Aday Mara: La metamorfosis del unicornio español

Hablamos con el pívot de Michigan, primer español en conquistar la NCAA en toda la historia

Del barrio de La Jota en Zaragoza a cortar las redes más prestigiosas del deporte estadounidense. Esta es la historia de un chico cuyo tamaño, coordinación y habilidad para este deporte le ha llevado a alcanzar cotas nunca exploradas en nuestro baloncesto. Un camino repleto también de espinas y obstáculos. Y cuyo destino ya es, inevitablemente, la mejor liga del planeta. La NBA espera ya a Aday Mara, la perla más imponente de nuestro presente y futuro.

Entrevista publicada originalmente en la revista de mayo de 2026 que puedes conseguir aquí

Gigantes del Basket: El primer español en conseguir el título de la NCAA. ¿Eres consciente ya de lo que has conseguido y qué significó ganarlo con tu familia allí? 

Aday Mara: No soy consciente todavía. Creo que eso me va a tomar bastante tiempo (se ríe). Fue increíble porque tenerlos ahí te da un plus único. En la celebración de la Liga Regular de la Big Ten veías que todo el mundo estaba con su familia y yo lo tuve que celebrar con tres más que también eran de fuera.. 

G: ¿En qué momento os dais cuenta que este es un grupo especial y que podéis hacer algo muy grande? 

Yo me di cuenta a las pocas semanas de empezar a entrenar. Teníamos un grupo especial y creo que todos nos dimos cuenta. Desde el principio dejamos nuestras metas individuales aparte y nos centramos en mejorar como equipo y en ser el mejor equipo posible. 

G: ¿Qué es lo que hizo este especial a este grupo? 

Éramos como un grupo de personas increíbles, más allá del jugador. Hacíamos cosas también fuera de la pista que nos ayudaron un montón para conseguir esa química y cuando jugábamos se notaba también que éramos todos muy poco egoístas. Es muy fácil jugar con gente que sabes que no tirará todo el rato, que quiere que juegues bien también. 

G: Centrándonos más en ti, empezaste tu andadura NCAA en UCLA. ¿Qué extraes de esos dos años allí? 

Mucho aprendizaje. No fue como quizás visualizamos antes de ir, pero aprendí muchas cosas. Llegaba a UCLA, otro tipo de equipo y otro tipo de experiencia. Tuve que cambiar mi mentalidad y decirme que no podía rendirme, que la oportunidad iba a llegar y tenía que estar preparado. También aprendí que, a veces, hay cosas que no van a ir como tú quieres pero tienes que seguir y tienes que saber que no hay malas decisiones: o disfrutas de lo conseguido como este año o aprendes de lo que podrías haber hecho mejor. 

G: Aquí se fue muy crítico con Cronin por tu falta de minutos. ¿Qué crees que faltó o te faltó para tener un rol diferente? 

Yo como jugador y él como entrenador no éramos similares. Cuando llegamos allí nos sorprendió porque obviamente, cuando te reclutan, hablan contigo y te comentan cosas, pero no nos encontramos allí lo mismo que nos dijo cuando habló con nosotros antes de ir. Más allá de eso, él como entrenador y yo como jugador no tenemos el mismo estilo de juego y en el momento en el que sí encontré ese estilo, que fue ya en Michigan, pude enseñarle a todo el mundo que sí era capaz de jugar a este nivel. 

G: Físicamente este año ha sido muy diferente al que fuiste en UCLA, un jugador más posicional. Ese cambio, ¿viene un poco propiciado por ti o también es lo que te pide Dusty cuando te recluta?

Cada año voy mejorando físicamente. En verano me voy a Madrid con un grupo de trabajo que tengo y trabajando con ellos voy dando pasos. Y eso se nota mucho a la hora de jugar. Pero sí que es verdad que estando con Dusty, por la manera que él tiene de jugar, cambiando en todo, tenía que defender a pequeños y eso lo trabajábamos en pista. Me dijo que tenía que mejorar en, por ejemplo, poder correr arriba y abajo, que eso era una de las cosas que tenía que mejorar de cara a jugar en la NBA. Y la otra en la que también puso mucha importancia en entrenamientos fue la de mover los pies y poder defender a pequeños. 

G: Hay un momento en el March Madness que le preguntan a Dusty por ti, por qué había visto en ti, y habla del Aday de Zaragoza y el de la selección. Ese Aday era muy diferente al de UCLA. 

Con mi primo hablo mucho de ese Aday de 17 años antes de ir a UCLA. Y ahora me hace gracia porque mucha gente se sorprende de cosas nuevas que supuestamente voy haciendo pero que son cosas normales que yo hacía antes de ir a Estados Unidos. Sí es diferente porque este año sí tenía más libertad, pero tenía que seguir también un rol para poder llegar a lo que llegamos y conseguir lo que conseguimos. Pero sí es verdad que se iba viendo un poco más de ese Aday de Zaragoza y yo no tengo prisa por ir sacándolo de nuevo. Siempre me voy a intentar adaptar a lo que quiere el equipo y, si en UCLA era defender y pasar con las dos manos, pues eso. Y si lo mejor para Michigan era hacer otras cosas, esas otras cosas. 

G: Tengo un poco la sensación de que el Aday del que hablábamos, sobre todo disfrutaba en la pista. Y este año has vuelto a disfrutar. 

La verdad es que he disfrutado bastante. Y otra cosa que quizás la gente no lo ve es que he vuelto a disfrutar el entrenar e ir al pabellón. Querer ir allí, querer entrenar y que te guste estar aquí, con las 5 horas de pabellón haciendo diferentes cosas. Y eso es algo que no me pasaba durante los dos años anteriores. 

G: ¿Cómo es esa primera conversación con Dusty sobre tu llegada a Michigan y sobre tu rol? 

Él me dice que cree que puedo ser el pívot titular y que iban a tener un buen equipo para intentar ganar todo. Lo que más me afectó a la hora de tomar la decisión fue que me dio mucha confianza y, aparte, todo lo que oía sobre él era que dice todo lo que cumple y no exagera cosas. Para mí, después de esos dos años, me dio bastante confianza únicamente el ver que un entrenador se interesa tanto por ti y que quiere que juegues bien. 

G: Llegó el torneo de la Big Ten. Muchas expectativas creadas, pero acabáis cayendo en la final.  

Obviamente duele porque quieres ganar ese trofeo. Queríamos cuatro de cuatro. Pero creo que no jugamos bien ese torneo. En la final nos ganan haciendo algo que nosotros dominábamos. Ni Morez, ni yo, ni Yaxel ni Elliot jugamos un buen partido. 

G: Llega el March Madness y tu impacto se multiplica. ¿Qué explicación le das a eso? ¿Crees que Dusty te busca más o te intenta aprovechar más? 

Creo que empieza todo por lo que te decía de los sacrificios individuales que tuvimos que hacer para poder jugar bien como equipo. Y uno de los que hicimos, por la manera en la que estábamos jugando, moviendo el balón tan rápido, era el poste bajo. Igual no jugué tanto poste bajo como me hubiera gustado, pero hacía otras cosas distintas y es lo que tocaba este año. Teníamos otra manera de sumar por si nos quedábamos atascados. 

G: Os toca Arizona en la Final Four… y pasáis por encima del que que, para muchos, era el favorito. ¿Cómo explicas una victoria de tal tamaño? 

La gente contra la que hemos jugado siempre ha sido favorita contra nosotros y siempre hemos acabado ganando, así que, por esa parte, me hace un poco de gracia. Porque nunca nos pusieron el número uno del país, siempre teníamos a Arizona o a otro equipo por delante. Nosotros sabíamos que podíamos jugar bien contra Arizona, que iba a ser un partido muy duro, pero era un estilo muy similar a Gonzaga y les habíamos ganado de 40. Lo siento, Mario (se ríe). 

G: Y la final contra UConn. Un equipo muy distinto quizás a lo que habíais jugado, con ese estilo propio de la Big East. ¿Cómo veías la final antes de jugarla?

Sabíamos que iba a ser una final con poca anotación por el hecho de cómo quieren jugar ellos, ralentizando el partido. Creo que fue un partido defensivo y, por suerte para nosotros, en ese momento éramos el mejor equipo defensivo del país. No jugamos como nosotros queríamos, ni jugamos nuestro mejor baloncesto e incluso nos ganaron en rebotes. Pero conseguimos ganar el partido. 

G: Que la gran mayoría de analistas, con el prestigio que tienen, digan que Aday fue el jugador más determinante de la Final Four… ¿qué significa para ti? 

Significa que lo que estoy haciendo y el camino que estoy tomando va en la dirección correcta y que toda esa paciencia de la que mis padres hablaban cuando era pequeño estaba dando sus frutos. Y seguramente necesitará más paciencia en los próximos años porque voy a tener que jugar contra gente que lleva jugando a nivel profesional muchos años. Volver a tener esa paciencia para seguir mejorando y llegar a ese nivel. Fue un subidón de energía para seguir haciendo lo que hago incluso con más determinación y más ganas. 

G: Has evolucionado mucho en tu juego también a nivel físico y mental. ¿Qué crees que te falta para la NBA?

Te diría dos cosas que me gustaría mejorar. Y que sé que tengo que mejorar para poder jugar en NBA y para poder jugar de mejor manera y ser más importante. Obviamente, la defensa exterior. Creo que soy capaz de poder defender pequeños, eso es al final entrenarlo cada día y este año he mejorado mucho y seguramente los próximos años siga también mejorando y eso me va a abrir el poder encajar en muchos tipos de defensas que, al final, es lo que se pide ahí en NBA. Y te diría que, ofensivamente, abrir un poco más el campo, que es algo que también creo que tengo. Debo recuperar esa confianza que tenía y entrenar para tener buenos porcentajes y los compañeros confían en mí también en ese juego exterior. 

G: Mirando la NBA actual, ¿hay algún jugador en el que te fijes por su encaje y evolución? 

Me fijo, obviamente, en jugadores grandes. Me fijo en Jokic y me gusta también la forma en la que juega Sengun. Pero también me gusta fijarme en los jugadores españoles que tenemos. Me gusta ver cómo Santi (Aldama) ha podido hacerse un hueco en NBA y me fijo en él para ver qué ha ido bien y qué igual puedo cambiar para intentar tener una carrera similar. Y me gusta fijarme en Hugo (González) por cómo ha sido capaz en un año de poder ser parte de los Celtics, que es un muy buen equipo y llegará lejos en Playoffs. Y cómo ha hecho para hacerse un hueco y jugar al nivel que ha estado jugando. Ahora que se acerca el entrar en NBA, intentaré hablar lo más que pueda con ellos para que me vayan dando consejos. 

G: ¿Eres de fijarte en predicciones, ver un poco dónde te sitúan? 

Pues ahora no, porque ya cometí ese error cuando estaba en Zaragoza y la verdad es que el golpe fue duro cuando no pasó (se ríe). Creo que la clave está en qué equipos te quieren, cuáles hablan contigo y quiénes te pueden dar una mejor opción a mejorar y a adaptarte a la NBA y a tener paciencia. Esos equipos que quieren que te desarrolles para poder ser un jugador lo más útil posible dentro del equipo. 

G: Y la última, ¿dónde y cómo se ve Aday Mara dentro de unos 10 años? 

Me veo asentado en NBA y ojalá habiendo logrado títulos o haciendo historia con el equipo en el que esté. Y haciendo cosas muy bonitas con la selección española. 

El día que se rozó la gran epopeya (Nº 1.569 Junio 2026)

1.569 | Junio 2026

El día que se rozó la gran epopeya. Análisis de la Final Four de la Euroliga y mucho más: Surne Bilbao, Piculín Ortiz, Lakers, Obradoiro…

Comprar