El Ricky Rubio que todos quisimos, por David Sardinero

El Ricky Rubio que todos quisimos, por David Sardinero

Ricky Rubio fue el justo y merecedor MVP de una Copa del Mundo en la que España se llevó el título gracias a un gran baloncesto

La figura de Ricky Rubio ha trascendido a la cancha y su relato se ha convertido en una de las grandes historias de nuestro baloncesto. Es su momento y lo ha aprovechado. Nos acercamos a su viaje personal

Tres días después de ganar el Mundial, Ricky Rubio inauguraba una sala multifuncional en el hospital Universitari Dexeus Quirón de Barcelona para enfermos de cáncer de mama y de pulmón. La sala lleva el nombre de Javier Claver, padre de su buen amigo, fallecido en 2011 a los 52 años de edad.

“Para él es más importante eso que el Mundial. Y yo estoy más orgulloso de todo lo que hace Ricky fuera de las canchas. Lo otro es sólo deporte.Meter la pelotita tiene su gracia, pero lo importante es cómo es él”. No lo dice cualquiera. Lo dijo su padre, Esteve Rubio, en una entrevista en RNE. En ese mismo acto, Ricky Rubio dejó una frase que sirve para entender lo que es y lo que prioriza: “Abrir una sala para pacientes de cáncer importa más que ganar un Mundial”.

Un antes y un después

La vida de Ricky Rubio cambió en 2016. Y posiblemente cambió mucho antes, cuando su madre empezó a sufrir los efectos de un cáncer de pulmón. Una de esas experiencias traumáticas que te cambian para siempre. Que llegan, da igual que seas un jugador profesional,millonario, o un ciudadano anónimo,y que en muchos casos te acercan a tus propios infiernos, te obligan a conocerlos y,si consigues salir, te cambian para siempre. Te refuerzan y te ponen una coraza porque no quieres volver ahí. Pero ya no eres el mismo. Y Ricky Rubio es ahora el MVP del Mundial. Un jugadorazo que, por suerte,viste la camiseta de España. Que controla todo lo que pasa en la pista y que,si falla dos acciones seguidas, tres,sigue, consciente de lo que ocurre, pero sin venirse abajo. Quizá porque estuvo abajo, de verdad,y sabe que lo que pasa en una pista de baloncesto nada tiene que ver con eso.

Los jugadores profesionales siempre dicen que no es fácil para alguien de fuera entender su cabeza si no has experimentado lo que ellos sí. Sensaciones que periodistas, analistas o aficionados nunca llegan a tener. Por eso quizá la forma más honesta de acercarse a la figura de una persona como Ricky Rubio es hablar con la gente que le conoce bien, de verdad. Intentar asomarse con respeto a un círculo que no es demasiado grande. A él pertenece Sergio Sánchez.

Ricky Rubio (España); Foto: FIBA

Pendiente de todo

Muchos le recordarán jugando en el Bilbao Basket. Alero, rubio y casi 2 metros. Ha estado un año conviviendo con Ricky Rubio en Salt Lake City y trabajando en su fundación, después de cuatro años en la fundación del equipo vasco. Poca gente ha pasado más tiempo con el MVP del Mundial en los últimos meses. “Es el típico amigo que hay en todas las cuadrillas: el protector de todos”, cuenta. “El que siempre está pendiente de todos. Te pregunta qué te pasa, cómo estás. Son cosas que en una grupo normal, de amigos, no te sorprenden, pero en una persona como él, estrella de la NBA, MVP, sí que llama la atención y hace preguntarte cómo puede ser así”.

En China Ricky Rubio se proclamó MVP del torneo y fue elegido en el quinteto ideal. El mejor Ricky Rubio que hemos visto nunca. Y a lo mejor no es el Ricky que algunos imaginaban ver cuando empezó, con una irrupción brutal desde los 14 años, pero la realidad es que es un pedazo de jugador. Con más confianza, con mejor tiro exterior. Controlando el ritmo de partido, utilizando su cuerpo y manteniendo un tono altísimo en defensa. Y utilizando nuevas armas, como ese tiro en suspensión a tabla, a una pierna, que empieza a patentar. Un viaje en el que llegamos a otra de las figuras clave para llegar a esta versión de Ricky Rubio, Raül López. Hace tres años empezaron a trabajar juntos. Fue Ricky el que acudió a Raül y así dos de los mejores bases de nuestra historia unieron sus caminos en Alella, a raíz de un mensaje. Primero, unas cuantas sesiones. La temporada siguiente Raül hizo dos viajes a Estados Unidos durante la temporada. Y la pasada campaña, Raül la pasó en Utah, trabajando junto a Ricky. “Han sido tres años de muchísimo trabajo”, cuenta Sergio Sánchez.“Es espectacular verles trabajar a los dos. Cómo se compenetran, cómo se entienden”.

Más allá del triple

Un proceso en el que se han trabajado muchas más cosas que el triple. Y quizá gracias a eso, a trabajar otros aspectos, ha mejorado el lanzamiento exterior. Trabajando de una forma diferente a lo que Ricky había hecho hasta entonces, con entrenadores específicos sólo para el tiro. Esto era diferente. Nuevos movimientos,más recursos, tiros que no hacía antes. Una forma distinta de trabajar con un entrenador que realmente ni siquiera se considera entrenador, pero que consigue llegar al jugador. Porque más bien hablamos de un viaje, de un proceso que, evidentemente está dando resultados. Los que están cerca creen que Ricky Rubio todavía tiene margen de mejora, que estamos empezando a ver al jugador que es ya y al que le quedan muchos años de baloncesto a un nivel muy alto. Que este Ricky de China es sostenible, en Phoenix o donde sea.“Ricky lleva siendo Ricky siempre. Es un jugadorazo y lleva muchos años siéndolo. Pero ahora el baloncesto y las circunstancias le han puesto en esta situación,y él sigue madurando y mejorando porque trabaja día a día”, remata Sergio Sánchez.

Escuchando,viendo a Ricky Rubio y lo que logró en el Mundial y cómo lo hizo, es difícil no emocionarse. Al hablar,mantiene ese medio segundo de silencio de los que dicen cosas. De los que merece la pena escuchar. “Cuando empieza el torneo, al principio, nos decía:“he venido a ganar este Mundial”, cuentan sus amigos.“Lo decía convencido. Él no habla por hablar”. Al contrario. Donde Ricky Rubio ha decidido hablar es en la cancha. Y ser un ganador. Por él y por los que ya no están.

EL OTRO RICKY RUBIO

La madurez, este punto vital en el que se encuentra Ricky, se traslada fuera de las canchas. Con 29 años, comanda The Ricky Rubio Foundation, que arrancó en el verano de 2018 con dos pilares principales: ayudar a luchar contra el cáncer y trabajar con niños sin recursos. De ahí nace su preciosa historia con Luca, que ahora han reflejado en un emocionante documental, llamado Stronger Together.

Dos caminos, el de Ricky y el de Luca, que se cruzan por la grave enfermedad del joven, de 12 años, que en la primavera de este 2019 viajó a Nueva York a ver jugar al base, tal y como le había prometido un año antes. Como ellos mismos cuentan en el documental, que ha dirigido Álex Torres, dos partidos que parecían perdidos y que han transformado en victoria. Producido por Alto, estudio creativo y productora audiovisual.

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