Por qué los San Antonio Spurs son la gran alternativa a ganar la NBA en 2026
Los San Antonio Spurs están en su mejor momento desde 2019 y con Victor Wembanyama a este nivel son capaces de todo.
Durante los primeros quince años de recorrido del siglo XXI, los San Antonio Spurs fueron sinónimo de éxito, buen hacer y, en definitiva, una referencia sobre cómo construir una organización ganadora. La cultura desarrollada por Gregg Popovich encontró sus mejores aliados en Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginóbili para alcanzar un 25% de los títulos disponibles hasta la retirada del #21 en 2016.
Lo que vino después sería la entrega del testigo a Kawhi Leonard y LaMarcus Aldridge, proyecto que se vio truncado por los problemas físicos del primero y la emergencia de nuevos contenders en el Oeste.
A partir de entonces una larga travesía por el desierto que se ha traducido en la mayor racha de temporadas sin pisar Playoffs de toda la historia de los Spurs. Ni en la ABA ni en las 49 campañas totales en la NBA habían encadenado seis cursos seguidos sin entrar en la pelea por el campeonato.
Sin embargo, algo ha cambiado en esta temporada 2025-26. No es solo que Victor Wembanyama esté empezando a confirmar todo lo que se esperaba de un jugador tan único e irreproducible, sino que los texanos están construyendo un proyecto con verdadero potencial de anillo. Ya en febrero del año pasado la gerencia hizo un movimiento arriesgado con el traspaso por De’Aaron Fox en pleno ascenso de Stephon Castle, seguida de la elección de Dylan Harper con el pick 2 y la renovación del ex de los Kings. El presumible overbooking de bases ha terminado por funcionar muchísimo mejor de lo esperado y, precisamente, está siendo una de las grandes razones de su éxito.
Así hasta convertirse en uno de los principales candidatos al anillo y uno de los conjuntos más completos de toda la NBA.
Consumido prácticamente el 70% de la fase regular, los San Antonio Spurs se ubican en 2ª posición de la Conferencia Oeste con un 71,9% de triunfos y la mejor racha en activo de la competición con 9 victorias seguidas. Para poner en contexto, la franquicia no lograba un lapso tan positivo desde marzo de 2019 durante la última campaña que entraron en Playoffs. Esta es, además, la segunda ocasión en lo que va de curso que superan los 8 triunfos consecutivos.
En el global de la temporada, los texanos tienen el 7º ataque más eficiente (117,2 de ratio ofensivo) y la 3ª defensa más precisa (110,5 de ratio defensivo), lo que se traduce en el 4º mejor equipo según la estadística avanzada con un +6,7 de net rating. La defensa es el gran pilar de los Spurs, cimentada en su fenomenal trabajo en el balance, en reducir las segundas oportunidades rivales y en la protección del aro (63,1%), donde son el 4º mejor conjunto de toda la NBA.
De entre todo este mar de datos, hay uno que sirve para encapsular el porqué del peligro de San Antonio entre la élite de la NBA. Y es que los texanos acumulan un balance de 5 triunfos y una sola derrota ante el mejor balance de la competición, es decir, frente a Detroit Pistons y Oklahoma City Thunder.
Un hecho que ocurre justo en el momento más determinante de la fase regular como es el paso de enero a febrero con un récord inmaculado (9-0) y un +16 de net rating, que le coloca como el conjunto más eficiente de la liga.
La tendencia rumbo a los Playoffs es importante, incluso más que el balance global, pues la evolución tiende a trasladarse a la pelea por el anillo, más en casos de equipos jóvenes como los Spurs.
Los matagigantes

Si se hiciera una lista de los 15 mejores partidos de esta temporada 2025-26, probablemente un buen número de estos estarían protagonizados por los duelos entre los Spurs y los Thunder, así como el reciente encuentro ante los Pistons.
En Oklahoma City todavía recuerdan aquel duelo de semifinales de la Emirates NBA Cup que puso fin a su racha de 16 victorias seguidas e inició el progresivo desaceleramiento del vigente campeón. Unos Spurs que les tienen tomada la medida fundamentalmente por la capacidad de estos de defender la pintura y castigar las ayudas de sus oponentes desde el triple. Todo ello sin mencionar el nivel competitivo del equipo dirigido por Mitch Johnson gracias a la profundidad de banquillo con la que cuentan.
No solo eso, sino que frente a equipos por encima del 50% de triunfos acumulan un balance de 20-11 (64,5%), 2º mejor dato de la Conferencia Oeste, unas décimas por detrás de OKC (65,5%), aunque lejos de los Pistons (72%), aunque estos con menos duelos de este tipo.
El impacto de Wemby

Con 24,2 puntos, 11,3 rebotes, 2,8 tapones y 1 robo de media, Victor Wembanyama va camino de inscribir su nombre junto a otros como Kareem Abdul-Jabbar (5 veces), Patrick Ewing (3), Hakeem Olajuwon (4), David Robinson (3), Bob McAdoo y Anthony Davis como los únicos jugadores en la historia capaces de promediar dicha línea durante una temporada. El francés podría haberlo logrado incluso el curso previo de no haber sido por el problema de salud que le apartó de las canchas.
Wemby ha demostrado en el breve tiempo que lleva en la NBA que se trata de un perfil especial. Alguien diferente y con una capacidad de impacto y evolución al alcance de muy pocos. Tras un sorprendente cambio en su juego el curso previo, con un incremento inusual desde el triple, el galo ha reconfigurado su carta de tiro, concentrando esfuerzos sobre todo alrededor del aro (73,3%) y la pintura (38,9%). Aunque cabe destacar un punto relevante en la progresión del francés, quien está encontrando sus espacios a través de la media distancia (44,5%).
Pero, sin duda, donde más se aprecia la huella del Alien es en la defensa. Wembanyama está dejando a sus oponentes en un 60,6% en el aro y en un 37,9% en el resto de la pintura para un dato global del 41,2% sobre los jugadores que defiende, el mejor de toda la NBA.
Poniendo la lupa en métricas avanzadas y tracking, Wemby es el 2º mejor en DRAPM, que ajusta el +/- por cada 100 posesiones, ocupa el percentil 89 en defensa del aro (-8,7) y un percentil 100 en porcentaje de tapones (10,3%).
En definitiva, un jugador inabarcable a nivel defensivo y que es el nombre de mayor impacto de la plantilla de los Spurs, elevando el rendimiento del equipo atrás hasta un 104,4 de ratio ofensivo, dato que se eleva a 112,7 cuando está fuera de cancha.
La cuestión de los bases

La construcción de la plantilla es uno de los puntos más importantes de la NBA actual. Encontrar el equilibrio entre roles y posiciones es el mejor camino para acercarse al éxito y que, así, exista una coherencia global e intencionada entre los diferentes nombres que conforma el roster.
Por eso mismo, los pasos dados por parte de la gerencia de los Spurs resultaban, en principio, contradictorios. Fox, Castle y Harper, una triada de guards, a cada cual más diferente y cortados por un patrón distinto con el que en principio podría darse más de un problema en el largo plazo.
La realidad no es solo que las previsiones hayan quedado en papel mojado, sino que está siendo uno de los motores del éxito de los Spurs en lo que va de campaña. Si bien los tres juntos tan solo acumulan 16 minutos juntos, las distintas combinaciones de los tres son positivas:
- Castle y Harper: +11,8 de net rating en 298 minutos
- Fox y Harper: +8,6 en 281 minutos
- Fox y Castle: +3,6 en 605 minutos
Y si se le añade la variable Wemby la cosa mejora incluso más:
- Castle, Harper y Wemby: +38,1 en 108 minutos
- Fox, Harper y Wemby: +17,4 en 105 minutos
- Fox, Castle y Wemby: +4,4 en 384 minutos
El secreto reside en que se impulsan el uno al otro, se solapan desde un punto de vista positivo y cada uno de los tres aporta algo que sus homólogos no. Veteranía, defensa, improvisación, gestión e improvisación.
La conjunción de estos tres nombres, más Wembanyama, Keldon Johnson y Devin Vassell, así como otros protagonistas sirven para entender por qué los San Antonio Spurs pueden ser el gran tapado a ganar la NBA en la presente campaña.
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