España vs Estados Unidos: ¿Cómo juegan? ¿Cómo se les puede vencer? Claves y escenarios a seguir

España vs Estados Unidos: ¿Cómo juegan? ¿Cómo se les puede vencer? Claves y escenarios a seguir

La derrota ante Eslovenia dejó a España sin primera plaza de grupo y, lo peor, apuntando a un cruce complicado en la fase de eliminatorias. El sorteo confirmó el, seguramente, peor escenario posible: medirse con Estados Unidos, un equipo que si bien perdió ante Francia en su estreno, cuenta con la mayor cantidad de talento y recursos del torneo. Y sigue siendo gran favorito al oro.

Ahora bien, ¿puede España llevarse el encuentro? ¿Cómo juega Estados Unidos? ¿Cuáles son sus virtudes, sus fragilidades y las claves del partido?

Estados Unidos, una rotación definida

Antes de entrar en otros detalles, conviene acercar su rotación habitual. Hay dos puntos muy interesantes en ella. Uno es el puesto de ‘cinco‘, que ocupan dos hombres (Draymond Green y Bam Adebayo) fuertes pero pequeños, muy móviles y grandes pasadores en situaciones de poste alto o bloqueos con pases a la mano. Ambos son paradigmas de su versatilidad y definen su estilo atrás, porque son jugadores que perfectamente defienden las cinco posiciones rivales, no temen emparejarse con exteriores a ocho metros del aro. Estados Unidos cambia asignaciones en bloqueos permanentemente, es un equipo con gran potencial físico que limita el ‘mismatch’ (desajuste defensivo) con enorme versatilidad. Su potencial atrás, como grupo, es soberbio. Pero también su inconsistencia, algo fácilmente explicable porque es un equipo sin ningún hábito, rutina o automatismo atrás porque básicamente es la primera vez que juega junto y no ha gozado de período de entrenamientos o tiempo suficiente para crear esos hábitos.

Y el otro es la apuesta por jugar mucho tiempo con sus dos bases, juntando a Damian Lillard, su mayor desequilibrio desde el bote, con Jrue Holiday, su mejor distribuidor a media pista y (de paso) su mejor defensor exterior, dos circunstancias perfectas para complementar a Lillard. Ambos son, de hecho, los jugadores con más minutos para los americanos, por delante de Kevin Durant. No es casualidad, juntarlos es muy beneficioso para su plan.

La rotación normalmente se ajusta a nueve hombres, dejando a JaVale McGee (como opción de tamaño interior), Keldon Johnson y Jerami Grant (últimas opciones en sus alas) como piezas puntuales. La batería de aleros la componen Kevin Durant, Jayson Tatum, Zach LaVine, Devin Booker y Khris Middleton como elementos casi intercambiables a cualquier nivel ofensivo. Todos generan desde el bote y son grandes tiradores, aunque para asignaciones defensivas de cierto protagonismo cerca del aro Gregg Popovich prefiere (lógicamente) a Durant, Tatum y Middleton por su tamaño y cualidades atrás.

El tiro exterior y el pase vertical

Estados Unidos es el equipo que mayor volumen de triples tiene en estos Juegos Olímpicos. Junto a Eslovenia, son los únicos de los doce que han lanzado más de tres que de dos. Además, es con cierta diferencia el mejor conjunto anotando esos tiros de tres. Los estadounidenses han metido más del 43% de sus triples y tienen a sus cinco hombres con más intentos por encima del 36%, estando dos de ellos (Holiday y LaVine) por encima del 50%. No cabe duda alguna: su tiro exterior es vertebral en el plan y tienen recursos de sobra como para martirizar con él.

Ahora bien, ese abuso puede convertirse en un elemento peligroso para ellos cuando se dan ciertas circunstancias. Una de ellas es la capacidad de España generar ‘malos tiros’… incluso en jugadores que pueden meterlos. Lillard o Durant son perfectamente capaces de meter tiros bien defendidos, sobre bote y desde rangos enormes. Pero si España provoca recurrentemente tiros de tres tras bote y no sobre catch&shoot, será algo positivo. Otro escenario es limitar los intentos en transición. Unir espacio y ritmo convierte a los de Popovich en casi imbatibles y les facilita la creación de buenos tiros de tres. ¿Debe España ‘atacar’ el rebote ofensivo o cuidar la transición? ¿De qué modo puede compensar ganar segundas oportunidades si permites acelerar el ritmo del encuentro? En general, un ritmo bajo, con abundancia de escenarios a media pista, es mucho más interesante.

Y una tercera circunstancia es la construcción de los tiros. Estados Unidos ha tenido el más alto ratio de asistencias (2.9 pases de canasta por cada balón perdido) y el más bajo de pérdidas durante la fase de grupos (perdiendo solo un 10% de sus posesiones, según cifras de ‘Tubscout’), pero ambos datos (de muestra limitada y marcados siempre por haberse medido solo a un rival candidato a medalla) están claramente marcados por su estilo: es un equipo que, circulando poco el balón, encuentra muchos pases ‘finales’ por desequilibrio individual. Si los Spurs de Popovich en plenitud vinieron a ser un claro ejemplo de equipo plagado de pases horizontales (que poco a poco van rajando la defensa hasta hacer el agujero definitivo), la antítesis se construye en base a sistemas con pases más verticales (más dañinos, sin necesidad de ir rasgando la defensa con secuencias largas de pases).

En el fondo, una asistencia es simplemente un pase para un lanzamiento anotado, pero no revela cuántos pases se han dado antes para obtener ese desequilibrio. Dicho de otro modo, Estados Unidos no necesita pasar el balón en abundancia para encontrar tiros, situación que limita sus pérdidas (si pasas menos, normalmente tienes menor riesgo de perderlo), pero esa ‘virtud’ puede atascar su ataque ante defensas versátiles, que cambien en bloqueos y acaben haciendo que ese estilo de poco pase y mucho desequilibrio individual se traduzca, a media pista, en tiros forzados. Puede llevar al individualismo, a que cada jugador trate de resolver por su cuenta.

La apuesta por las variantes zonales es de esperar en un encuentro en el que el rival posee tanto desequilibrio en uno contra uno, pero resultarán más interesantes cuanto menos patrones sigan. Es decir, para ciertas posesiones o momentos de partido, pero seguramente no en tramos prolongados que pueden derivar en que Estados Unidos identifique claramente qué hay enfrente todo el tiempo y encuentre la solución. La zona de ajustes puede ser un recurso defensivo para cambiar su ritmo de ataque y controlar el desborde en uno contra uno si ganan la pintura, protegiendo de paso el rebote, pero no se puede olvidar un detalle: es el mejor equipo tirando de tres en el torneo.

Rebote y presión defensiva

España sufrió mucho en el rebote defensivo ante Eslovenia, permitiendo que el rival cogiese uno de cada tres balones en su aro. En general Estados Unidos es un equipo de similar ocupación espacial (no tan dañina con interiores que se abran para tirar), pero mucho menos hábito de cargar el rebote de ataque. Eso sí, para España es primordial que su rotación exterior cierre la zona cuando los americanos saquen a los interiores a la línea de tres. El rebote del ‘pequeño’ puede ser diferencial para España ante los de Popovich. Y desde luego permitir segundas opciones sería cavar directamente tu tumba.

Un elemento de fragilidad en la defensa estadounidense es la zona, la protección del aro. Jugar con ‘cincos’ muy versátiles les hace perfectamente capaces de nublar situaciones de pick&roll (lanzan el dos contra uno sobre el manejador y son rapidísimos en las rotaciones posteriores), pero también endebles dentro. Estados Unidos arriesga mucho en su primera línea (recupera 0.9 balones por cada balón que pierde, el mejor dato del torneo) pero apenas tiene respuesta interior cuando se les gana la zona. El tema está en que, lógicamente, no es sencillo ganarles esa zona sin cometer errores. España debe ser agresiva buscando ese espacio interior y, si encuentra ventaja pronto, tratar de castigarla.

Emparejamientos clave y el factor Holiday

Partiendo de una realidad a asumir, que cualquier jugador del perímetro americano puede detonar el partido si entra en ritmo, hay dos jugadores cuya marca (y plan defensivo) resulta especialmente vital: Kevin Durant y Damian Lillard. Son los dos que con más facilidad generan sus tiros y los dos cuyo trance puntual puede reventar de forma más contundente el duelo. Durant es el reto definitivo, porque su tamaño y envergadura casi exige que Claver/Garuba rocen la perfección y las ayudas respondan. Eso sí, también se le podría asignar un defensor más pequeño (Rudy/Abalde), de manos más rápidas, buscando encaminar su acción a poste bajo y de espaldas, para aprovechar su mayor tamaño y alterar su escenario preferido: jugar de cara al aro. ¿Seguirá siendo peligrosísimo ahí? Claro, es Kevin Durant. Pero quizás pueda interesar como alternativa.

En cualquier caso, si Estados Unidos implica en su ataque constantemente a sus interiores en bloqueos o pases a la mano, con el fin de sacar de la zona al ‘cinco’ español, las rotaciones defensivas y ayudas cobran vital importancia. Medio metro o medio segundo concedido puede ser mortal.

Por otro lado, para España puede resultar complicado exigir a Ricky Rubio lo que tiene por delante. Es el mejor emparejamiento de presión para Lillard, pero por su relevancia ofensiva en el sistema no se le puede asignar esa marca a tiempo completo, ya que se le agotaría. Sobre todo considerando que en el otro lado de la pista, es más que posible que Jrue Holiday sea la sombra de Ricky para molestar su subida del balón, sus líneas de pase, su pick&roll y por supuesto sus puntos. Holiday es un monstruo defensivo y para Rubio este es un partido de infinita exigencia.

Vinculado a ello, si Holiday satura a Rubio, Marc Gasol dará previsiblemente ese paso adelante como generador de juego, sobre todo en situaciones de poste alto. Y precisamente Marc es un hombre vital por su impacto ofensivo. En un duelo en el que Rubio, a día de hoy el principal bastión anotador de España, puede estar tan exigido… los de Scariolo necesitan a Marc mucho más agresivo buscando sus propios puntos. Ante Argentina (2 puntos) y Eslovenia (9) no llegó a dobles dígitos y, de repetirse ante Estados Unidos, el problema sería importante.

A Francia le funcionó pero…  ¿se debe jugar con dos interiores natos?

Una de las cuestiones tácticas más interesantes que aparece en este duelo, sobre todo viendo la configuración de plantilla de España, es si Scariolo debe apostar por formatos en pista con dos ‘cincos’ natos al mismo tiempo. Es decir, que dos hombres de entre Marc Gasol, Pau Gasol y Willy Hernangómez coincidan para hacer valer el tamaño y poder en la zona, sacrificando la versatilidad de Víctor Claver o Usman Garuba en el puesto de ‘cuatro’.

Esa posibilidad se pudo ver en apariencia reforzada tras analizar lo ocurrido en el duelo entre Francia y Estados Unidos de la fase de grupos, en el que los galos optaron -cuando su situación era claramente negativa en el marcador- por hacer coincidir a dos ‘cincos’ puros, especialmente a Rudy Gobert y Vincent Poirier. En casi 12 minutos que estuvo en cancha con dos ‘cincos ‘durante su partido, Francia le metió 12 puntos de diferencia a Estados Unidos (22-10 de parcial), lo que generó un punto de inflexión en el encuentro.

¿Podría repetir fórmula España? La realidad es que para el combinado nacional un escenario así parece mucho más complicado. En el fondo que Scariolo no haya hecho coincidir a los Gasol, dos de sus jugadores de mayor talento, no es casual. España jugó con dos ‘cincos’ casi ocho minutos ante Eslovenia, pero perdió el parcial. Los ‘cincos’ de España poseen un gran arsenal ofensivo (en opciones de tiro exterior y distribución los Gasol; en poste bajo Hernangómez), pero para medirse a Estados Unidos conviene tener en cuenta también otras virtudes.

Primero, porque en el juego FIBA no siempre es sencillo jugar balones de poste bajo, por la mayor facilidad que existe a la hora de saturar la pintura de cuerpos y hacer ayudas, por la diferente normativa de los tres segundos defensivos que existe con respecto a la NBA. Por lo que ese ‘abuso’ interior ante formatos pequeños, en los que jugadores como Durant o Tatum podrían quedar emparejados con un ‘cinco’ español, no sería sencillo en la práctica.

Segundo, porque si no obtienes ese claro dominio en la zona y el rebote ofensivo, sometiendo a los de Popovich a base de segundas oportunidades, en defensa es difícil que ese formato te compense. Los ‘cincos’ españoles carecen de la movilidad, el desplazamiento lateral y la explosividad que puedan mostrar Gobert y Poirier. Y son mucho menos solventes en el rebote defensivo. Emplear dos ‘cincos’ se debe traducir en someter la zona (rebote, puntos en pintura, puntos en segundas oportunidades). Existen dudas de que pueda hacerse con éxito.

Ante un rival como Estados Unidos, que planteará formatos con todos sus jugadores abiertos salvo el interior de turno (Green o Adebayo), que participa en secuencias también alejadas del aro (como bloqueador, fuente de pases a la mano o directamente distribuidor), es factible que los americanos creen situaciones con los dos ‘grandes’ españoles lejos del aro, limitando su acción y dejando el aro sin protección. Sería una pesadilla. Eslovenia es un equipo mucho más armónico en su ataque, pero el desequilibrio de Estados Unidos podría penalizar igualmente.

¿Puede optar España por formatos con dos ‘cincos’? Claro que puede. Y de hecho si las cosas van mal, debe probarlos. Pero el éxito que tuvo Francia ante los americanos en ese formato es difícil replicarlo para España porque, básicamente, sus jugadores tienen virtudes muy distintas, sobre todo en el aspecto atlético y defensivo, que lo validan más ante un rival así.

Como conclusión el partido es, para España, un reto mayúsculo. Estados Unidos es el conjunto más armado de recursos del torneo, pero también uno de los más frágiles a nivel de cohesión colectiva. Poseen más despliegue atlético y desequilibrio individual ofensivo que el resto, pero salvo casos puntuales lo exhiben desde un plano terrenal, desde luego no comparable a la presencia de superestrellas de los equipos de Pekín o Londres. Es un equipo ‘humano’ que, no obstante, exigirá plenitud a España si quiere vencerle.

-Con la colaboración de los datos de Tubscout.