Qué está fallando en los Miami Heat: El encaje de Giannis Antetokounmpo y una plantilla corta
La llegada de Giannis Antetokounmpo auguraba el comienzo de algo grande en los Miami Heat, pero los resultados no están siendo muy positivos.
La llegada de Giannis Antetokounmpo a los Miami Heat prometía una nueva era de éxitos en la franquicia de Florida. Al fin conseguían a su ansiado ciervo blanco, el jugador llamado a cambiar su destino y llevarles de nuevo a lo más alto. El precio que tuvieron que pagar por hacerse con la estrella helena ya auguraba una serie de problemas de profundidad y equilibrios en la rotación. Empero, en Miami creían que con un grupo de veteranos convencidos para la ocasión iban a poder ir tirando hasta el trade deadline. Por el momento el plan no está dando sus frutos.
En el breve transcurso de esta temporada 2026-27, los Heat han estado muy lejos no ya del nivel esperado, sino de un mínimo tanto por la parte de resultados como de desempeño sobre la cancha. Lo preocupante del desembarco de Giannis reside en la falta de fluidez ofensiva, la incoherencia de su propuesta y las desconexiones que sufre el equipo durante el lapso de los 48 minutos de juego.
Un arranque con 4 derrotas consecutivas encendió todas las alarmas para los de Spoelstra. “Vamos a tener que ejecutar [mejor] a media cancha. No hay muchas más vueltas que darle”, lamentó el técnico tras la cuarta noche seguida sin triunfos. “No se puede jugar a un ritmo frenético durante los 48 minutos completos. También es necesario saber ejecutar en ataque estático, ahí es donde nuestro espaciado y nuestros principios se vuelven fundamentales para abrir carriles de penetración y generar oportunidades”.
Tras aquello, los Heat tuvieron una tímida reacción. Victorias frente a los Hawks a domicilio y ante los Pacers sin Haliburton, Zubac ni Toppin. Seguidamente caída a manos de los Lakers, triunfo in extremis en la prórroga contra los Clippers con un triple ganador de Klay Thompson y caída contundente frente a los Warriors. Los de Spoelstra marchan con un balance de 3-6 en el que es su peor arranque desde la 2016-17.
Lejos de un prisma resultadista, la realidad es que Miami no está funcionando desde una perspectiva más amplia y atendiendo a múltiples factores. Los cuales dan una panorámica que afecta a la construcción de la plantilla, el encaje de Antetokounmpo, la falta de organizadores en el juego y una defensa más frágil de lo que muchos podían pensar.
El encaje de Giannis Antetokounmpo
Este no es el mismo Giannis Antetokounmpo de 2022. Alguien que dominaba a placer todo lo que sucedía sobre la cancha, un jugador total y que, paralelamente, iba añadiendo más armas a su arsenal para hacerlo más completo. La debacle de aquellos Bucks, con la serie de errores que desencadenó del traspaso por Damian Lillard, así como una simplificación excesiva del juego del griego han hecho que su impacto se haya reducido.
Todo ello de la mano de un incremento en las dificultades para llegar al aro, su principal bastión de puntos en el pasado, bien por un tema físico o porque los rivales han aprendido finalmente a contenerle.

Destacar algún aspecto negativo del griego cuando está dejando estadísticas individuales notables puede resultar chocante. Más aún atendiendo a sus 27,3 puntos, 12,7 rebotes y 5,6 asistencias, datos que nadie en la historia de los Miami Heat ha conseguido en una temporada. Pero las métricas individuales y simples ya no cuentan todo como antaño y es preciso contrastarlas con otras perspectivas y enfoques para comprobar su verdadera trascendencia en el juego.
Con este Giannis en los Heat pasa algo parecido. El encaje de Antetokounmpo no ha sido del todo natural. Salta a la vista que el griego está haciendo por adaptarse a un nuevo escenario, y al revés, aunque sus vicios acaban arrastrando al grupo a una dinámica que esta plantilla no puede sostener.
¿Por qué? Porque la predisposición de este para agarrar el rebote y salir en transición ha hecho que los Heat pisen más veces la pintura, pero el movimiento de balón se ha reducido considerablemente. Si el curso pasado fueron el cuarto equipo en toques con 394,5 por noche, este son el 9º con 384,1, disminuyendo también los pases de 302,6 (4º) a 290,8 (16º). Juegan más rápido y llegan antes a la canasta, aunque también intervienen menos personas en la toma de decisiones y eso les hace ser menos eficientes. Además, si en la 2025-26 fueron la franquicia que menos segundos mantenían la bola en las manos por recepción (3,26), ahora se han vuelto más mundanos (3,88; 13º).
Por otro lado está la cuestión defensiva. Giannis siempre ha sido un factor diferencial atrás, aprovechando su fuerza, tamaño y buen timing para intervenir especialmente en ayudas. Dicho esto, en lo que va de curso, el ex de los Bucks no ha lucido igual de ágil que en el pasado, tanto en desplazamientos laterales como en posicionamiento, dando lugar a muchos tramos donde Miami no logra imponerse ni sacar toda la ventaja de tener a una figura como la suya.
Antetokounmpo trató el otro día tras el partido frente a los Lakers de explicar su situación y la del grupo.
“Solo soy un jugador de baloncesto”, se excusaba. “He venido aquí para competir. ¿Creo que tenemos las piezas necesarias? Sí. ¿Creo que hay muchas cosas que debemos resolver? Tenemos muchas. Pero sé en qué consiste la cultura de los Miami Heat. Sé cómo son los jugadores que están en este vestuario. Sé quién soy yo. Y sé que, una vez que encontremos el rumbo correcto, podemos dar mucho que hablar”.
La realidad es que en una NBA tan cambiante como esta, donde los tiempos se han acortado y la paciencia es menor, un mal arranque o un paso en falso pueden tirar por la borda meses y meses de preparación desde los despachos. Y dejar el viejo anhelo de Riley y el deseo de Giannis de un segundo anillo en un borrador tirado a la papelera.
Algo pasa con Bam Adebayo
Con el adiós de Jimmy Butler, Bam Adebayo pasó a ser el jugador más importante en los Miami Heat. Y si durante gran parte de la campaña previa los de Florida fueron un conjunto peligroso tuvo bastante que ver con el pívot.
El desembarco de Giannis suponía un importante reto para Bam. Por un lado iba a tener que compartir balón con otro interior de gran volumen, debiendo incidir en su condición de ejecutor y finalizador de élite, algo que no era nuevo para él. Por otro lado estaba el asunto del espaciado ofensivo. Si bien Adebayo lleva desde 2023 trabajando en su triple, llegando a lanzar al 35,7% dos cursos seguidos, está lejos de ser una amenaza desde esas latitudes.
Si los Heat iban a carecer de un base tradicional en la rotación y la pelota iba a estar mucho tiempo en manos de Antetokounmpo, ¿cómo iba a poder Adebayo marcar las diferencias?
Lo que se está viendo en este comienzo de temporada es que el ex de Kentucky no está cómodo sobre el parqué. Con 18,6 puntos, 53,8% en tiros de campo y 17,9% en triples, el pívot está experimentando una importante contracción en su aportación a ambos lados del campo. Y hay más. Con la estelar dupla de los Heat, el equipo no está maximizando su tiempo, con un -5,3 de net rating. Cosa que no mejora solo con Adebayo en cancha, con -7,1 de net rating.
Los de Erik Spoelstra necesitan que Adebayo se recomponga pronto y empiece a funcionar junto a Giannis para que las alarmas no se enciendan antes de tiempo.
Una plantilla corta y descompensada
Los fichajes realizados por Pat Riley este verano aventuraban un inicio de curso no muy positivo. Un Klay Thompson de 36 años lejos de ser algo más que un tirador, Tim Hardaway Jr tras la estela de su padre, un Bobby Portis que llegó como peaje por hacerse con Giannis y Nick Richards como un pívot cumplidor de fondo de armario.
Estaba claro que si conseguían buenos resultados al comienzo tendría más que ver con el efecto Antetokounmpo o por la pericia de Spoelstra que por un gran trabajo desde los despachos. Sin embargo, los primeros pasos dados en lo que va de campaña arrojan un panorama mucho menos positivo de lo que puede indicar su balance en la clasificación.
Los Heat han sobrevivido, porque ese es el término correcto, gracias al altísimo nivel competitivo de un Davion Mitchell que es un bálsamo para este equipo. Sin ser un base natural se ha visto obligado a tener que ocupar dichas funciones, actuando con buena nota y estableciendo un suelo alto para los de Florida. La evolución del pick 9 de 2021 es otro caso más de éxito de una organización acostumbrada a convertir la piedra en oro. No obstante, cuesta pensar que Mitchell pueda seguir así durante todo el curso sin que otras partes de su juego se resientan.
Ahí es donde se le ven las costuras a un equipo como este, carente de un base puro, con capacidad organizativa y que ponga algo de orden a media cancha. Giannis y Adebayo pueden servir como facilitadores en algunos momentos exprimiendo su visión de juego, pero no es un modelo de éxito sostenible. No cuando Pat Riley aspira a conquistar el cielo por asalto una última vez.
Pasa lo mismo al echar un vistazo a un banquillo algo raquítico y carente de talento, con más oficio que capacidad resolutiva. En otras palabras, que no tiene material con el que poder pelear contra los suplentes rivales. De ahí que figuras como Pelle Larsson o los mencionados Hardaway Jr y Portis estén teniendo que hacer más de lo esperado y que su productividad no sea la ideal.
Puede parecer muy lejano en el calendario el cierre del mercado de traspasos de febrero, sin embargo, llegar vivos a ese punto del curso, es decir, en las posiciones que dan acceso a los Playoffs, es el objetivo prioritario para los Heat. Si entonces logran mover a Jovic y Portis para hacerse con un base que rellene muchos de los huecos y fallas que tienen, Miami Heat podrá plantearse alcanzar el ambicioso objetivo que se marcaron en julio.
O como decía Spoelstra recientemente, “la liga no espera. Nosotros tampoco queremos”.
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