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Pequeña Montaña: la historia más bonita del mundo, por José Ajero

Pequeña Montaña: la historia más bonita del mundo, por José Ajero

José Ajero ta acerca la bonita historia de Kyrie Irving a través de sus nuevas zapatillas, con un significado muy especial.

Kelly Brinkley es el nombre del pegamento de esta historia de dolor y zapas. Las zapatillas vendrán al final, como una consecuencia más. Igual que alguna que otra metedura de pata.

Brinkley nació en la reserva india de Standing Rock, allá por North Dakota. Se enteró por papeles de la reserva que tenía una hermana que había sido dada en adopción. Había fallecido en 1996. Las condiciones de la reserva no eran las mejores. Los planes de drogar y emborrachar a los sioux había sido rentable durante décadas. Sus padres dieron en adopción a su hermana mayor, Elizabeth.

Brinkley siguió tirando del hilo hasta descubrir que esa mujer, su hermana, tenía dos hijos. Uno de ellos, nacido en 1992, se llamaba Kyrie, igual que su hija nacida solo unos meses después del mismo año. Una milagrosa coincidencia que hizo a todos ponerse sobre la pista.

No necesita Kyrie Irving para nada volcarse con su pasado. Es uno de los atletas más conocidos del mundo; de refilón, su madre murió con cuatro años. Podría haber dejado pasar la herencia de su madre Elizabeth, la niña dada en adopción ante las malas condiciones de presente y futuro en Standing Rock. Sin embargo, Kyrie no solo ha querido remover el pasado de su madre sino que se ha metido hasta el fondo en él. De hecho, el pasado 24 de agosto, en una ceremonia en la que se le llevó la emoción, recibió su nuevo nombre: Pequeña Montaña. Le colgaban plumas del pelo, se le acompañó con piel de búfalo real, a la vez que vestía una camisa con ribetes y un gran medallón con su nuevo nombre.

Little Mountain es el nombre del nuevo modelo de Kyrie5, que nos pone sobre la pista de la historia más bonita de Irving: honrar la memoria escondida de su madre. De ella siempre se ha acordado sin tener recuerdo, y por ella está dispuesto a meterse en marrones de complicada solución. En la previa del último Acción de Gracias alguien le preguntó de la manera más naive qué iba a hacer o dejar de hacer: había caído derrotado, no eran los mejores momentos y contestó una peligrosa frase: «Que le den a Acción de Gracias»De repente Kyrie faltaba a uno de los estereotipos mayores de la máquina propaganda yanki: las cenas y el pavo esconden honrar la memoria de los colonos que llegaron a quedarse con las tierras de los indios nativos americanos, un genocidio encubierto, un aislamiento manifiesto, y, en la nueva vida de Irving, poco o nada hay que celebrar de esto.

Pidió perdón, pero su lucha no para… y la prueba es que justo antes de la Navidad decide sacar un modelo de sus nuevas zapatillas. Azul cielo, como es el firmamento en Standing Rock y con el firme propósito que los colores, los nombres y los detalles cumplan a rajatabla su deseo de igualar sus ideales.

¿Es o no es la historia más bonita?

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