Iyana Martín atiende a Gigantes en Berlín: «Lo hablaba con Awa el otro día y le decía: “¡Estamos en un Mundial absoluto!”»

Iyana Martín

El desparpajo y talento de Iyana Martín están cautivando en la Copa del Mundo. La joven base, a sus 20 años, lidera a la Selección Española en anotación (17.3), asistencias (3) y eficiencia (18) tras la fase de grupos, siendo elegida MVP del encuentro a cara o cruz disputado ante Japón. Ella lo asume todo con naturalidad. Está acostumbrada a las trazadas que poca gente ha pisado previamente. Y si bien es cierto que padece el hormigueo en el estomago típico de estar viviendo una cita nueva, todo cambia al pisar la cancha en Berlín. Ahí fluye, escucha atentamente y se lleva todo a su terreno. Ese en el que actúa como si no hubiese un mañana.

Gigantes: ¿Cómo estás, Iyana?

Iyana Martín: Estoy muy contenta, la verdad. Creo que estamos dando un montón de pasos hacia delante, súper ilusionadas, tenemos claro el objetivo y me siento muy cómoda.

Renunciaste a la WNBA para preparar este Mundial y descansar el cuerpo, ¿ha merecido tanto la pena como esperabas?

IM: No me arrepiento para nada de la decisión que tomé. Creo que es lo mejor que pude hacer. Llegué a la selección descansada y con un montón de ganas, con esa chispa de volver a competir y de volver a estar aquí. Eso me lo ha dado el mes que estuve en casa, así que no me arrepiento para nada. Las primeras dos semanas sí que paré completamente, pero después aproveché para seguir preparándome y mejorar en el gimnasio, trabajar los puntos débiles que tengo y demás. Siempre desde la tranquilidad.

¿Cómo gestionasteis, tanto tú como el resto de las jóvenes, encontraros en una situación de posible cara o cruz ya en la fase de grupos?

IM: Creo que Alba Torrens nos lo dijo sobre todo cuando acabó el partido: era el momento de estar más juntas que nunca, de que cada una pensara en lo que tenía que mejorar y en lo que tenía que aportar para lo siguiente, y de apoyarnos mucho entre nosotras. Había que tener claro que era un partido importante, no echarse atrás, ser valientes y luchar hasta el final. Creo que lo hemos hecho. Hemos enseñado que estas cosas pueden pasar, pero también que sabemos aprender rápido y ponerles solución.

Aunque a veces no lo parezca, es tu primer Mundial. ¿Sientes mucho cosquilleo en la tripa en el día a día?

IM: Uf, muchísimo. ¡Es que es un Mundial! Lo hablaba con Awa el otro día y le decía: ¡Que estamos en un Mundial absoluto! ¡Una de las mejores competiciones del mundo! Y estamos aquí. Estoy súper contenta. Obviamente, antes de jugar tienes esos nervios, pero son nervios buenos. Son nervios de querer jugar ya, querer salir ya, querer aportar ya.

¿Cómo ha cambiado tu relación con Awa Fam en los últimos 2-3 años?

IM: Es todavía mejor. Al final, durante el año no tenemos la oportunidad de vivir muchas cosas juntas, pero siempre estamos en contacto, intentamos vernos cuando podemos y llamarnos. Los veranos son nuestro momento de volver a unirnos, de volver a estar juntas y disfrutar un poco de la otra en persona, y eso lo agradecemos un montón. Creo que cada vez tenemos más confianza, más conexión dentro de la pista también y nos conocemos más la una a la otra.

El otro día tuvisteis mucho protagonismo Awa Fam, Alicia Flórez, Elena Buenavida y tú en el último cuarto ante Japón. En un día tan importante, ¿cómo de familiar se siente ver a tu alrededor a las jugadoras con las que has crecido y llegado hasta aquí?

IM: Es muy especial. Obviamente, jugar con todas es maravilloso, pero sí que es verdad que con las jugadoras con las que tienes más conexión es con las que llevas más tiempo jugando. Te entiendes un poco más, sabes dónde va a estar la otra y entiendes mejor lo que va a hacer. Es súper bonito. Además, ver el progreso, pasar de jugar un U19 a jugar con la absoluta, me hace muy feliz. Que se cuente con nosotras y que hayamos tenido esa evolución como jugadoras es muy especial.


Convierte Gigantes en tu fuente de noticias de baloncesto. Añade desde aquí a Gigantes del Basket a Google para que te lo muestre más.


Has repetido en varias ocasiones que estás aquí para aprender y para escuchar. ¿Quién te da más consejos?

IM: Primero al staff, donde tenemos a cuatro entrenadoras y entrenadores que saben muchísimo y a quienes escuchamos un montón. Tanto Miguel como Anna, Raquel y Cris hacen un trabajo espectacular desde el banquillo. Luego Mariona me ayuda mucho. Es base y controla mucho el ritmo de los partidos. Maite también, y Alba. Son jugadoras que tienen mucha más experiencia que yo, me dan muchos consejos que luego utilizo en pista.

¿Qué es lo que más te están repitiendo? 

IM: Depende de cada partido, porque hemos jugado tres partidos muy diferentes: uno contra un equipo europeo, otro asiático y otro africano. Al final, cada uno exigía cosas un poco diferentes. Pero cada corrección y cada detalle para mí es importante. Me lo llevo en la mochila por si tengo que volver a utilizarlo. Estoy muy contenta de tener a gente que me ayude.

Tus porcentajes de tiro están muy por encima de la media ahora mismo, ¿a qué achacas llegar y sentirte tan cómoda, encontrando buenas situaciones de tiro y ejecutarlas con tanta confianza?

IM: Es el juego que llevamos haciendo desde hace un mes. Estoy cómoda con el equipo, me siento tranquila cuando juego, tengo confianza y sé que confían en mí. Es un poco lo que me exige cada partido. Si hay algún partido en el que no tengo que tirar tanto y tengo que hacer otra cosa, lo haré, lo que se me pida. Ahora tengo un poco más de opción de tirar a canasta y creo que tengo esa confianza del banquillo y de mis compañeras.

Puedo ser yo un día, como puede ser otra jugadora la que tenga mejores porcentajes otro día. Eso depende de cómo vayan las cosas. Yo estoy aquí para hacer lo que me pidan y estoy muy contenta de que tengamos confianza entre nosotras para asumir los tiros.

¿Lo tuyo es una locura ordenada?

IM: Intento adaptarme a lo que me piden. Sí que es verdad que a veces se me va un poco, porque soy un poco torbellino en pista. Y fuera también. Intento adaptarme siempre a lo que se me pide aquí, sí, pero llevándolo también a mi juego. Miguel siempre nos dice que seamos nosotras mismas, pero obviamente dentro de un orden mínimo y de una convivencia de grupo.

Con el tiempo seguro que lo mejoro, pero tengo que aprender a controlar los ritmos, saber cuándo sí y cuándo no. Pero poco a poco.

¿Y cómo de acostumbrada estás a las situaciones extraordinarias? Has entrado a la Absoluta con un rol importante, siempre has jugado con jugadoras de mayor edad en formación, etc.

IM: Sí que es verdad que en categorías inferiores ya lo he entrenado. El hecho de ir con las mayores o subir con categorías superiores me ha hecho dar un salto muy grande a nivel de baloncesto y también de madurez. Al final son competiciones, aunque sean categorías inferiores, muy intensas, y te aporta mucho ir con personas mayores que tú porque aprendes un montón. Creo que eso me ha ayudado mucho a llegar a la Absoluta y poder estar bien.

Pero, como te digo, cuando llegas aquí las compañeras lo hacen muy fácil. Ellas y Miguel entienden que no es algo de la edad, sino que eres una jugadora más. Te respetan, te apoyan, te enseñan y te echan la bronca cuando te la tienen que echar, pero también te apoyan cuando tienen que hacerlo, como si fueras una más. Eso es también lo especial de este grupo.

Al despedirte de Avenida reconociste haber escuchado mucho esta última temporada una canción de Siloé, «Que merezca la pena». ¿Cuál ha sonado mucho aquí en Berlín?

IM: Cuando entramos al vestuario, la primera canción que suena siempre antes de jugar es «Como si fueras a morir mañana» (Leiva). Yo me quedaría con esa, aparte de «El vals del obrero», que ya hemos dicho muchas veces que la escuchamos antes de salir. Pero «Como si fueras a morir mañana» creo que nos representa mucho, expresa muy bien lo que quiere y el objetivo que tiene este grupo.

¿Cómo es vivir todos los días como si fuera el último?

IM: Mola mucho. Siempre lo digo: las experiencias que vivimos en el mundo del baloncesto son experiencias muy intensas, muy cortas, pero también increíbles. Son montañas rusas constantes de estímulos y hay que absorber todo lo que puedas, aprender todo lo que puedas, como si no hubiese un mañana.

Foto: Alberto Nevado

El Mundial de todas (Nº 1.571 Agosto 2026)

Un equipo y un Mundial para ilusionarnos. Análisis, entrevista a Awa Fam y previa del campeonato, junto a contenidos de Liga Endesa, NBA y Euroliga.

Comprar