¿Cómo superó Japón a Bélgica y Francia? Analizamos su sistema ofensivo

¿Cómo superó Japón a Bélgica y Francia? Analizamos su sistema ofensivo

Japón se ha convertido en la gran sorpresa de los Juegos Olímpicos, superando cualquier expectativa previa y llegando hasta la final ante Estados Unidos. El equipo nipón, rival siempre duro al que enfrentarse, ha llevado su juego a rozar la perfección por momentos, generando una autoconfianza inmensa que ha seguido alimentando una dinámica ya de por sí positiva.

Detrás de esta selección única y divertida se encuentra Tom Hovasse, seleccionador estadounidense totalmente comprometido y sumergido en la cultura japonesa. De su mano, Japón ha desarrollado un juego atractivo, dando rienda suelta a la toma de decisiones de sus jugadoras, el aprovechamiento de la velocidad de las componentes del grupo y la sencillez como preferencia ante lo complejo. Esto último no significa que, para llegar a este punto de juego, el camino previo fuera más fácil o que cualquiera sea capaz de ejecutarlo, sino que esta selección nipona genera todo desde las rápidas transiciones ofensivas, los unos contra unos de Machida o el juego sin balón de sus compañeras.

En Gigantes del Basket, en la previa de la gran final, hemos decidido profundizar un poco en el tan elogiado juego japonés. En un intento de acercar su sistema ofensivo de la manera más sencilla y entendible posible, hemos intentado realizar una imagen genérica de lo mostrado por las niponas en cuartos y semifinales ante dos grandes potencias como Bélgica y Francia. Y estos son los 5 puntos que hemos querido destacar:

Rápidas transiciones ofensivas

La principal característica de esta selección nipona. Si les das alas y realizas una transición defensiva lenta, has firmado tu sentencia. Francia fue incapaz de controlar este aspecto del juego comandado por Rui Machida, quien siempre encontraba a una compañera liberada cerca o lejos del aro debido a la superioridad numérica y/o mejor colocación de las jugadoras. Cada vez que Machida encontró el carril central y arrancó con su característica velocidad, Francia sufrió (recibió 24 puntos al contraataque). Un aspecto que Bélgica supo controlar mejor (6), provocando un mayor número de ataques japoneses en estático.

El factor Machida en estático

Rui Machida es el cerebro de esta selección en transición y en estático. Todo balón pasa por sus manos y esto, junto a los movimientos y acierto de sus compañeras, ha terminado provocando sus históricas cifras de asistencias en estos Juegos Olímpicos. Machida, hasta ahora, se ha mostrado imparable en el uno contra uno. En cuanto arranca por velocidad, siempre suceden cosas. En esta ocasión, hemos recopilado las acciones en las que Francia y Bélgica cerraron la zona. Al jugar con 4 abiertas y ser la gran mayoría tiradoras (4 jugadoras por encima del 45% en T3; 6 por encima del 38%) Machida no dudó en castigar cualquier metro extra que disponían sus compañeras. Principalmente, desde las esquinas.

   

Spacing

Japón juega siempre con las 5 jugadoras abiertas. La presencia de niponas en la zona se reduce al momento de la finalización o acciones muy puntuales con Maki Takada (1.85m) al poste. El conjunto de Hovasse basa gran parte de sus ataques en estático en unos contra unos (Machida, Miyazawa) en los que, por velocidad, generan ventajas. A partir de ahí, todo fluye. El espacio generado en el interior debido a la colocación de las 5 jugadoras es inmenso y este obliga a las defensoras a decidir: si van a la ayuda, una tiradora espera fuera liberada. Si no van a la ayuda, la velocidad japonesa suele marcar diferencias. Y, por el momento en la fase eliminatoria, ni belgas ni francesas han encontrado una buena rotación defensiva para solucionar esta fortaleza nipona.

  

Juego sin balón

A falta de sistemas largos y ordenados, Japón opta en gran medida por la sencillez, aprovechando sus grandes lecturas ofensivas potenciadas por el buen spacing y las grandes decisiones de las jugadoras. Cuando la posesión no puede ser resuelta con una rápida transición o la ventaja a través del uno contra uno no ha sido generada, aparecen el resto de compañeras en acción. Los cortes sin balón verticales al aro por delante de las defensoras, tratando de sorprender a estas mientras esperan en lado débil, y las puertas atrás por línea de fondo son dos recursos vistos con asiduidad. Sin complicaciones, pero con una gran efectividad. Machida y Miyazawa, de nuevo, brillantes.

Inspiración

A pesar de todo lo comentado, Japón no podría haber llegado al lugar en el que está ahora sin una dosis de confianza que en ocasiones ha superado cualquier lógica. Más ante Bélgica que contra Francia, pero en ambos partidos dejando esto patente, Japón solventó multitud de situaciones gracias a la inmensa autoconfianza de las jugadoras. Bélgica recibió 14 triples, entre los que se encuentran varios que fueron anotados en los primeros 5 segundos de posesión o con una mano encima de diversas jugadoras. Esta situación ha ido in crescendo con el paso de los choques, dejando claro que el techo de esta selección ha ido aumentando junto al juego del equipo. Cada ronda que han superado les ha permitido alcanzar un nivel nuevo de satisfacción y credibilidad consigo mismas y este será uno de los principales argumentos para soñar con un partido competido frente a Estados Unidos.

Foto: FIBA