Una entrevista especial con una árbitra de la Liga Endesa, una charla con Esperanza Mendoza…

Una entrevista especial con una árbitra de la Liga Endesa, una charla con Esperanza Mendoza…

Hablamos con una de las dos árbitras de la Liga Endesa, que nos descubre cómo funciona la vida de una colegiada de máximo nivel.

Esperanza Mendoza (Cáceres, 1983) es una auténtica loca del baloncesto. El silbato se cruzó en su camino cuando tuvo que dejar de competir en la cancha de baloncesto a los 18 años en su colegio, el San Antonio de Padua ,del que también salió otro chiflado por la pelota naranja como Piti Hurtado. Aun así se negó a cortar por lo sano y se mantuvo unida a la canasta como colegiada. Actualmente es una de las dos árbitras de la Liga Endesa y toda una veterana del baloncesto nacional. Además nos representa en Europa en competiciones femeninas. Pero sobre todo, no tiene intención alguna de abandonar el deporte al que ha estado unida toda su vida.

GIGANTES: ¿Cómo decide alguien hacerse árbitra?
Esperanza Mendoza:
Pues yo he jugado al baloncesto toda mi vida. He estudiado en un colegio donde el baloncesto era casi una asignatura y he jugado siempre, hasta los 18 años. Lo que pasa es que en aquella época no había clubs femeninos en Extremadura más arriba de lo que es la división junior. Entonces tuve que tomar una decisión para seguir un claro baloncesto, que era entrenar o arbitrar. Probé las dos cosas, lo que pasa que a mí entrenar y estar quieta en una banda me costaba mucho. Yo era más de estar dentro de la pista y por eso finalmente me decanté por arbitrar.

G: ¿Estás dando la razón a aquellos que dicen que los árbitros son gente que no pudo llegar a jugador?
EM:
Sí, un poco sí. Lo que pasa es que, al final, yo creo que más que no poder ser jugadores, los árbitros son gente a los que también les gusta mucho el baloncesto. Me gusta más decir eso, que somos aficionados al baloncesto que lo vivimos de una manera diferente.

«Los árbitros españoles son los mejores a nivel europeo»

G: Cuando alguien es jugador, mira a otros jugadores para tomar ejemplo. ¿En el caso de los árbitros es igual? ¿Os fijáis en otros árbitros cuando estáis empezando?
EM:
Sí, es exactamente igual. Sobre todo cuando ya llevas unos años y vas a ver a partidos, te fijas en el árbitro, cómo se mueve, cómo gesticula, cómo controla un partido. Lo ves y dices, ‘me gustaría saber tu templanza, o fíjate cómo se impone, o que tranquilidad muestra ahora que hay tanta tensión. Me acuerdo de ir a los partidos de LEB Oro en Cáceres, ir mirando a mis compañeros y decir ‘de mayor quiero ser como ése’. Un poco en esa línea.

G: ¿Y quién era el referente de Esperanza Mendoza?
EM:
Como yo veía mucha LEB Oro, uno de mis referentes era Ángel de Lucas, por su planta y su tranquilidad… Además como era bajito y yo también bajita era como ‘es bajito, está ahí con tíos de dos metros y mira que templanza tiene’. Luego, en un nivel un poco más arriba, en aquella época había muchos árbitros que eran referentes en el mundo. Los árbitros españoles son los mejores a nivel europeo. Realmente todos eran referentes. Cuando veías un partido ACB, Hierrezuelo ya estaba allí, Carlos García González.  Son árbitros que desde hace años están ahí y han sido modelo de todos los árbitros que venimos por detrás.

«Cuando entras en el arbitraje ni te planteas llegar hasta aquí»

G: Me decías que empezaste a los 18 años. Me gustaría que me contases un poco el camino hasta llegar a la Liga Endesa.
EM:
Pues mira. Cuando entras en el arbitraje ni te planteas llegar hasta aquí. No sabes muy bien qué es este mundo ni cómo funciona. Me acuerdo que en mi segundo año fui a mi primer Campeonato de España y te puedo decir que ya he participado en más de 20. Después ya llegué a las ligas de la Federación Española, a la Liga EBA, LEB Plata, LEB Oro, Liga Femenina. La evolución es similar a la de las jugadoras. Tienes gente que te va bien, le va gustando lo que haces y te va dando oportunidades en categorías superiores. Hace dos años tuve la oportunidad de ir a un circuito Movistar y tuve la suerte de ascender a la Liga ACB.

G: Cuando llegas a Liga ACB tienes que pasar una serie de pruebas físicas. ¿Son las mismas para hombres y mujeres?
EM:
Antes no, pero a partir del año que viene sí van serán las mismas. Tanto en FIBA como en ACB las pruebas estaban diferenciadas en categoría de hombres y mujeres, pero la idea es que se igualen. Que todo el mundo que participa en competición masculina tengan que pasar unas pruebas físicas y lo mismo en competición femenina. Por eso intento siempre estar en forma. Me entreno constantemente en las instalaciones del Altafit Salamanca, que siempre me han ayudado mucho.

G: Claro, por sentido común, al final todos tenéis que estar al mismo nivel, hombres y mujeres.
EM:
Más que estar al nivel de mis compañeros hombres, creo que todos los árbitros tienen que estar al nivel que están los jugadores. Hoy en día los jugadores van evolucionando físicamente. Cada vez son más rápidos, más fuertes. Por este motivo los árbitros tienen que adaptarse, ya sea hombre o mujer. Evidentemente todos tenemos que cumplir un mínimo, ya te llames Esperanza o Hierrezuelo. Todos tenemos que estar en las mejores condiciones. Al final, la Liga ACB quiere tener a los mejores árbitros, los que estén mejor preparados física, mental y técnicamente.

«Cuanto más baloncesto ves, mejor adaptas tu vista»

G: En ese aspecto de la evolución del jugar que comentas, ¿cómo os afecta a los árbitros a la hora de pitar?
EM:
Tiene que ver con la rapidez del juego. Todo es mucho más rápido. Los movimientos, tanto de pies como de manos. Para controlar los pasos, tienes que controlar el pie de pivote. En las manos tienes que tenerlo muy claro para que no te lleve a pitar unas falta.

G: ¿Y cómo se consigue eso?
EM:
Pues viendo mucho baloncesto. Al final tu vista se adapta lo que ve. Cuanto más baloncesto ves, mejor adaptas tu vista.

G: ¿Cuál es la jugada más complicada de pitar o de reconocer si es una infracción o no?
EM:
Ahora mismo no te sabría decir una en concreto. Es verdad que los movimientos de los pies son muy complicados. También estamos en un proceso de adaptación desde que cambiaron las reglas con lo del paso cero. Los también tienen que adaptarse a este cambio, porque tú estás acostumbrado a unas cosas y, de repente, tenemos que cambiar después de diez años haciendo lo mismo.

«La primera regla del árbitro es que no se puede
pitar algo que no ocurre»

G: Es que es mucha información a procesar en muy poco tiempo. No me quiero imaginar lo que tiene que ser pitar unos pasos como los de James Harden.
EM:
La primera regla del árbitro es que no se puede pitar algo que no ocurre. Si en algún momento hay la duda de si han sido pasos o no, como en este caso que nombras,  es mejor no pitar. Más que nada porque todo el mundo puede tener un árbitro no pite algo que ocurre, porque no lo ha visto o no estaba mirando. Pero nadie puede entender que se pite algo que no ha existido. En esa situación, yo creo que primero tienes que estar seguro de si comete pasos y además si obtiene alguna ventaja.

G: ¿Hay canchas en las que es más difícil pitar que en otras?
EM:
Creo que no. Hay canchas que son más activas o que tienen un público más vivo, pero al final nosotros dependemos de lo que suceda en la pista. Es verdad que el ruido ambiental, cuando nos están chillando, puede que parezca que nos afecta a los árbitros, pero para mí todas las pistas ACB son las mismas porque los que van a jugar si lo hago bien lo hago mal no están en esa pista si no fuera, y son los que tienen que decir sobre mi actuación. Yo lo voy a intentar hacer igual de bien en cada pista. Un árbitro está acostumbrado a concentrarse, a escuchar ruido, pero un ruido que es normal, de un público local quiere que gane su equipo. Si yo estuviera en una grada viendo un partido haría lo mismo. Haría todo lo posible para que mi equipo ganase. Al final el público es quien lo vive y quien alimenta la competición, por lo que todo mi respeto para ellos y que sigan animando como lo hacen.

«Me siento igual de respetada que mis compañeros»

G: Estás hablando todo el tiempo de ACB, pero también pitas en Europa, la Eurocup y la Euroliga femenina. Crees que fuera de nuestras fronteras todavía hay que derribar muros entre hombres y mujeres a nivel arbitral, tal y como ya estamos haciendo en España, donde hay dos mujeres pitando.
EM:
En ese sentido en España son unos privilegiados, ya que hay otros países con una mentalidad todavía anclada en el pasado, desde mi punto de vista. En Europa poco a poco se van abriendo barreras. Hace años FIBA potenció el arbitraje femenino y hay muchas árbitras internacional es Europa, pero básicamente se dedican a la competición femenina. Dar el paso a la competición masculina es un poquito más difícil, pero poco a poco se van abriendo fronteras. Hasta hace nada no había ninguna mujer arbitrando en la Euroliga masculina y ahora hay dos. También en la Basketball Champions League. Se van dando pasos para que haya más. Es como todo, cuando el número es pequeño y la base va creciendo, tarde o temprano llegan arriba un mayor número de mujeres.

G: ¿Tiene más complicado una mujer ganarse el respeto de los jugadores?
EM:
Sinceramente, y es una de las cosas más positivas que tiene la ACB, me siento igual de respetada que mis compañeros. Creo que tengo el mismo foco de atención de la gente por ser nueva en la competición. Hablo de jugadores y entrenadores, porque quizás el público sea diferente. Para ellos, eres nueva en la competición, no te conocen, quieren ver cómo te adaptas a la categoría. Pero nunca he tenido esa sensación de que, por ser mujer, se me mirase diferente o se hiciera algún comentario. Ni mucho menos.

«Jamás he tenido la sensación de miedo o de irte como escondiendo»

G: Justo ahora mismo mencionabas al público. ¿Te has parado alguna vez a pensar que posiblemente en la grada haya chicas que te ven arbitrar y de mayores quieran ser como tú?
EM:
Suena muy grande, pero me gustaría pensar que puedo ayudar a alguien. A mí me encantaba ir a ver partidos de LEB Oro en casa y ver a Susana Gómez. Pensaba que si ella estaba allí yo también podría hacerlo o ser como ella. Creo que es el hecho de que vean a una mujer es motivo para pensar que se puede. Es como abrir una puerta. Alguien lo ha hecho y todas las chicas que empiezan en el mundo del arbitraje pueden ver uno o dos referentes arriba. Todas esas chicas que están actuando ya en la LEB Oro pueden ver que se ha abierto la puerta y no es tan difícil como hace años, que parecía que no se veía a ninguna.

G: ¿Alguna vez has sufrido algún tipo de comentario o insulto machista, tal y como se está denunciando ahora constantemente en el fútbol?
EM:
Te mentiría si dijera que no. Pero te lo explico. Creo que el fútbol y baloncesto son completamente diferentes, y el espectador que ve cada deporte también. Todos los aficionados buscan la victoria de su equipo y es normal, pero creo que el respeto hacia el equipo arbitral en el baloncesto es mayor. Yo nunca he tenido ningún problema fuera de una pista. Sí se puede escuchar algún comentario que se hace en caliente, pero al acabar el partido salgo en cualquier ciudad a coger el tren o el avión y me cruzo con el equipo visitante, el equipo local o aficionados y jamás he tenido una mala palabra o un mal gesto. Nada. Incluso sí que te hacen algún comentario jocoso del partido, en plan a ver si les ayudas la próxima vez y cosas así. Pero todo en plan jocoso y dentro de una normalidad. Jamás he tenido la sensación de miedo o de irte como escondiendo. Ni mucho menos. Ya te digo, subrayado,  jamás he tenido esa sensación.

«Cuando decidí meterme a árbitra me dijeron que cómo se me ocurría»

G: Supongo que eso también tranquilizará a la familia y a tu gente. ¿Qué te dijeron en casa cuando comentaste que querías ser árbitra?
EM:
Realmente no me dijeron nada porque desde pequeña me han tachado de loca con el baloncesto. Era lo típico de deja el baloncesto y ponte a estudiar. Iba de casa al colegio botando el balón y volvía igual, y si podía me quedaba allí jugando. Soy una friki del baloncesto. Si no hubiera sido árbitra, hubiera sido otra cosa relacionada con ello. Es en torno a lo que ha girado mi vida. Cuando decidí meterme a árbitra me dijeron que cómo se me ocurría, que los insultos, que ya se me pasaría… Yo creo que no son conscientes de lo que hay alrededor. Mi marido por ejemplo sí. Es árbitro de Liga EBA y es el principal apoyo que tengo en toda la evolución de mi carrera.

G: En casa será una locura entonces. ¿Se puede ver un partido sin prestar atención al arbitraje?
EM:
El punto de vista del árbitro siempre va a estar, pero disfruto de los partidos que veo. Ves a los compañeros, te fijas en cómo ha estado en determinada situación, cómo ha cazado una falta, cómo no se ha dejado engañar en una simulación. Pero disfruto el baloncesto. Sigo Euroliga, Eurocup, Champions y disfruto de los partidos. En ese sentido no me coarta ser árbitra para poder hacerlo. Al final es baloncesto y es de lo que nos alimentamos todos.

«Cuando un árbitro se equivoca, me duelo como si fuera un jugador
de mi equipo que falla un tiro»

G: ¿Sufres cuando ves que un árbitro comete un error muy gordo?
EM:
Sí, pero me duelo como si fuera un jugador de mi equipo que falla un tiro. Me da rabia y trato de buscar por qué ha fallado. Pero ya te digo que sufro como si fuera un jugador de mi equipo que falla en una canasta en el último segundo. Me duele igual, como intentando apoyarle en esa situación.

G: Para despedirnos, manda un mensaje a aquellas chicas que quieren ser árbitras y no se deciden a dar el paso.
EM:
Siempre digo lo mismo. No sólo en el arbitraje, sino en la vida, a la gente hay que dejarla que evolucione y que haga lo que quiera. Que  crezca dentro de lo que quiera ser y que las cosas están para intentarlas. Si no se intentan, nunca se consiguen. Pero sobre todo que disfruten, sea lo que sea lo que hagan.