Un futuro #1 del Draft da calabazas a la NCAA por la G-League. ¿Qué implica esta decisión?

Un futuro #1 del Draft da calabazas a la NCAA por la G-League. ¿Qué implica esta decisión?

Jalen Green, candidato al número uno del Draft de 2021, firmará con un programa de formación de la G-League y cobrará alrededor de medio millón de dólares

Jalen Green será uno de los nombres propios del Draft de 2021. Está considerado el mejor jugador de insituto de su generación y se habla de él como más que posible número 1 y el joven había llegado a un acuerdo con la Universidad de Memphis para recibir una beca y jugar al baloncesto en dicho college. Sin embargo, el californiano de 18 años ha cambiado de opinión y dará la espalda a la NCAA para convertirse en jugador profesional en la G-League vinculada a la NBA. Un movimiento que ha puesto patas arriba el baloncesto estadounidense.

El camino elegido por Jalen Green pasa por inscribirse en un programa de formación y desarrollo de la G-League, en el que podría llegar a cobrar más de medio millón de dólares. Se trata de una alternativa paralela a la competición y de un año de duración. El mismo tiempo que hubiera pasado en la NCAA antes de entrar en el año en el que cumpliera 19 y así poder inscribirse en el draft. Mientras tanto formará parte de entrenamientos (individuales y colectivos) y partidos amistosos (entre 10 y 12) contra equipos de la G-League, conjuntos internacionales y selecciones nacionales, siempre bajo la supervisión y el control de la Liga de Desarrollo de la NBA.

Si esta opción orquestada por la propia Liga, que se creó en 2018, es mejor o peor que un año de máxima competición en el baloncesto universitario está por ver y ya ha creado debate, pero lo que está claro es que se trata de un medio para tener ingresos económicos que la NCAA no permite a sus deportistas. Mientras que los jugadores asimilan conceptos y se amoldan poco a poco a los rigores del profesionalismo en este programa de formación de la G-League, todos los integrantes del mismo estarán cobrando un sueldo y recibirán incentivos por logros personales, como por ejemplo partidos disputados. En la NCAA no recibirán ni un centavo por jugar ni por sus derechos y explotación de imagen (algo muy próximo a empezar a funcionar pero que todavía no se ha hecho efectivo).

De este modo, siguiendo los pasos de Jalen Green, los jóvenes formados en Estados Unidos no tendrán la necesidad de salir del país para obtener ingresos. Ya no será necesario jugar en el baloncesto Europeo, Australiano o Asiático. Ahora podrán quedarse en casa y cobrar un salario. Una posibilidad que podría llevar a otros jóvenes a optar por lo mismo, lo cual podría significar un duro mazazo para la NCAA. Sin ir más lejos, varios jugadores con intenciones de entrar en el draft y salir elegidos en puesto altos del mismo podrían cerrar la puerta al baloncesto universitario sin necesidad de volar a otras partes de mundo como hicieron este año LaMelo Ball RJ Hampton, quienes firmaron contratos en el NBL australiana para no pasar por un año ‘gratis’ en la NCAA.