¿Por qué duran más ahora los partidos? El complejo equilibrio entre la justicia deportiva y el consumo del gran público

De un tiempo a esta parte, a nadie escapa que los partidos de baloncesto duran más. El uso de la tecnología ha convertido en habitual acercar los encuentros a la frontera de las 2 horas. Entretanto, las competiciones buscan fórmulas para dinamizar el juego en la era de la inmediatez. Un complejo equilibrio al que aquí le hincamos el diente.

Instant Replay

Vivimos, es evidente, en una época en la que los tiempos mandan, especialmente en una nueva generación en la que casi todo lo que se prolongue en exceso acaba siendo deslizado hacia arriba para pasar página, o mejor dicho, reel, sin contemplaciones. Resulta obvio que el deporte, también el profesional, no es ajeno a tal hecho y, por ello los debates sobre la duración de las competiciones están sobre la mesa. Quizá el mejor ejemplo fue el de la Copa Davis en el tenis, cuando erradicó su formato clásico de eliminatorias con partidos apasionantes pero maratonianos por un sistema más concentrado en el que todo se resuelve mucho más rápido… aunque al espectador tradicional no le haya convencido.

Paralelamente, el uso de la tecnología para mejorar la justicia en las decisiones arbitrales está ya más que implantado en cualquier deporte. Quizá el fútbol haya sido el más rígido, para también ha ‘claudicado’ al final. Entre los pioneros, de nuevo el tenis -donde hoy los jueces de línea están en peligro de extinción-, con su famoso ‘Ojo de Halcón’ y, por supuesto, el baloncesto, deporte habitualmente vanguardista donde los haya y que fue uno de los primeros en atreverse a implantar el videoarbitraje.

Ciertamente, ha pasado volando, pero hace ya dos décadas que el ‘Instant Replay’ comenzó a emplearse a nivel ACB. Concretamente en la Copa del Rey de 2006 se usó por primera vez, lógicamente con muchas menos posibilidades de las que ofrece el sistema actual. Luego llegaría también a la Euroliga o las competiciones FIBA. Ahora, es ya inimaginable pensar en un partido profesional en el que los árbitros no puedan recurrir a la imagen en determinados momentos. Es más, en la próxima temporada, el apoyo del vídeo a los colegiados llegará también a la Primera FEB o la Liga Femenina Endesa, si bien aún no hay demasiadas pistas sobre cómo será la implantación del sistema.

Nadie pone ya en tela de juicio que el uso de las imágenes mejora la justicia deportiva, por mucho que en un deporte como el baloncesto siempre vaya a existir un cierto componente subjetivo en determinadas acciones del juego, lo que hará que la decisión final termine siendo humana. Eso sí, volviendo al asunto de los tiempos, es incuestionable que la implementación de la tecnología ha alargado la duración de los partidos de un tiempo a esta parte… justo cuando más se busca atraer a través de eventos cortos e impactantes. La realidad es que, si hace una década era una rara avis ver un encuentro de baloncesto europeo que se fuera por encima de las dos horas de duración, dicho hecho ahora es prácticamente una costumbre. Casi cualquier partido bordea, si no supera, esa barrera. Según datos oficiales proporcionados a Gigantes por la ACB, la media de duración de los encuentros de la Liga Endesa en el curso recién terminado ha sido de 1 hora y 56 minutos, incluyendo el dato, eso sí, las prórrogas y posibles incidencias acaecidas. También según registros de la propia competición, en la Euroliga los encuentros aún duran más, alcanzando un tope de 1 hora, 58 minutos y 18 segundos de media en el último ejercicio.

En cuanto a la duración de las revisiones, y aunque evidentemente algunas se eternizan, especialmente en acciones en momentos claves del juego, la media no llega al minuto. Se sitúa algo por encima de los 50 segundos tanto en la Euroliga como en la Liga Endesa, competición en la que los datos oficiales indican que el tiempo total invertido en ver el vídeo en la última temporada ha sido inferior a tres minutos de media, reduciéndose en un 11% respecto al curso previo. Desde la Asociación, dicho recorte se achaca a los últimos cambios normativos llevados a cabo.

La preocupación por no eternizar los partidos existe en los diferentes estamos gestores del baloncesto, con propuestas variopintas sobre la mesa en la búsqueda de un mayor dinamismo. En esa línea, la ACB instauró hace dos temporadas un saque rápido que parece que ha llegado para quedarse, pues gusta tanto a aficionados como, especialmente, a los entrenadores o jugadores que llegan desde otras competiciones. Sin embargo, al mismo tiempo, el reto de aumentar la transparencia en las decisiones arbitrales -cuyos debates se visibilizan en la competición española desde hace dos temporadas, hecho que llevaba ya un lustro sucediendo a nivel FIBA- para hacer los encuentros más atractivos por televisión puede ir en contra del recorte de la duración de los partidos. Además, no conviene olvidar que, en la competición ACB, durante el último minuto, los árbitros están obligados a revisar todas las cámaras disponibles, incluso si la decisión parece obvia al primer vistazo. La huella del escándalo de la final de Copa del Rey de 2019, con aquel ‘no-tapón‘ de Anthony Randolph, sigue coleando.

 EuroligaLiga EndesaFIBA BCL
Revisiones por partido2023-24: 3’52023-24: 3’962023-24: 1’77
2024-25: 3’62024-25: 3’42024-25: 1’22
2025-26: 3’52025-25: 3’42025-25: 1’68
0Tiempo invertido en revisiones:2023-24: 50’6 (media por revisión)En la 2025-26, menos 3 minutos totales por partido (baja 11% respecto a la 2024-25)2023-24: 65’15 segs (por partido)
2024-25: 53’6 (media por revisión)2024-25: 64’81 segs (por partido)
2025-26: 53’3 (media por revisión)2025-25: 70’13 segs (por partido)
% de IR pedido por entrenador2023-24: 53%2025-26:51%2023-24: 51%
2024-25: 52%2024-25: 53%
2025-26: 51%2025-26: 54%
% de IR pedido por árbitros2023-24: 47%2025-26: 49%2023-24: 49%
2024-25: 48%=2024-25: 47%
2025-26: 49%2025-26: 46%
Duración total de los partidos2023-24: 1h 58′ 16″2025-26: 1h 56No ofrecen datos
2024-25: 1h 58′ 04″
2025-26:  1h 58′ 18″
    
    
    
    

Lo cierto y verdad es que la Liga Endesa y la Euroliga cuentan con parámetros muy similares en determinados aspectos. En la campaña recién finalizada, en la competición continental ha habido una media de 3’5 revisiones por encuentro, por 3’4 en la española. Lejos, eso sí, se haya el dato ofrecido por la FIBA Champions League, donde el apoyo en el vídeo resulta menor: 1’68 revisiones por duelo. Aún más remoto queda el promedio de 3’96 que llegó a alcanzar la Liga Endesa en el curso 2023-24, cuando el excesivo número de peticiones de los entrenadores para corregir el reloj de partido o posesión disparó la cifra y llevó a la Asociación a determinar que dicha revisión solo podría ser llevada a cabo bajo criterio arbitral, nunca más solicitada desde los banquillos. Eso sí, hay más factores que no ayudan a recortar la duración del juego y que son más difíciles de controlar normativamente, como el excesivo número de cambios que se producen, muy especialmente cuando los partidos tocan a su fin.

En ese sentido, sí que los últimos cambios reglamentarios, especialmente en ACB y Euroliga, parecen destinados a restar algo de poder de decisión a los entrenadores, a quienes recientemente se les ha limitado poder solicitar el vídeo en algunas situaciones del juego. Según los datos oficiales de cada competición, en la última temporada, el 51% de las revisiones de Euroliga fueron challenges de los entrenadores -el resto, revisiones motu proprio de los árbitros-, misma cifra que en la Liga Endesa, por un 54% en la FIBA Champions League. Curiosamente, la tendencia en Euroliga es a la baja (53% en la 2023-24 y 52% en la 2024-25), mientras que en la de FIBA es al contrario (51% en la 2023-24 y 53% en la 2024-25).

El debate sigue sobre la mesa, mientras las cabezas pensantes del baloncesto intentan encontrar un complejo equilibrio. No es fácil aunar dinamismo con transparencia y justicia en la toma de decisiones. Y es un hecho que los partidos duran bastante más que hace una década, en cualquier competición. El uso de la tecnología ni puede ni debe tener marcha atrás, pero sí se ha de encontrar el punto justo en el que no suponga generar hastío en el espectador. Las competiciones muestran buenas intenciones en esa línea, pero aún queda mucho por trabajar para seguir vendiendo de la mejor forma un juego complejísimo de arbitrar y cuya evolución física es incesante en una época en la que casi todo se consume de forma instantánea. Cuadrar un círculo nunca fue un asunto sencillo. 

acb Photo


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