Dos escuelas diferentes.

EuroBasket 87. Bronce ante España

Cosic recluta a Kukoc, Radja, Paspalj y Djordjevic. Pierden los dos primeros partidos, con la URSS y la anfitriona Grecia. Ante el abismo a las primeras de cambio, pero sucesivas victorias ante Francia (34 puntos de Drazen), España (26) y ante la débil Rumanía le dan el pase a cuartos, con trámite ante Polonia. En semifinales, pese a lograr un parcial de 0-23 en la primera mitad, cayeron ante la fiebre helena del Palacio de la Paz y la Amistad de El Pireo: Gallis 30 – Petrovic 31. Partido por el bronce contra España con un denominador común en las canchas europeas: ambiente hostil hacia Yugoslavia, la afición griega volcada con los de Díaz Miguel. Rivalidad y alta tensión, con las habituales tanganas tumultuosas: primero entre Jiménez y Paspalj y después con Margall y Drazen como protagonistas. Con 15 arriba (48-63), España se diluyó con un 0-17 letal (65-63, minuto 29). Ahí estuvo el bronce.

EN EL MUNDIL’86 Y EN EL EUROBASKET’87 TUVO QUE JUGAR CON LAS GRADAS EN CONTRA. CON ÉL EN CANCHA, LAS TANGANAS Y PROVOCACIONES ESTABAN A LA ORDEN DEL DÍA

Pero España imponía su juego y acumuló hasta quince puntos de ventaja (63-48, minuto 26). Pero se desmoronó con un 0-16 en contra y una racha de triples yugoslava, con el menor de los Petrovic (22 puntos) y Grbovic como protagonistas, tornó en huracán ante unos cabizbajos españoles (87-98 final). En su tercer EuroBasket, Drazen subía por fin al podio continental. Aún mirando a sus rivales hacia arriba. Primera etapa con Yugoslavia con tres bronces (olímpico, mundial y europeo). Llegaba la hora de las finales… y los oros.

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