Héroes de nueva generación

Héroes de nueva generación

Nuevas generaciones, nuevos talentos jóvenes, nuevas estrellas del futuro. Estamos ante una nueva remesa de grandísimos jugadores que en los próximos años están llamados a tomar el relevo de los protagonistas del presente.

Oro en Mannheim siguiendo la estela del oro del verano en el Europeo junior de Polonia. Generaciones del 93, del 94, del 95… que en los próximos años se irán fusionando como seniors con nuevos talentos y que mantendrán a España en lo más alto del concierto internacional. No hay un solo argumento lógico que rebata que si son los mejores –o de los mejores– juniors del mundo lo han de seguir siendo a medida que cumplan años. Sólo hay una circunstancia que puede impedir su progresión: la falta de confianza de sus entrenadores –o de sus directivos– en esos talentos formados de manera adecuada en unos clubes que ahora y en el futuro deben dar sentido a su trabajo de cantera ofreciéndoles la oportunidad de dar el salto a la élite.

Hace trece años, cuando los primeros ‘Juniors de Oro’ se proclamaron campeones del Mundo en Lisboa, estalló una campaña mediática a favor de que los Navarro, Raül, Felipe, Cabezas, Berni, Gasol, Calderón… entre otros, tuvieran la oportunidad de saltar a las pistas ACB y demostraran su talento. No hace falta analizar el resultado de esa iniciativa que relanzó el baloncesto español. Ahora tenemos, mezclando las últimas tres generaciones, nuevos talentos como Abrines, Josep Pérez, Dani Díez, Diop, Javi Marín, Hernangómez, Homs, Abalde, Martín, Sans,… entre otros talentos, que están llamados a ser los que en los próximos años tomen el relevo de las estrellas del presente. Ahora, la próxima temporada, o como mucho la siguiente, estos chavales tienen que estar en la pista progresando individualmente además de ilusionar al entorno.

El baloncesto español realiza una tarea muchas veces poco reconocida en las canteras de los clubes y en la formación de los entrenadores y opta por focalizar la atención en cuestiones que erróneamente –por desconocimiento del producto y por comparación con el fútbol– se valoran como mucho más ‘comerciales’. No se equivoquen amigos, en el baloncesto nada vende más que la ilusión y esa ilusión llega de la mano de la identificación con quienes están en la pista. La ilusión llegó hace décadas de la mano de los Corbalán, Epi, Fernando Martín…,

… Más información en la revista GIGANTES.

YA EN TU QUIOSCO