Un All-Star para Kobe Bryant: recuerdos de la pasada cita de Chicago

Un All-Star para Kobe Bryant: recuerdos de la pasada cita de Chicago

El All Star de Chicago será recordado, por siempre, como el All Star de Kobe Bryant. Y será así porque su espíritu valió para recuperar una cita moribunda y porque su recuerdo hizo más especial un fin de semana frío en temperaturas, aunque cálido en emociones. La ciudad del viento albergó el All Star Weekend más de 30 años después, por primera vez desde aquel evento de 1988 en el que un tal Michael Jordan dejó ojiplático a medio mundo saltando desde la línea de personal y machacando el aro, dejando tras de sí una silueta tan perfecta, tan pura, que hoy en día la encontramos grabada en la ropa y calzado de cualquier amante del basket. Desde Jordan sólo otro intentó parecerse a él.

Sólo un jugador tuvo la osadía de querer ser como Mike y aunque quizás no fuera el mejor jugador que ha habido desde la marcha del escolta de los Bulls, sí que es el que más se pareció a él. Kobe Bryant bebió de MJ y lo hizo porque quería ser el mejor. En el All Star de Chicago, Bryant brilló por haber inspirado a toda una generación.

Fue el protagonista del fin de semana, y lo fue más allá de los gestos de la NBA por recordarle y los guiños del público y la ciudad entera. Lo fue, porque su memoria devolvió la competitividad y la emoción a un All Star agonizante y porque en parte gracias a él, la NBA se atrevió a apostar por el cambio.

MUY PRESENTE

Los homenajes a la leyenda de los Lakers se sucedieron a lo largo de todo el fin de semana. Leyendas de la liga aportaron su granito de arena para dibujar un retrato más personal de Bryant y mostrar su respeto a un compañero, un rival o, simplemente, un amigo. Los primeros gestos vinieron de la mano de la liga en las semanas previas. Desde los dorsales en el partido de las estrellas (Team Giannis vistió el número 24 y Team LeBron el número 2, en honor a Kobe y a Gianna) hasta el nuevo formato del partido del domingo, en el que ambos equipos compitieron por ser el primero en alcanzar una cifra mágica, fijada tras sumar 24 tantos a su puntuación hasta el momento.

Esta última medida, recibida en su momento con cierto escepticismo, acabó siendo la gran causante de uno de los mejores All Star Games que se recuerdan en los últimos tiempos. La NBA organizó cuidadosamente las presentaciones de cada uno de las atracciones, la música que debía sonar y los encargados de dirigirse al público. La noche del viernes apostó por alguien a quien Kobe quería como a un hermano y por una de las mejores jugadoras de la WNBA. Pau Gasol y Sue Bird fueron los anfitriones de la primera velada y el público recibió a ambos con una preciosa ovación.

Gasol compartió varios años con Bryant en los Lakers, en los que fue clave para conseguir los dos últimos títulos de la franquicia, y desarrolló una preciosa relación con el escolta. Pau siempre se refirió a Kobe como un hermano mayor y en la noche del viernes le dedicó unas sentidas palabras de admiración.“Kobe siempre decía que hay que hacer cosas épicas siempre, así que hagamos de este fin de semana algo épico”, concluyó el catalán en su presentación, provocando que todo el público del United Center se uniera en un grito de “Kobe, Kobe” que por momentos elevó las gélidas temperaturas de la ciudad.

EL SALÓN DE LA FAMA LE ESPERA

Por si las muestras de cariño y los homenajes no eran suficiente, el Naismith Hall of Fame anunció durante el fin de semana del All Star sus candidatos para ingresar en el prestigioso salón de la fama. Junto a Kevin Garnett y Tim Duncan, Bryant pasará a formar parte de la historia de manera póstuma. Jerry Colangelo, destacó que, con Kobe a la cabeza, la de 2020 sería una de las clases más épicas de la historia del salón. Bryant, Duncan y Garnett dieron forma a la NBA de inicio del siglo XXI, fueron la cara más visible de una NBA revitalizada y que consiguió frenar en seco los miedos de aquellos que pensaban que con la retirada de Michael Jordan volvían los años más oscuros.

En el All Star Weekend los aficionados también le rindieron su homenaje particular. El sábado por la mañana se celebró el clásico Media Day en el Wintrust Arena, una cita para que los medios pudieran acercarse a hablar con los jugadores. Además, la NBA convirtió el entrenamiento en un acontecimiento a puertas abiertas, por lo que las gradas se llenaron de aficionados encantados con la posibilidad de ver a sus ídolos de cerca. Las colas prácticamente rodeaban el pabellón una hora antes de la apertura y una camiseta reinaba sobre las demás: el 24 de los Lakers, el 24 de Kobe Bryant.

Pese a estar en Chicago, pese a haber 24 estrellas de la liga sobre la cancha, en las gradas resaltaban el amarillo, el dorado y el púrpura. Esto se repetía en la pista y muchos de los jóvenes como Devin Booker o Jayson Tatum aparecieron con sudaderas conmemorativas de la Mamba o detalles bordados con su número. Recordar a Kobe será fácil, olvidarle no tanto. La segunda noche volvió a arrancar con dos iconos del baloncesto dirigiéndose al público. Dwyane Wade y Candace Parker saltaban a la cancha para recordar a David Stern y Kobe Bryant una vez más. “La familia NBA, todos los aquí presentes y todos los que estáis en casa, hemos perdido a dos leyendas este año”, empezó Wade, antes de pedir al público que se pusiera en pie para ofrecer 24,2 segundos de ruido en honor a Stern, Bryant y Gianna.Los espectadores les dedicaron una ovación ensordecedora, a la altura de las carreras de dos personas que realmente cambiaron la NBA.

Adam Silver también tuvo palabras de cariño para Kobe y Stern esa noche: “Nadie representaba mejor que ellos dos el espíritu del All Star. Ambos eran competidores natos en lo que hacían y creían en el poder que tiene el deporte”. Antes de la celebración de los concursos, el comisionado anunció que el premio MVP del All Star Game llevará el nombre de Kobe Bryant a partir de este año, rindiendo homenaje de forma eterna a uno de los más grandes. No fue el único gesto de la noche para Bryant. Dwight Howard volvía a participar en un concurso de mates y, para júbilo del público, sacó de nuevo su capa de Superman y sobre su pecho, un parche con el número 24.

La celebración del domingo terminó siendo el mejor homenaje que se le podía ofrecer a Bryant. La presentación de Magic Johnson hizo emocionarse al público pero la posterior actuación de Jennifer Hudson, sin duda uno de los momentos culminantes del fin de semana, consiguió un silencio sepulcral en el United Center. Le siguieron un vídeo sobre Chicago con referencias a Kobe y una introducción del rapero local Common que pasará a la historia como una de las mejores jamás vistas en un All Star Game.Todo estaba preparado al detalle para recordar a la Black Mamba de la mejor manera: compitiendo.

COMO ÉL HUBIERA QUERIDO…

El partido empezó con la tónica similar a la de los últimos años: muchos triples, pocas defensas y en definitiva un correcalles que tan sólo divertía por momentos. Pese a esto, los jugadores dejaron pistas enseguida de lo que estaba por venir. La intensidad subía por momentos y todo hacía creer que, llegado el último cuarto, veríamos algo especial. No pudo ser de otra forma.

La NBA había apostado por el cambio, por introducir una nueva estructura de juego donde se apagara el reloj de posesión y los equipos jugasen a una cifra fijada tras sumar 24 tantos a la puntuación del equipo que iba por delante. 157 fue el número mágico y ambos equipos iniciaron una batalla en el barro más propia de unos playoff que de un All Star. Los mates desaparecieron y las defensas e incluso faltas tomaron protagonismo. No importaba, esto era lo que el público quería ver y sobre todo, esto era lo que Kobe hubiera querido.

… SIN ESE FRÍO DESENLACE

Toda esta emoción culminó con un final ciertamente anticlimático. El partido terminó con un tiro libre anotado por Anthony Davis, después de que Chris Paul, James Harden o LeBron James hubiesen intentado acabar el encuentro con un triple ganador. Daba igual, el público ya había comprado el producto. ¿Y qué más da que acabase con un tiro libre? El primer punto de la carrera de Bryant fue desde la línea de personal y también lo fue el último, ese que le permitió alcanzar los 60 el día de su retirada.

Entre uno y otro fuimos testigos de una carrera legendaria. Los tiros libres fueron protagonistas incluso en uno de los momentos más emotivos de su etapa como jugador, cuando anotó ambos ante los Warriors con el Aquiles roto y entre gestos de dolor. Porque ése era Kobe Bryant, el guerrero que seguía luchando pese al dolor, pese a las lesiones y pese a las derrotas. Bryant supo lo que era tenerlo todo de cara y ser el mejor del mundo, pero también sintió el sabor amargo de la derrota y la soledad del que no ha sabido compartir el éxito. Su evolución como jugador y como persona son asombrosas y con él, seguramente, el mundo se haya perdido una de las carreras post-jugador más interesantes de las últimas décadas. El tiempo dirá cómo se le recuerda pero, de momento, Chicago le recordó como un héroe.

Foto: Getty Images