El relato de Álex Mumbrú sobre el EuroBasket y la pancreatitis sufrida
Álex Mumbrú jamás olvidará el verano de 2025. El entrenador español se proclamó campeón del EuroBasket con Alemania, aunque el camino resultó ser infinitamente más complicado de lo esperado. En los días previos al campeonato, le diagnosticaron una pancreatitis que le llevó directo al hospital y de la que ha tardado en recuperarse varias semanas más de lo que duró el torneo continental. Un relato que ha compartido en Marca. Compartimos algunos de los fragmentos más destacados.
Las palabras de Álex Mumbrú sobre todo lo vivido
«Aterrizamos con el charter para iniciar la primera fase del Europeo y me encuentro mal, estoy algo revuelto y me duele bastante el estómago. En la habitación, después de llegar al hotel, empiezo a vomitar. Vomito muchas veces, me asusto y llamo a los doctores de la Federación Alemana. Se me empieza hinchar la barriga, no como una embarazada, pero casi. Empiezo a notar un dolor muy agudo, difícil de explicar con palabras. Nunca había sentido nada igual. Me he lesionado muchas veces como jugador, pero nunca me dolió así nada, y me he roto la mano y algún hueso de la pierna. Sube el doctor, me examina y me llevan al hospital en ambulancia. Ya estoy muy desconcertado porque el dolor es insoportable. Allí costó bastante controlar el dolor y hasta que no entré en la UCI, no se me pasó un poco. Me tuvieron que poner epidural para que no tuviera dolor.
Ahí no conocía la pancreatitis como la conozco ahora. No pensé en lo que me estaba jugando, no pensé en mi vida o mi salud. Quería estar con el equipo a toda costa en la fase final de Riga. Teníamos una posibilidad importante de ganar el oro. Lo sabía. Teníamos todo preparado, al detalle. De esas veces que uno sabe “vamos a ganar”. Si lo miras ahora, fue una locura. Al llegar a Barcelona, fui a Quirón, a la consulta del doctor Antonio de Lacy, que es una eminencia. Fue el primero que operó con laparoscopia en 3D en el mundo. Me dijo lo siguiente: “Bien Álex, has ganado el oro pero te has jugado mucho más”.
Todo el mundo sabe mi compromiso con los equipos, todo el mundo me conoce cómo soy y como me comprometo con ellos. En mi concepto de esto, era imposible bajarme en marcha. No fue sencillo. Lo discutí mucho con el doctor de la Federación Alemana, que también se la jugaba. Pero era muy difícil que no estuviera con mi equipo. Estábamos preparados para si empeoraba, volver a casa. Y además, tuve la fortuna de que una amiga de la familia y su familia viajaron con la mía a Riga. Ella es doctora y me atendió durante todos esos días, me ponía tres bolsas de suero cada día y me tenía muy vigilado. No me movía de la habitación, no comía, bajé mucho peso, casi 15 kg. Preparaba el partido y estaba en la sesión de vídeo. A mis ayudantes les decía lo que podíamos hacer y el plan de cambios y rotaciones durante el partido. Fue duro, la verdad, pero la recompensa de ganar fue grande. Después de ganar el título tenía una gran parte de recuperación por delante. Yo no celebré nada»
Foto: FIBA
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