Entrevista a Alicia Flórez: las raíces y esencia de una de las sensaciones del inicio de la Liga Femenina Endesa
Alicia Flórez ha arrancado la temporada con Durán Maquinaria Ensino a un nivel excepcional. La joven jugadora de 21 años, cedida por Valencia Basket, se encuentra entre las más valoradas de la competición, siendo la nacional con mejores registros tras disputar cuatro encuentros. A día de hoy, en su casillero particular lucen 14.5 puntos, 6 rebotes, 5.3 asistencias y 3.3 robos por partido, lo que hacen un total de 21 de valoración media. Un salto enorme en una campaña en la que todo ha cambiado para ella, tanto en su día a día como a la hora de saltar a cancha.
Formada en León, como ella misma se encarga de recordar cada vez que tiene oportunidad, nos adentramos en su figura de su mano. Por qué es la jugadora que hoy en día es, cuáles son los motivos de sus fortalezas en pista, dónde ha trabajado más durante los últimos meses y de qué manera ha gestionado todos los cambios en su vida durante los últimos años. Todo esto, sin dejar de lado el gran inicio del conjunto gallego, situado en la zona alta de la tabla tras salir victorioso de varios choques ante rivales directos.
Gigantes del Basket: Buenas, Alicia. Lleváis tres victorias en cuatro partidos, e incluso en la derrota en Zaragoza competisteis decentemente. Os lastró principalmente un segundo cuarto malo.
Alicia Flórez: Sí, la verdad que estamos haciendo un inicio muy bueno. Hemos hecho una buena pretemporada, trabajamos muchas cosas nuevas que quería introducir Suso Garrido. Somos un equipo bastante nuevo y joven, y hemos trabajado mucho. El primer partido en Zaragoza nos sirvió para ubicarnos, ver en qué nivel estábamos. Ese segundo cuarto fue muy malo, y de hecho, en los cuatro partidos que llevamos, los segundos cuartos suelen ser los peores. Intentamos que nos afecten lo menos posible, ir mejorándolos. Aun así, ese partido nos hizo ver que podemos hacerlo bastante bien, que tenemos buen equipo y que, si seguimos a este ritmo, podemos competir. Luego ganamos a Estepona y Leganés, que eran rivales directos, y contra Gernika en casa jugamos muy bien. Ahora mismo todos los partidos en casa son los más importantes. Creo que nos lo merecimos.
G: ¿Tenéis identificadas las razones de esos bajones en los segundos periodos?
AF: No lo sabemos muy bien. Yo lo achaco a que jugamos a un ritmo muy alto y que llega un momento en que el otro equipo se acomoda y nos coge el punto. Ahí tenemos que aprender a hacer ajustes y cosas diferentes. Luego, los terceros cuartos los jugamos bien porque en el descanso hablamos y aclaramos ideas.
G: También destacáis por poder competir a anotaciones altas como se ha visto en este arranque.
AF: Sí, queremos jugar así. Se me ocurre ahora mismo el Valencia Basket masculino, que va a anotaciones muy altas. Queremos un poco eso. Nosotras jugamos muchos triples en transición y buscamos ritmo. Te la juegas a ir a un partido de 90 puntos. Ahora nos falta evitar que el rival también anote 90.
G: Las transiciones siempre han sido uno de tus puntos fuertes.
AF: Sí, cuando hablé con Ensino, con Suso, me puso en valor eso: defender rápido, robar el balón y salir en transición. Es uno de mis puntos fuertes, y por ahora tanto el equipo como yo estamos bien.
G: ¿Cómo estás llevando el cambio de pasar de ser una de las jóvenes en Valencia Basket, en un equipo de primer nivel, a seguir siendo de las jóvenes pero con un papel más protagonista en Ensino?
AF: Me sigo considerando la “junior”, sigo con esa mentalidad. Salgo a todos los partidos con la misma idea.
G: ¿Con algo que demostrar?
AF: No, eso no. En Valencia aprendí a salir y aportar lo que pudiera, sin tener que demostrar nada. Aquí hago lo mismo: somos 11 jugadoras, y si una no está bien, otra lo estará. Me gusta eso del equipo, porque todas aportamos. Lydia Giomi, por ejemplo, un día mete 8 y otro 25. No hay presión sobre una sola. Somos un grupo muy compatible y nos apoyamos.
G: Aunque sigas sintiéndote la junior, en Ensino sois varias las que rondáis generaciones similares: Haidara, Garfella, Bosch, tú… ¿Se nota?
AF: Creo que ayuda mucho. Somos gente con ganas de estar en la liga. El equilibrio entre experiencia y juventud es clave para un equipo competitivo. Nosotras, las jóvenes, cometemos errores propios de la edad, pero las mayores nos ayudan mucho. Yo que vengo de Valencia lo noto mucho, ¡que seguimos siendo jóvenes! Ellas nos dan experiencia y, a su vez, nosotras les damos aire fresco.
G: ¿Cuánto te ha facilitado el tener minutos importantes al 1 la temporada pasada, por las circunstancias del equipo, a la hora de dar este salto en rol y rendimiento?
AF: Cuando llegué a Valencia después de León, me pusieron más al dos. Me metieron mucho en la cabeza que debía convertirme a esa posición. Pero el año pasado, por las circunstancias que dices, tuve que volver al uno. En un equipo como Valencia es complicado, pero aprendí mucho de las veteranas. Pequeños consejos que me daban jugadoras como Alba Torrens, Leti Romero o Leo Fiebich me ayudaron. Suplo la falta de experiencia con el hecho de haber estado con gente así. Me ayuda un poco a jugar cómoda y confiada al uno en Ensino. Tengo muchos fallos de la edad, pero a veces me acuerdo de lo que me enseñaron ellas.
G: ¿Y tú dónde estás más cómoda? Y no hablo tanto de posición concreta, sino de situaciones en pista. Te encuentras mejor si te acompaña una escolta tiradora y tú de base, al dos con una directora a tu lado, ¿o qué situación es la ideal para ti?
AF: La verdad es que todavía no sabría muy bien qué responder. Aún estoy en ese aprendizaje de qué me gusta tener a mi lado. En Ensino, a veces juego con Alessandra Orsili, la base titular, y me siento muy dos, siguiendo sus indicaciones. Yo soy una soldado, hago lo que diga. Otras veces juego con Nhug o con Imani, que son más exteriores, y tengo que asumir más responsabilidad al uno. Me gusta que el equipo me dé ambas opciones porque me ayuda a desarrollarme.
G: Los resultados están acompañando, pero empezasteis con tres bases nuevas. ¿Ha sido complejo el proceso de adaptaros?
AF: Sí, costó bastante. Orsili tiene 24 o 25 años, sigue siendo joven. En pretemporada fue difícil porque había tres o cuatro veteranas del año pasado que ya conocían el estilo de juego de Suso, pero las generadoras principales éramos nuevas. Las dos primeras semanas fueron un desastre, caían broncas por todos lados. Pero nos vino bien que nos metieran caña, nos exigió estar al cien por cien mentalmente, y eso ahora se nota. Sabemos lo que tenemos que hacer.
G: Hablando de tu juego, personalmente siempre me han llamado mucho la atención dos puntos en concreto. El primero es cómo celebras cada acción defensiva positiva. ¿De dónde viene eso?
AF: Todo empezó cuando jugaba en León, mis dos años de junior. Quedamos cuartas de España las dos veces, y lo hicimos defendiendo como bestias. Siempre se dice que es más bonito atacar, pero sabíamos las características que tenía nuestro equipo y contra quién jugábamos. Mi entrenador, Rafa González, que me entrenó durante 8 años, siempre me inculcó que mi camino iba a ser la defensa. Me decía que si iba a llegar era porque iba a defender. Así ocho años. En los campeonatos apenas metíamos 60 puntos por partido, así que celebrábamos más una buena defensa que una canasta. De ahí viene esa energía.
G: El segundo es esa creatividad que tienes a la hora de pasar, sobre todo en transición.
AF: Creo que en León siempre me dieron la opción de fallar, y eso es muy importante en formación. Te invitaban a hacer cosas nuevas, diferentes, no limitarme a solo lo básico. Es que hacer A, B, C… no siempre te permite llegar a la Z. Mi entrenador me decía: “Da el pase como quieras, mientras llegue”. Y eso me ayudó a atreverme. También que soy bastante friki (risas). Me veo muchos vídeos, por ejemplo de Luka Dončić. Cuando estaba en el Madrid lo veía en todos los partidos. En bucle, uno tras otro. En transiciones aprendí mucho de ahí. Y en León jugábamos a pocos puntos, en estático nos costaba, así que las transiciones eran clave. Como defendíamos tanto, esa mentalidad se me quedó: defender y correr.
G: ¿Friki? ¿Cuántas horas pasas a la semana viendo basket?
AF: Muchas. Veo Euroliga de chicos y chicas. Todo. Elba y Nhug están ya casi enfadadas conmigo porque me pongo en el salón y les quito la televisión. Ahora algo menos de acb y más de la Liga Femenina Endesa, sobre todo para conocer mejor a las rivales.
G: La muestra sigue siendo muy pequeña, pero en estos cuatro primeros partidos se ha visto un salto serio en tus porcentajes de tiro. ¿Era una de tus tareas pendientes?
AF: Sí. Este verano fue el primero en el que aproveché para descansar de verdad, no había podido desde que empecé con las selecciones de formación. Solo tuve el 3×3 y luego tiempo libre, que me vino genial. Cuando acabó la temporada en mayo, me quedé en Valencia hasta julio para acabar el tercer curso de ingeniería y aproveché para entrenar con Glòria Estopà. Estuve tres o cuatro días por semana tirando y mejorando detalles. Luego descansé y en León trabajé con un entrenador de mi club, Nicolás González, que me ayudó muchísimo con sus tecnificaciones para coger confianza. Entre ambos me enseñaron un par de detalles que por ahora me están sirviendo. Además, el 3×3 me dio confianza para saber que podía meter esos tiros. Le he sacado partido a todo este verano. Creo que por eso he empezado tan bien.
G: Has empezado jugando muchísimos minutos, más de 35 por partido, pero con solo un partido por semana. Venías de combinar LF Endesa con Euroliga y LF Challenge ¿Cómo estás gestionando ese cambio respecto a la temporada pasada?
AF: Por ahora bastante bien. Esto lo hablaba con mis padres, que las semanas se me hacen más largas porque antes, entre Euroliga, Liga Femenina Endesa y Challenge, jugaba tres partidos por semana y cambiaba de rol constantemente. Ahora tengo más tiempo entre partido y partido, puedo asimilar lo anterior y preparar el siguiente. Uno de mis objetivos con la cesión era eso: tener más carga de minutos en Liga Femenina Endesa y entrenar más, estoy haciendo muchos también centrados en técnica individual. En Valencia, entre tanto desplazamiento y cambio de dinámica, era difícil. Cambiaba de rol de la mañana a la tarde. Aquello me sirvió mucho para aprender y madurar, me vino increíble para saber que quería dedicarme a esto, pero ahora tener un foco claro me está viniendo genial también.
G: Otro cambio importante fue el salir de León para ir a Valencia, aunque esperaste hasta acabar tu etapa formativa con 18 años. ¿Tenías claro que querías esperar?
AF: Siempre le daré mucho mérito a mis padres. Cuando empecé a destacar un poco más en campeonatos y llegaron ofertas, ellos me dieron su opinión sincera, pero la decisión final era mía. Siempre pensaron que lo mejor era quedarme en casa hasta los 18, acabar bachillerato tranquila y disfrutar de cada etapa. Estar en un club como Baloncesto Femenino León me vino muy bien. Justo ese año de junior ascendimos a Liga Femenina 2 y jugué muchos minutos siendo junior. Fue un paso más antes de salir. Yo ahí tenía en mi mente irme a un LF Challenge, sin saltarme pasos, y estar ahí lo que fuera necesario. O incluso volver a LF2 si era lo mejor para mí. Mis padres me han repetido mucho que cada etapa tiene su momento y que no hay que compararse con nadie. Si necesitas ocho años en un sitio para estar bien, no pasa nada. Lo de Valencia les gustó mucho, y a mí también, porque se enfocaban en el largo plazo. Estuve tres años allí y pude vivir mi etapa universitaria, ir a clase después de entrenar. Eso les hacía sentirse orgullosos y a mí también me ayudó. Por eso no lo he querido dejar nunca. Me recuerda que tengo 21 años y que me gusta ser una universitaria, además de jugadora. Me gusta ir a la par de mis etapas académicas. Lo de Valencia fue un impulso. Me llamaron, lo hablé con mis padres, les dije ‘¿cómo voy a rechazar esto?’, y una semana después ya había firmado.
G: Viendo la tendencia en las generaciones jóvenes, ¿te llegaste a plantear ir a Estados Unidos?
AF: Sí, me lo planteé, pero… si Valencia estaba lejos, imagina Estados Unidos. Para mí no era el momento. Lo mío además era como una beca universitaria pero en Valencia. Y yo prefería quedarme en España. Era la oportunidad perfecta y no la iba a tener dentro de cuatro años. Así que lo tuve claro y descarté la idea de EEUU pronto.
G: Tu primer campeonato con España, la U18, llega después de una temporada en León. ¿Lo hizo todavía más especial?
AF: Mi primera concentración fue con la U18, el año del COVID, por lo que era un Challenger en Grecia. Tenía 17 años. Me enteré justo después del Campeonato de España, y además me lo dijo mi entrenador de León. Imagínate la emoción después de entrenarme 7 años. Recuerdo a mis amigas de toda la vida abrazándome, fue un momento espectacular. También me hizo ilusión por el club, por poner a León en el mapa, después de tantos años allí. Que se viera a León en la convocatoria. Me sentí muy orgullosa de todo el trabajo que había hecho el club conmigo.
G: Para terminar, queríamos compartir este corte de 2020. ¿Qué te recuerda aquello?
AF: Me acuerdo que tenía 17 años y era mi primer año en Primera Nacional. Estaba emocionadísima. Ese año fue increíble: ascendimos, quedamos cuartas de España, me llamaron para la selección… Fue espectacular. Justo ayer, mi entrenador de León me escribió y me dijo: “A ver si te retiramos aquí la camiseta”. Le contesté: “Todavía no, dame unos años”. Nos reímos. Él siempre me exigió que me repitiera una frase: “Recuerda de dónde vienes”. Todos los días. Eso y la defensa. Ha cambiado mucho mi vida.
Foto: Durán Maquinaria Ensino
- Compra aquí la Guía de la Liga Endesa con toda la información para la 25/26
- Compra aquí el suplemento de la Euroliga 2025-2026
- Compra aquí la Guía de la NBA 2025-2026
- Suscríbete a nuestra revista
