Entrevista en profundidad a Ricky Rubio: “Espero sacar todavía más de lo que llevo dentro”

Entrevista en profundidad a Ricky Rubio: “Espero sacar todavía más de lo que llevo dentro”

Es joven pero ha vivido mucho. Lo bueno y lo malo de la vida y del deporte. Se ha hablado mucho de Ricky Rubio estos últimos meses. Es hora de que hable él.

Puedes encontrar esta entrevista a Ricky Rubio en la revista Gigantes de noviembre de 2019 (Nº 1.490)

Ricky Rubio atiende la llamada de Gigantes el día de su debut oficial con los Phoenix Suns. Esa misma noche juega con su equipo ante los Sacramento Kings (acabó con 11 puntos, 6 rebotes y 11 asistencias) y por la mañana, sobre las 9, se dirige al pabellón de entrenamiento de los Suns. El año que viene estarán listas unas nuevas instalaciones, pero de momento tiene que conducir unos 25 minutos desde su nueva casa. Un tiempo que aprovecha para hacer llamadas y escuchar las noticias. “Me he adaptado bien, la verdad es que no necesito mucho”, empieza contando. “Aquí hace sol, el tiempo es mejor que el de Utah o Minnesota, me recuerda más al de casa, y puedo desayunar tranquilo en la terraza. Eso me va a dar vida”. En un día de partido como este se acerca a las instalaciones por la mañana. Cada jugador hace sus sesiones o tratamientos y un poco de tiro antes de volver a casa sobre las 12. A las 5 tienen que estar en el pabellón y la NBA empieza para los Suns ese mismo día, a las 19h. Con 29 años recién cumplidos, Ricky Rubio afronta su novena temporada en la mejor liga del mundo.

Ricky Rubio

Gigantes: Con todo lo vivido, si le tuvieras delante, ¿qué le dirías al Ricky Rubio rookie que empezaba su primera temporada en 2011? ¿’Prepárate para lo que viene porque esto es más difícil de lo que parece’ o ‘vas a disfrutar como un enano’?
Ricky Rubio:
Bueno, las dos. Disfrutas muchísimo pero también es más difícil de lo que parece. Llegar es difícil, pero mantenerse y cada año tener las ganas y demostrarlo cuesta lo suyo. Sobre todo mentalmente más que físicamente. Jugar 82 partidos es un desgaste muy grande, pero mentalmente incluso más y es algo que he ido aprendiendo con los años. Hay expectativas cada temporada. Y tienes que tener mucha paciencia. Se vive un poco diferente aquí y en Europa. Cada año, por muy mal que lo hayas hecho la temporada anterior, tienes una nueva oportunidad. Y con el draft, jugadores, fichajes, traspasos… las cosas pueden cambiar muy rápido. Y tienes que estar preparado para ello.

G: Yo pienso en un trabajador normal, o en mí mismo.Y hay días en los que te despiertas y te cuesta más, puedes tener pereza o a lo mejor te apetece menos. ¿Eso le pasa también a un profesional como tú, que lleva jugando desde los 14 años?
R.R.:  Sí. Hay días de todo y es normal. Por mucho que quieras una cosa, que te guste con todas las ganas del mundo, si lo haces todos los días, hay veces que te apetece menos y días que te apetece más. Pero somos muy afortunados, o al menos yo, porque hago lo que más me gusta, que es jugar al baloncesto y lo puedo hacer cada día. Sí que es verdad que hay días que te duele más la rodilla o que la mente no está. O que pasa algo en casa y preferirías quedarte antes que estar en el pabellón, pero al final es como todo en la vida. Tienes que encontrar un balance y la verdad es que cada año sé encontrar ese balance más fácilmente.

La evolución de Ricky Rubio

G: En tu desarrollo ha tenido una gran importancia en los últimos años la figura de Raül López. ¿Por qué acudes a él y en qué te ha ayudado?
R.R.:  Cuando termino mi última temporada en Minnesota cambié de agentes y uno de ellos me cuenta que en su plantilla tiene exjugadores para poder jugar y entrenar. Ser un poco el mentor. Esa idea me la llevo a casa y voy pensando. Recuerdo que de camino al aeropuerto pienso: ‘¿quién sería un gran mentor para mí?’ Que pueda aconsejarme ahora. Y entonces pienso en Raül porque tuve buena relación cuando jugué con él en la Selección. Para mí era un ídolo y empezamos a hablar de que vivía cerca de donde vivo yo en verano, en Alella, y empezamos una muy buena relación. Comenzamos a entrenar hace ya tres veranos y la verdad es que me ha ayudado muchísimo. A nivel táctico, técnico y mental. Las tres partes han sido por igual. Diría incluso que la mental mucho más, en cuanto a la confianza. Que tu ídolo te diga que eres muy bueno es obvio que te sube la moral.

G: Durante el Mundial se habló mucho de esa evolución, de si veíamos a un Ricky Rubio nuevo, diferente… ¿Cambiaste algo en concreto o es más el resultado de un proceso?
R.R.:  Creo que todo es una la evolución. Claro que he ido cambiando cosas pero como en toda mi carrera. Todo jugador va cambiando pequeñas cosas y se va adaptando. Pero también los tiempos, porque el baloncesto de hace diez años no es lo mismo que el baloncesto de ahora. Y también porque físicamente y mentalmente hay un momento óptimo de forma. Y eso también ayuda a poder rendir. Esas son algunas de las cosas que hablé con Raúl al principio. Le dije ‘me tienes que ayudar a sacar todo lo que llevo dentro’, porque sentía, y hoy aún siento, que tengo mucho baloncesto dentro que por A o por B no podía sacar. Primero fueron las lesiones. Después, un bloqueo mental. Hay varias etapas por las que pasa un jugador, distintas en cada uno, pero al final casi todas tienen un patrón similar. Ya sea por lesiones, por falta de confianza, por cosas que te faltan. O lo que te decía, que hay épocas en las que te levantas y no te sientes tan bien y pierdes un poco las ganas. A veces se trata recuperar la ilusión.

G: Y es evidente que en tu caso lo conseguiste…
R.R.:  Ha sido un trabajo diario constante. Sin un objetivo final, pero están saliendo muy bien las cosas y espero que se pueda sacar aún mucho más de lo que llevo dentro.

Una historia de superación

G: Tu historia, cómo has superado adversidades y, sobre todo, cómo lo has transmitido, ha convertido el tuyo en un perfil muy inspirador. ¿Te sientes un referente? ¿Está cómodo Ricky Rubio con eso?
R.R.:  Cambié mi opinión sobre eso. Nunca quise ser un referente y desde pequeñito fue así y por eso también viene todo. Yo sólo quería jugar al baloncesto y con 14 años empiezo a tener una presión con la que aquello deja de ser el juego de un niño y empieza a ser el de un profesional. Y cambian muchas cosas ahí. Pero después paso por diferentes épocas y hay una época de mi vida en que busco y leo mucho de gente que ha vivido situaciones que yo pasé. Situaciones personales que no ayudan y que acaban afectando a lo profesional. Entonces al ver que otra gente me ayudaba directamente, pero indirectamente, contando su historia, me abrí un poco más a contar lo que estaba pasando. Para que si en algún caso puede ayudar a alguien e inspirar a alguien, pues mucho mejor. En ningún caso lo hago para demostrar nada, sino para ayudar. Cuando la gente se siente reflejada en alguien que ha tenido éxito en lo que está haciendo, le dan más ganas de poder salir adelante. Como creo que me pasó a mí. Mucha gente que piensa que el jugador puede ser un robot y que cuando salta a la pista no le preocupa más que el baloncesto. No es así. Hay cosas que preocupan más allá del baloncesto y eso afecta a la cancha. Esa experiencia me ayudó muchísimo a poder abrirme un poco y expresar lo que estaba pasando en ese momento y explicar a medida que va pasando mi carrera mi evolución como jugador, pero también como persona.

G: Hay una virtud tuya que es la de saber comunicar tus sensaciones que no sé si pensabas tener a estas alturas de tu carrera, con todavía solo 29 años. ¿Crees que el hecho haber pasado por situaciones complicadas te hace más fuerte, te hace una coraza como para decir: ‘Bueno. Ya he estado abajo, sé lo que hay y no quiero volver ahí’?
R.R.:  Sí que es verdad que he leído mucho y he aprendido mucho, he dedicado tiempo a vídeos y libros y eso me ha hecho ser la persona que soy yo hoy. Pero lo tengo clarísimo. No quiere decir que ahora estoy en un buen momento, no vaya a tener otro mal momento. Pero sí que es verdad que estoy más preparado para tener malos momentos. La vida no es una línea continua que va ascendiendo hasta arriba todo el tiempo; es una línea de altibajos constantemente. Eso lo aprendí, pero por mucho que haya aprendido la lección, habrá otra cosa que pasará en la vida que me hará estar abajo. Eso lo tengo muy claro. Pero ahora mismo estoy más preparado que nunca que para cuando pasen esas cosas, poder aprender del pasado y subir rápido para arriba y no querer siempre estar bien. Hay días que estás mal y lo tienes que aceptar. Esa es mi filosofía de vida, que ha cambiado. Antes quería estar siempre bien y quería dar lo máximo y estar siempre alegre y de eso no se trata la vida al final. Se trata de aprender de lo bueno y de lo malo. Mucha gente quiere evitar lo malo y lo malo es lo que nos lleva a querer lo bueno.

Ricky Rubio

G: Ahora se entiende mejor la frase que utilizas en tus tuits: ‘never too high, never too low’.
R.R.:  Hay otra frase que dice que «no hay luz sin oscuridad». Es lo que he aprendido. Que habrá momentos buenos y momentos malos. Así explico mi filosofía de vida y de ahí esa frase del tuit. Por mucho que pasen cosas muy buenas o muy malas, tienes que mantenerte en la misma línea porque son cosas de la vida.

G: Hablas de esos libros que has leído o que te han ayudado. Dime alguno en concreto.
R.R.:  Un libro puede ser muy bueno o muy malo a la vez, en el sentido de que tiene que ser en el momento correcto y exacto. Uno de los primeros libros a los que me enganché muchísimo por el momento que tuve fue El monje que vendió su Ferrari, de Robin Sharma. Empecé a buscar cosas del autor y me gustaron mucho porque era lo que necesitaba. Igual ahora lo leo y no es lo que necesito. Por ejemplo, en el Mundial estuve leyendo un libro que se llama El poder de confiar en ti, de Curro Cañete y me ayudó muchísimo durante el campeonato. Es un libro que siempre lo recordaré por eso, porque me ayudó en un momento muy bueno de mi carrera. Pero eso no significa que yo te lo recomiende y te vaya a gustar porque no tienes por qué estar en el mismo momento. Cada libro cae en tus manos cuando tiene que caer y confío un poco en eso. En el destino. Antes de empezar la temporada siempre me voy a una librería en España, sobre todo porque me gusta leer en español. A veces también leo en inglés, pero leo mucho en español y en catalán. Voy a la librería y cojo 10 o 15 libros para la temporada. No me los leo siempre todos. Hay veces que alguno empiezo a leerlo y no me gusta. O que al cabo de dos o tres años los tengo en la estantería, los leo y me gustan mucho. Hay que buscar el momento adecuado para leer el libro adecuado.

Un Mundial para el recuerdo

G: Me consta que en el Mundial tú ya al principio tenías claro en tu cabeza que ibas a por el oro. ¿Era una convicción real?
R.R.:  Yo confiaba en que podíamos ganar. Sí que es verdad que era un objetivo muy difícil y sabía que no iba a ser nada sencillo. Pero pensé en el objetivo final y esa es una de las cosas que he aprendido. Tienes que apuntar muy alto para después si es otra cosa un poco más baja pues oye, es así. Pero como mínimo estar preparado para el éxito, porque hay veces que queremos estar ahí arriba pero no estamos preparados para tener éxito. Y yo creo que eso me pasó al principio de mi carrera.

G: Y creo que hasta lo llegas a verbalizar en algunos círculos.
R.R.:  Se lo dije al presidente después del partido de Serbia. Acaba el partido y el viaje que teníamos, un traslado de esos largos del Mundial de China… era un poco difícil. Y yo le dije al presidente que intentara hacer algo porque necesitábamos estar preparados físicamente para poder ganar el Mundial. Tenía muy claro desde desde el principio que iba a hacer todo lo posible para poder ganar ese Mundial.

G: ¿Y qué te dijo Garbajosa en ese momento? ¿Que poco a poco?
R.R.:  (Risas) No me contestó a la frase ‘he venido aquí a ganar un Mundial’, pero sí que se solucionó algo el viaje. Y bueno, por eso digo que tenemos que estar preparados siempre para poder ganar.

La nueva etapa de Ricky Rubio en la NBA

G: Rebobinando un poco a la agencia libre, dos rápidas. ¿Estuviste tan cerca de los Pacers como parecía? ¿Cómo apareció y por qué al final elegiste a los Suns?
R.R.:  Sí que estuvimos hablando mucho con Indiana y era una de las opciones o la opción más clara en un principio. Pero después se torcieron las cosas porque cambiaron de rumbo al irse Bogdanovic a Utah. Cambiaron los planes y con Brogdon creo que no hubiera tenido muchos minutos, que era una de las premisas que reclamaba. Y después entró en juego Phoenix, un equipo que me vendió muy bien su proyecto. Sí que es verdad que va a hacer falta muchísimo tiempo, pero voy a ser una pieza clave y hay un objetivo: que este proyecto funcione. Con mi experiencia puedo puedo aportar aquí eso. Ellos necesitaban un base y yo necesitaba un equipo que me diera mucho protagonismo y aquí estoy.

G: En su día viviste la situación de estar en todos los rumores de traspaso en febrero y ahora has vivido el proceso de una agencia libre. ¿Es tan estresante como esperabas o más?
R.R.: Es estresante pero también una experiencia. Compruebas el valor que tienes en la Liga, hablas con diferentes equipos y ves lo que hay. Pero cada agencia libre va a ser diferente. Dependerá de si hay más o menos equipos que necesiten base. La verdad es que en esta agencia libre, al haber tantos bases atados en muchos equipos, era difícil que hubiera muchas opciones. Fue una experiencia y aprendo de ella.

Puedes encontrar esta entrevista a Ricky Rubio en la revista Gigantes de noviembre de 2019 (Nº 1.490)