Gigantes habla con Ajay Mitchell antes del arranque de los playoffs: “Lo único que nos importa es volver a ganar”
Oklahoma City arranca los playoffs como favorito al anillo, pero con la historia reciente en contra y una obsesión compartida dentro del vestuario, no mirar más allá del siguiente partido.
Este fin de semana arrancaron los playoffs de la NBA, la búsqueda del campeón en la mejor liga del mundo y como la temporada pasada, los Thunder vuelven a salir como favoritos. Por tercer año consecutivo han logrado el mejor récord de la conferencia Oeste y como el año pasado, han conseguido ser el mejor equipo de toda la liga. Tendrán factor pista en cada serie hasta unas posibles finales, donde buscarán revalidar título. La historia, al menos los últimos siete cursos, está en su contra; desde los Warriors de 2017 y 2018, con Kevin Durant, un equipo no gana back-to-back. Al contrario, a favor de Oklahoma, el equipo con mejor récord se ha proclamado campeón los últimos tres años, Denver, Boston y los propios Thunder el año pasado.
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Una de las piezas clave del equipo esta temporada en la búsqueda del segundo anillo, el belga Ajay Mitchell, atendía a Gigantes del Basket antes del debut de los Thunder en la primera ronda. Con el pudimos hablar del reto que tienen por delante, de los posibles rivales que se cruzarán por el camino y cómo afronta el vestuario el desafío de volver a levantar el Larry O’Brien. La clave, no querer correr, y pensar en el día de hoy. “Es difícil, pero solo tenemos que pensar en el momento. A veces cuesta no mirar en la siguiente ronda o el anillo, pero no puedes pensar en otra cosa en mitad de una eliminatoria”, explicaba Mitchell. La realidad es que muchos ya se los imaginan unas finales de conferencia, pero los Thunder saben que cualquier equipo será un problema hasta junio.
“Para nosotros el reto es pensar en quién nos toque jugar en primera ronda, y después pensaremos en semifinales. No nos van a regalar nada y cada noche será un reto ante el que estar preparados. Esa es nuestra mentalidad y lo que tenemos que pensar”, aseguraba el jugador de segundo año todavía antes de saber que serían los Phoenix Suns esa primera tarea. Los Suns son, por cierto, uno de los tres equipos que ha sido capaz de vencer a Oklahoma al menos dos ocasiones durante la temporada regular, junto con Minnesota y San Antonio. Pero no hay derrota que duela lo suficiente y desde el Paycom Center confían, sobre todo porque han conseguido mantener el hambre competitiva.
Pese a ser el equipo que defiende el título, se consideran uno más en la carrera por el anillo, favoritos pero el banner no les hace estar por encima de nadie. “Obviamente tenemos el estatus de campeones defensores, pero en nuestra mente seguimos siendo aspirantes y queremos salir fuera y hacer todo lo posible por volver a ganar. La mentalidad es la misma que el año pasado”, nos contaba Mitchell en una videoconferencia mientras prepara el debut en la postemporada. El año pasado jugó 12 partidos de los 23 que Oklahoma tuvo que disputar para lograr el título, aunque este año se espera que sea un jugador de mayor peso en la rotación de playoffs.
Desde que los Warriors pisaran las finales en 2019, el vigente campeón no ha sido capaz de ganar dos eliminatorias en su defensa del título. El techo han sido siempre las semifinales de conferencia, por ese mantra del deporte que asegura que eliminar al campeón es un premio extra. Lo han sentido los Thunder durante la temporada regular, donde han visto a contenders salir con todo contra ellos como si de un game seven se tratara. “Para nosotros era una suerte, porque significaba que esos equipos sacaban lo mejor de si mismos, y eso nos empujó a ser mejores. Siempre sentimos que tenemos algo que demostrar en cada partido”, señalaba Mitchell con una sonrisa.
El objetivo desde septiembre ha sido mantener el ansía por ganar. Conseguir motivar un equipo que tocó la cima deportiva en junio. “Estuvimos muy contentos por ganar el campeonato, pero en cuanto volvimos, en septiembre, enseguida supimos que teníamos que dejarlo en el pasado. Centrarnos en intentar ser mejores”, aseguraba. Su arranque de temporada lo demostró. Hasta la fase final de la Copa NBA, la segunda semana de diciembre, llegaron con 24 victorias y apenas una derrota, en Portland y en segunda noche de back-to-back. Pero empezaron a llegar las derrotas, en Minnesota, dos seguidas ante los Spurs, incluyendo la jornada de Navidad y la que fue el primer partido no ganado en Oklahoma, o Suns y Charlotte para empezar el año 2026.
Todos querían ganar a los Thunder y cada pabellón se vestía de gala para recibir al campeón, aunque desde dentro lo veían distinto. “No creo que sintiéramos una diana en la espalda, y eso nos ayudó a centrarnos en el objetivo real, que era ser el mejor equipo”, algo que han acabado logrando. Aunque algunos se lo han puesto muy difícil.
De todos los que les han intentado plantar cara, nadie mejor que San Antonio. Los Thunder se vieron superados cuatro de las cinco veces que se vieron con los Spurs, incluyendo las semifinales de la NBA Cup en Las Vegas. Por eso la última jornada era especialmente interesante para Oklahoma, que si bien no se jugaba nada en su enfrentamiento ante Phoenix, podía estar pendiente del duelo entre Denver y San Antonio. Si los Spurs ganaban, Oklahoma se encontraría con Nikola Jokic y compañía en unas hipotéticas semifinales; finalmente, con el triunfo de los Nuggets, los Thunder evitan a los otros dos grandes favoritos hasta las posibles finales de conferencia.
“Seguí el partido porque son dos equipos muy buenos, y siempre es divertido de ver, pero no había nada que pudiéramos controlar. Ya habíamos hecho nuestro trabajo, conseguimos el primer seed y el resto no depende de nosotros”, aseguró el jugador de los Thunder. Uno de los rivales fue compañero de Mitchell en Francia. El belga compartió equipo con Victor Wembanyama en las categorías inferiores del Nanterre, cuando solo tenía 17 años y siendo el francés dos años menor. Para entonces, ya destacaba: “Ya era impresionante a su edad, pero su forma de pensar y su mentalidad eran especiales. Sabía que iba a ser un gran jugador”. Lo que Mitchell no se esperaba, aunque alguna vez lo soñó, era el poder jugarse el título contra ellos.
“Tener a compañeros con los que jugaste cuando eras niño y ahora poder competir al más alto nivel, es especial” deja caer. Porque Spurs y Thunder son los dos grandes favoritos, al menos para salir victorioso del Oeste. Si llega el caso, frenar a Wemby puede ser el mayor problema al que se enfrenten estos Thunder camino al bicampeonato, aunque la mentalidad es clara. “Nuestro enfoque siempre está en nosotros mismos y cómo podemos ser mejores. Hay grandes jugadores a los que tenemos que parar, y tenemos que encontrar las maneras, pero siempre nos hemos centrado en nosotros como equipo”. Y eso implica usar a todos los miembros de la plantilla.
El supuesto quinteto titular, con Shai Gilgeous-Alexander, Jalen Williams, Lu Dort y la pareja interior Isaiah Hartenstein y Chet Holmgren ha jugado solo 113 minutos esta temporada. Las lesiones y rotaciones han provocado que Mark Daigneault tuviera que improvisar mucho durante el año, con solo Cason Wallace e Isaiah Joe superando los 70 partidos. JDub se perdió 49, Hartenstein 35, y tanto Caruso como el propio Ajay Mitchell faltaron en 26. Hasta Shai se perdió 14 duelos. Como el año pasado, el entrenador tuvo que improvisar la rotación y no fue hasta la última semana de competición que se aseguraron el #1 del Oeste. La historia no es muy distinta a lo visto el año pasado.
“Tuvimos a muchos jugadores que entraban y salían de la rotación en los playoffs. Y creo que por eso, siempre estuvimos preparados”, recordaba Mitchell, siendo el belga uno de ellos pese a empezar el curso con un contrato dual. Ahora, asentado en la plantilla de Daigneault, Ajay Mitchell espera ser pieza clave en el camino de los Thunder al título. “Se trata de encontrar oportunidades para ayudar al equipo a ganar de cualquier manera”, insiste. Porque por su cabeza, como la de sus compañeros, solo pasa una cosa: volver a ganar. Porque cuando tienes competidores en el equipo, solo importa ganar.
Foto: Getty Images
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