Entrevista a Hugo González: «Tenía claro que era el momento de dar el salto a la NBA»
Es el futuro del basket español, pero también el presente, donde día a día le vemos crecer en los Boston Celtics
Artículo originalmente publicado en el número 1564 correspondiente a enero de 2026
El calendario NBA antes de los playoffs es una locura. Días que se tachan en el calendario, uno detrás de otro, con viajes y partidos en todo el país. La semana de la NBA Cup da un poco de respiro, también a los jugadores. Ese primer descanso es el que aprovechamos para hablar con Hugo González desde su casa en Boston. Una charla sobre sus sensaciones, miedos, alegrías y de baloncesto. Porque este alero español no solo juega como si tuviera más que los 19 años que marca su DNI. También habla y analiza el juego con la solvencia de un veterano. Una mente privilegiada que, a su edad, ya puede decir que ha jugado en el Real Madrid y en los Boston Celtics. Casi nada.
Gigantes: Ser jugador de los Boston Celtics, ¿es como tú imaginabas que sería ser un jugador de los Boston Celtics?
Hugo González: Aunque siempre te imagines lo mejor y tal, hasta que no te ves en la situación no lo terminas de asimilar. Yo, por ejemplo, me imaginaba algo espectacular y súper bueno. Aun así, supera las expectativas.
¿Has tenido ya esa sensación también en las calles, cuando os reconocen en Boston?
A ver… debería haber salido más en verano por la ciudad, cuando hacía menos frío. Ahora hace menos diez grados y no hay quien salga, ahora es imposible estar. Y con el ritmo de los viajes es complicado. Espero poder sentirlo pronto.
Viendo tu trayectoria, has tenido que tomar decisiones importantes muy pronto: universidad, dar el salto a la NBA, cuándo presentarte al draft e incluso valorar propuestas de otras franquicias. ¿Eres de darle muchas vueltas o te ha quitado el sueño, sobre todo en las últimas decisiones?
Gracias a Dios, han sido veranos complicados para bien. Bendito problema cuando tienes muchas opciones y ninguna es mala: solo intentas elegir la que crees mejor para ti, física y mentalmente. Han sido dos veranos: el primero, saliendo de junior con NCAA u otras ligas; y el segundo, tras quedarme en Madrid, hacer una gran temporada, ganar la Liga y plantearme si esperar un año más para seguir desarrollándome. Pero yo pienso que aquí también me desarrollo: estar en la NBA no significa que se acabe tu crecimiento. Es la mejor liga del mundo, pero sigo mejorando como jugador. Por suerte tengo un staff que me exige como si tuviera 30 años cuando entro a pista, pero sabe que tengo 19 y que cometeré errores: es parte de apostar por un jugador en formación.
En Madrid ya tendrías normalizado el “Hugo, a pista”. ¿En la NBA ese momento aún te pone más nervioso o se vive igual?
El primer día me volvió a pasar: estás nervioso. Creo que es normal; a cualquier jugador, incluso con 25 o 30 años, cuando cambia de equipo o vive algo por primera vez le entra ese punto. A mí me pasó también la primera vez con la selección en inferiores y luego con la absoluta, aunque ya venía de jugar en ACB. Lo que te digo: al final, cada vez que estás cambiando de situación te pones un poco nervioso. Pero por suerte, cuando ya vas y sobre todo cuando tienes cierto nivel de constancia, esos nervios se disipan un poco, más allá de querer hacerlo bien cada vez que sales.
Leía una entrevista tuya que decía literal: “Aquí se juega un deporte distinto”.¿Qué notas cuando dices que es diferente o que el juego va todo un mini segundo más rápido? ¿Qué cambia exactamente?
El juego cambia mucho. Yo he tenido la suerte de jugar en el Madrid con los mejores jugadores de Europa, y el año pasado con ocho, nueve, diez jugadores que han jugado en la NBA. Pero cuando juegas en la NBA estás jugando contra los mejores jugadores del mundo en ese momento. Entonces, quieras que no, cuando juegas contra los mejores siempre hay un nivel más. Pero más allá de eso, es un poco diferente a lo que estamos acostumbrados en Europa: un juego más de lecturas, un poco más libre, dejando que opere el talento del jugador más que cualquier otra cosa. Sin dejar de lado la táctica como equipo y la búsqueda de ventajas, que es lo que busca cualquier equipo, pero es un juego más de buscar las lecturas, de buscar tu hueco en la pista, de aprovechar cualquier situación de ventaja, por pequeña que sea, para contribuir. Esa sería la principal diferencia.
Llevamos años diciendo que las posiciones ya no son lo que eran, y sobre todo que en la NBA no son lo que conocíamos en Europa: el uno, el dos, el tres. ¿Tú has notado que eso incluso en el lenguaje, en cómo se comunica con vosotros, ha cambiado? ¿En qué posición te colocan a ti, con cuál te sientes más cómodo, cómo lo denominan?
Por ejemplo, a nosotros nos pasa alguna vez: tenemos muchos manejadores de balón. Tenemos a Payton (Pritchard), a Derrick (White), a Jaylen (Brown)… y nosotros tendemos a jugar un poco más pequeño. Entonces, a lo mejor, en alguna de esas situaciones nosotros jugamos pequeños y ellos juegan con un doble pívot, ¿no?
Pues al final la posición que te toca no depende tanto de tu altura; depende un poco más de a quién defiendes. Yo, por ejemplo, últimamente en estos partidos se lo he dicho alguna vez a alguno de los entrenadores asistentes: “He puesto más bloqueos en cinco partidos que casi en toda mi vida jugando al baloncesto profesional”. Y es porque depende un poco: unos días te defiende… Me ha pasado: me defendía Mitchell Robinson y luego, en el siguiente ataque, te defiende Jalen Brunson. Yo creo que la posición se está reconvirtiendo un poco más a saber quién te está defendiendo para saber —por lo menos en mi caso, que soy un jugador de rol— cómo ayudar a tus compañeros a situaciones ventajosas y, por ende, poder atacar tú o poder tirar tú liberado.
En estos primeros meses se ha hablado mucho de tu capacidad para defender. ¿Te aburre que te pregunten tanto por la defensa? ¿Te ha sorprendido a ti que sea tan noticia que sepas defender o que puedas defender a nivel de élite?
Aquí en Estados Unidos se tienen mucho en cuenta esas pequeñas batallas o esos pequeños detalles dentro del partido. Por ejemplo: has llegado por la espalda para impedir que reciba el jugador franquicia en ese momento… Esos detalles que, a lo mejor, en Europa pasaban un poco desapercibidos, aquí se valoran mucho: “Has estado aquí, has podido defender esto; gracias a que tú estás en esta posición y no estás un paso más para allá, hemos podido conseguir que dé un pase; has llegado para que no tire ni penetre…”. Ese tipo de detalles, luego, se ven todos los días: después de cada partido hay vídeos… Hay 82 partidos y ves cada momento, cada detalle, lo que supone. Se valora un poco más el detalle: ir siempre al punto perfecto para ganar partidos.
Eso me ha gustado: lo comentabas en otras entrevistas, el tema de los análisis, la profundidad, que hay casi cuatro entrenadores para una función en la que hay uno en Europa o en España. ¿En qué se nota eso? ¿En qué se traduce en el día a día? ¿Son insistentes con el vídeo? Incluso hay entrevistas con españoles de hace cinco o seis años que ya se sorprendían, pero seguramente haya ido a más con la analítica, la estadística avanzada. ¿Son muy pesados con eso a la hora de trasladarlo al jugador, o cómo se traduce que haya tanta gente alrededor del staff?
En el sentido de la estadística pura como tal… ningún entrenador te va a coger y te va a decir: “Ah, pues lo vi el otro día: estabas en los mejores rookies del rating defensivo”. Ningún entrenador te va a decir eso, porque les da completamente lo mismo que estés el primero o el quinto. Siempre se van a guiar de lo que ellos vean en el juego. Es más guiarte: “Esto es lo que has hecho bien, esto es lo que puedes mejorar, esto es lo que nos has ayudado; en esto tienes que ser mejor para ayudar al equipo, para poder contribuir”. A partir de ahí, nunca te van a venir y te van a decir: “Uh, estás tirando bien, no sé qué”, o “a este le has defendido…”, o “a este le has dejado en un uno de ocho”.
Sí que la prensa alrededor le da mucha más importancia, ¿no? Hay un montón de estadísticas y datos al alcance. El otro día leía uno tuyo de cuántos toques de balón hacías por partido; claro, era bajo el número. Y yo por ahí iba a la siguiente: tú notas que hay un plan contigo, es decir… tú mismo piensas: “Bueno, ya tendré tiempo de desarrollar ofensivamente, mejorar el tiro en verano, en el off-season… y ahora la mili es esto; el desarrollo es defendiendo, saliendo a pista y en cada detalle, en cada jugada”. ¿O cómo notas tú esa evolución, hacia dónde puede ir?
Al final es lo que te digo: yo estoy en la NBA ahora con 19 años, me sigo desarrollando como jugador. No he parado de desarrollarme ni mucho menos. Tengo todas las facetas de mi juego por mejorar: unas más y otras menos, pero todas por mejorar. Y eso pasa con el tiempo. Yo, cuando voy a entrenar, entreno aparte de las cosas que me van a poner en pista a día de hoy —defender, rebotear, jugar sin balón, meter los triples abiertos, lo que sea—, también trabajo en mi desarrollo personal como jugador. Y eso no se ve al día siguiente, pero cuando llega la oportunidad, poco a poco se va viendo el trabajo que has estado haciendo.
A nivel personal, estando allí, como chaval —porque no dejas de ser un chaval—, ¿qué te quita el sueño? ¿Qué sacrificios echas de menos? No sé: relaciones personales, vida social en España… ¿Cómo llevas esa parte? ¿Qué es lo peor de la nueva vida?
Bueno, a ver… yo creo que como el 99% de las personas que les preguntaras, yo viviendo en Madrid 19 años y siendo Madrid una ciudad muy buena ciudad y que me encanta, pues la echo mucho de menos. Y evidentemente, si has estado en Madrid viviendo toda tu vida, has estado jugando en el Madrid 10 años, pues tienes una vida un poco, dentro de lo que cabe para tu corta edad, estructurada: vives en Madrid, juegas en el Madrid, eres de Madrid, tu familia es de Madrid… Cuando cambias tan drásticamente de un día para otro, pues al final eso es lo que echas de menos. Yo echo mucho de menos estar en mi casa, echo mucho de menos si quiero ir a cenar con mis amigos; echo de menos poder ir a ver a mis tíos o a mis abuelos un jueves por la tarde o que vengan al Movistar Arena a vernos. Eso se echa de menos, claro.
Sobre el draft: estos días te han preguntado bastante. ¿Cómo es el proceso desde dentro? ¿Las franquicias te preguntan directamente si, si te eligen, vienes ya o te quedarías un año más en Madrid? Y, si tú dices que no, ¿lo respetan y toman la decisión en base a eso? ¿Hubo algún cambio de última hora? ¿Qué se puede contar?
El proceso del draft es una locura. Es muy emocionante de vivir desde dentro, pero si no eres el jugador. Yo diría que, por ejemplo, en ese caso mis agentes se lo pasarían muy bien porque es divertido. Pero también sufrieron como yo, y toda mi familia. Al final es un poco no dejarte llevar por el momento y decir el día de antes: “Esto es lo que yo quiero”. Yo, en mi caso, digo: “Yo quiero ir a Estados Unidos el año que viene porque ahora mismo creo que estoy en un punto en el que puedo estar mejor allí que aquí. Este es mi punto”. Luego es muy difícil rechazar salir en una posición más arriba con más dinero, pero no saber si es la situación que tú quieres o si tienes que ir a otro club el año que viene en Europa o lo que sea, o quedarte en Madrid… Eso es algo que te tienes que plantear. Yo tenía claro lo que quería y, por A o por B, al final el equipo que apostó por mí fueron los Celtics.
¿Y no te asusta pensar cuando dices que no a una franquicia? Es decir: ¿teníais un suelo, un soporte? Porque a veces se habla de las promesas, un poco de decir: “Vale, sé que me puedo arriesgar hasta cierto punto a decir que no a otras, porque sé que hay alguna que tengo más o menos claro que podría elegirme con las condiciones que yo quería”, me refiero.
No, la verdad que no. Yo, la verdad que no tenía una red de seguridad. Yo, por ejemplo, sabía que… podía empezar a estar nervioso —y bromeaba con mi familia— a partir del 15. Del 15 al 30 podía estar nervioso porque a partir de ahí podía saber si salía o no salía, y a partir de ahí es cuando realmente empezó la noche del draft para mí. Hice una entrevista con los Celtics y la verdad que… en ningún momento me esperaba: “Me van a elegir seguro; estoy esperando al pick 28”. La verdad que no tenía ni idea.
Ahora ya se puede hablar de esas entrevistas pre-draft. ¿Qué os preguntan? ¿Te hicieron alguna pregunta rara de esas que te deja a cuadros, o es más bien para conocerte como persona? Porque jugar ya te han visto de sobra en vídeo, aunque tú no pudiste hacer workouts. ¿Cómo es esa charla con un equipo?
Mi caso fue un poco único porque yo, por ejemplo, el combine, por así decirlo, no lo hice. O sea, yo en mi casa y tal: me mido y me peso en Madrid y les mando los datos. Eso, por supuesto: me peso y tal. Pero las pruebas… algunas las que pude las hice online en una videollamada. En las entrevistas te preguntan un poco para saber cómo eres como persona, realmente. Nunca te van a decir… casi siempre lo mismo. Casi siempre empezaban igual. Me acuerdo que ya estaba por apuntarlo, porque era todo el rato: “Cuéntanos un poco cómo juegas al baloncesto”. Y yo: “Pues mi padre y mi madre juegan al baloncesto, tal, no sé qué…”.
Alguna pregunta que me sorprendió fue: “¿Con quién te irías a cenar?”. Dos personas, tres, las que tú quieras, de todo el mundo y de cualquier época. Puedes decir Obama, Phil Jackson y Luka Doncic, ¿no?
Y luego hubo un equipo con el que hice tres entrevistas, hice un test de personalidad y todo. Estaba en mi casa una hora, una hora y media haciéndolo. Increíble: una hora y media de preguntas, en plan: “Elige el adjetivo que te califica mejor y el que te califica peor”. Yo qué sé… a lo mejor “avaricioso”, “risueño”, “alegre” y “celoso”, por ejemplo. Y así una hora, una hora y media. J****, macho. Pero bueno.
Y luego esa franquicia no te eligió, ¿no?
No, no llegó. No.
Oye, he visto que en el NBA 2K te han subido la media y tal. ¿De eso se comenta algo en el vestuario? ¿Te llega?
Yo sí lo sé, pero porque yo juego. Pero nada: en el vestuario tenemos mucha gente que es padre, que tiene su familia y tiene poco tiempo ya de por sí. Si tenemos poco tiempo para jugar, hay gente que tiene menos todavía porque o es padre o está a punto de serlo… Con los jugadores jóvenes a lo mejor un poco más, pero no es algo que estemos todo el rato comentando.
Y el tema del tiempo, viajes, desplazamientos… ¿hay algo que se mantenga de juegos entre vosotros, de hacer historias de cartas, ping-pong…? ¿A qué le dais? ¿O va cada uno a su bola con cascos y no…?
No. Bueno, en el avión hay una mesita en la que van jugando diferentes cosas. El otro día yo me tuve que ir a comprar un Monopoly porque les apetecía jugar al Monopoly… pues Monopoly. Normalmente juegan a las cartas, algún juego que todavía no sé cuál es. Al “Buray” le llaman o algo así, algo parecido al póker, pero ni idea.
¿Y lo del Monopoly fue novatada o simplemente…? Ya no hay que llevar mochilita ni llevar historias de esas, ¿no?
No. El problema era que si en el aeropuerto había que estar a la 13:15 y había media hora hasta el aeropuerto desde la pista de entrenar, pues a las 12:20… yo a las 12:45 me iba a duchar tranquilamente. A las 12:45 me voy, llego a las 1:15 y ya está. Pues a las 1:25 me dicen: “Te tienes que ir a por un Monopoly al Target que está a 10 minutos en coche”. Y ya pues a correr, estresado y todo eso. Pero bueno, más allá de eso, tampoco.
¿Y eso cómo te lo dicen? ¿Por WhatsApp en el grupo? ¿Cómo te llega?
Yo ahí sentado en mi silla y me dijeron: “A ver si te puedes ir a por un Monopoly”. Era uno de los capos del vestuario, así que…
Oye, te hago una del Madrid. Quiero preguntarte una general del Madrid: si sigues viendo algo de los partidos, si te siguen llegando resultados, partidos… Y si tú tienes en tu fuero interno la sensación de que algún día, dentro de 15 años o cuando sea, algún día volverás a vestir la camiseta del Madrid. Si tienes esa sensación de decir: “Bueno, yo esto sé que en algún momento…”
Sí, sí que les estoy viendo. Les vi ayer contra el Baskonia y sé que están ahora en una racha positiva. También sé cómo es el club: cuando pierdes un par parece que se cae el mundo, y cuando ganas tres o cuatro ya estáis de vuelta.
Yo no les puedo dar ningún consejo, porque como equipo son lo más exitoso de Europa en los últimos años. Y yo he tenido la suerte, más que de contribuir, de aprender de jugadores que son leyendas y que a día de hoy siguen jugando con la camiseta del Madrid. Ellos saben perfectamente cómo darle la vuelta a la situación, si es que había algo que darle la vuelta, porque además era una plantilla muy nueva y estamos en diciembre.
Así que ellos saben cómo se hacen las cosas y sin duda irá bien la temporada. Y sobre lo otro… no sé. Eso siempre está lejano y nunca se sabe. ¿Qué me haría ilusión? Por supuesto. Ojalá que sí, pero no se sabe.
Foto: Getty Images
El evento más grande de la historia del baloncesto femenino europeo (Nº 1.567 Abril 2026)
Zaragoza alberta una cita única: y más. Radja, NBA, Liga Endesa…
Comprar