El curioso caso de Japón: la selección que no pide tiempos muertos
Así es la filosofía de Corey Gaines, técnico de una Selección Japonesa ante la que España se lo jugará todo.
La Selección Japonesa ha sumado una victoria y una derrota en sus dos primeros encuentros de la Copa del Mundo 2026. Y lo ha hecho a su manera, como siempre. Apostando por el tiro exterior, un caos organizado y la habilidad de sus jugadoras, cuya estatura no alcanza el 1.80m en más de la mitad de los casos. Una mezcla a la que esta vez hay que sumar el método de Corey Gaines, exjugador NBA con una larga trayectoria en los banquillos, que tomó el mando principal en 2025.
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Asociado al baloncesto japonés desde 2009, el que fuera jugador de Nets, Knicks, Sixers y Nuggets en la NBA, también cuenta con amplia experiencia en la élite como entrenador. Con el titulo de las Phoenix Mercury en 2009 (Diana Taurasi fue la MVP) como punto álgido, Gaines ha pasado por el staff de los Knicks, Suns y Wizards. Aunque nada comparable a su larga relación con el desarrollo del baloncesto japonés: «Llegué como jugador en 1998 y eso fue un antes y un después en mi vida. Y Japón es mi segunda casa. Hace 16 años, me pidieron que ayudara a cambiar el estilo de juego del combinado nacional y eso he hecho durante este tiempo de diferentes maneras», contó en su presentación. Todo un recorrido que le ha llevado a sentarse frente a España en Berlín para tratar de meter a la selección asiática en las eliminatorias de la Copa del Mundo.
Ni un tiempo muerto en 80 minutos
El técnico estadounidense dejó bien claro en el postpartido ante Mali su filosofía respecto a los tiempos muertos: restan más de lo que suman en sus esquemas. Y para argumentar su posición, Gaines se basó en dos principios fundamentales en su estilo como entrenador. «Un tiempo muerto significa dos cosas: la primera es decirle al rival que estoy preocupado y la segunda es que les estoy facilitando un descanso también. Yo lo que quiero es mantener la presión. Quiero mantener la presión», reconocía ante la pregunta del periodista nipón H. Suzuki.
Gaines, cuyo mentor fue Paul Westhead, al que ayudó como asistente de las Phoenix Mercury en la temporada 2006-2007 en la que ganaron el anillo WNBA, pone todo el foco en el día a día de los entrenamientos. Lo aprendió de su maestro. «Yo no voy a tener una píldora milagrosa en esos momentos (los tiempos muertos). Si hubiera que hacer algo que yo no mencioné en el entrenamiento o en la sesión de vídeo, sería culpa mía y significaría que no estoy haciendo un buen trabajo como técnico. Ellas saben lo que hago», aseguró en rueda de prensa.
Esta libertad a la jugadora, incluso en los instantes más complicados, hace que ellas mismas tengan que pensar y solucionar los retos que se les ponen por delante en pista. Siempre con la ayuda del staff desde la banda, pero sin esos momentos tan preciados por otros técnicos en los que paran el choque para respirar, dar indicaciones y regresar a cancha con un plan diferente.
Por ahora, en estas últimas semanas, Gaines ya cuenta con varios ejemplos diferentes que sustentan su teoría. De hecho, él mismo utiliza un caso especifico para explicarlo: en el choque preparatorio ante Bélgica, Japón llegó a estar 18 abajo. Sin pedir ni un solo tiempo muerto, las jugadoras le dieron la vuelta a la dinámica hasta ponerse cuatro arriba, decidiéndose el partido en un desenlace en el que terminaron cayendo por una pequeña diferencia. Este mismo guion, aunque con un desenlace más feliz, se dio también en el estreno del combinado asiático frente a Mali. Las africanas se mantuvieron por delante en el marcador a lo largo de 30 minutos, llegaron a contar con 10 puntos de ventaja e incluso encadenaron un 15-0 de parcial. Nada de eso llevó a Gaines a parar el partido ni a Japón a ser derribada, ya que terminó cosechando el triunfo con un nuevo récord histórico de triples (20) en la Copa del Mundo.
Apenas un día más tarde, el rival era Alemania, anfitriona del torneo intercontinental. La ventaja local llegó a estar en 17 puntos durante la primera parte, lo que llevó a la grada a un estado de locura y desenfreno tras la dura derrota sufrida en el estreno. Otro punto clave en el que se puso a prueba la confianza ciega de las jugadoras niponas en el plan de Gaines. «Mientras ellas crean en esto, yo también creo. Si les doy calma y la confianza de estar detrás de ellas, pueden hacer cualquier cosa. Y sé que a veces debería pedir un tiempo muerto, pero ese no es mi estilo como entrenador», explicó. El choque ante Alemania no fue excepción y el parcial a favor de las niponas no tardó en llegar, recortando 12 puntos de desventaja y teniendo opciones de dejar el partido en una sola posesión de diferencia al descanso. Sin embargo, esta vez el acierto no terminó de acompañar (3/27 T3) y la defensa alemana salió victoriosa, caracterizada por la significativa diferencia de tamaño en ciertos emparejamientos. Lo que llevó a Japón en particular y al grupo en general a la caótica situación actual: un cuádruple empate en el que todos tienen opciones de quedar primeros… o irse eliminados.
Foto: FIBA
El Mundial de todas (Nº 1.571 Agosto 2026)
Un equipo y un Mundial para ilusionarnos. Análisis, entrevista a Awa Fam y previa del campeonato, junto a contenidos de Liga Endesa, NBA y Euroliga.
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